Aunque tardía la decisión del gobierno nacional de retirar y revisar algunos artículos del articulado del esperpento de Reforma Tributaria que presentó a consideración del Congreso de la República, por lo inoportuno que representa en medio de la profunda crisis social y económica en que se debate la sociedad colombiana. Desde esta tribuna, hemos venido expresando la inconveniencia de esta iniciativa legislativa, que afecta a todos los sectores poblacionales sin excepción y en mayor grado a los sectores populares y a la clase media. Desde todos los sectores de la economía, recibió por unanimidad un rechazo rotundo y que permitió unir a toda la oposición y a todos los sectores políticos afectos al gobierno nacional. Esta Reforma Tributaria debe retirarse en su totalidad. Eliminen el florero de Llorente. No alimentemos más el inconformismo popular. Es la mejor decisión que se debe adoptar para la salud del país.

La movilización nacional convocada por las Centrales Obreras y el Comité Nacional del Paro, en las principales ciudades del país, transcurrieron en compleja normalidad, por parte de los participantes, pero desafortunadamente la presencia de vándalos empezó a generar algunos brotes de alteración del orden público. Se presentaron fuertes disturbios por parte de estudiantes universitarios y vándalos encapuchados que destruyeron y saquearon algunos establecimientos públicos y privados. Además, se presentaron la parálisis del transporte público, saqueos y daños a la infraestructura de las ciudades y las reiteradas expresiones de inconformismo con utensilios de cocina, por la aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica por parte del gobierno nacional, que han lesionado ostensiblemente el bienestar de la población en Colombia. Lo anterior se ha convertido en un efecto dominó para las protestas sociales en las principales capitales del país.

Ya lo habíamos advertido. Se debía buscar un consenso con todos los actores para socializar todo el articulado de esta iniciativa inhumana a atrabiliaria que lesiona el bienestar de toda la sociedad colombiana. Pero el gobierno nacional se hizo el de la vista gorda. No se hizo en su momento oportuno. Cuando se presentó el día anterior esta reacción popular, se quedaron sin respaldo de las bancadas políticas.

No se le puede seguir metiendo la mano al bolsillo de los colombianos. Es iniciativa de marcianos. Es vivir en otro planeta, alejado de las verdaderas realidades que vive el país. Totalmente desubicados se encuentran los integrantes del equipo económico del alto gobierno. Es el único país del mundo que está pretendiendo adoptar una medida alcabalera como esta. En vez de esquilmar el bolsillo al ciudadano, miremos cómo fortalecemos la demanda interna. Vale la pena que el gobierno nacional explore otras iniciativas de política económica, para volver a fortalecer sus finanzas públicas.

En tiempos difíciles, hay que cuidar el bolsillo