Hace casi 13 meses inicio un nuevo periodo en la historia mundial, una pandemia que obligo inicialmente a un confinamiento estricto por el inminente temor del contagio y de la muerte.

Al inicio fue absolutamente necesario confinar y por una razón específica, preparar al sistema de salud para el momento pico de la infección para así disminuir la mortalidad y colapso del sistema sanitario; desafortunadamente este objetivo no se cumplió, el acondicionamiento de hospitales y clínicas fue deficiente, con una pobre infraestructura y escasez de profesionales idóneos y el agravante de muchos muertos del gremio sanitario. Este momento solo fue aprovechado por gobernantes locales y el presidente para avalar contratos a dedo, aumentar el derroche y la corrupción estrafalaria a nombre de la pandemia.

En diciembre del 2020 recibíamos un discurso presidencial con esperanza, el anuncio de la compra de millones de  dosis de vacunas para poder reiniciar la activación de la economía, fue otra gran mentira que ratifico la improvisación de Duque y sus ministros. Otra muestra de la poca importancia del pueblo al gobierno nacional es el aumento de sueldos de congresistas, contratos millonarios de publicidad, compra de carros blindados , aviones y contratos a las escogidas del patrón, crisis social pero solo para el pobre y el de ruana.

Maquillar una reforma tributaria lesiva para la clase media con un nombre de alivio social es criminal; actos que denotan la poca empatía, compromiso y solidaridad de la clase política y dirigente del país que solo piensa en seguir engordando sus bolsillos.

Recriminar la protesta y movilización social tratando de irresponsable a un pueblo que no tiene para comer, con necesidades básicas no satisfechas; exigir el confinamiento con falsas promesas  a un pueblo que igual tiene la cruz marcada porque el hambre lo está matando y el riesgo de contagiarse es de menor importancia que el instinto de supervivencia.

Confinar por confinar no es la solución  señores gobernantes, la estrategia es la renta básica para los más desfavorecidos, la reinversión social, el recorte de la burocracia estatal, el compromiso político verdadero, el fortalecimiento de la red hospitalaria, el mejoramiento de las condiciones laborales del gremio sanitario y la vacunación masiva, esas son las medidas para frenar la pandemia y para eso no necesitamos reforma tributaria.

Buena parte de Italia vuelve al confinamiento desde el lunes