sábado, 06 de junio de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-05-21 12:17

Continuamos con la cuarentena

Escrito por: Editorial | mayo 21 de 2020

A medida que siguen incrementándose los indicadores de la propagación del Covid19, en todas las regiones del país, el gobierno nacional, le ha tocado seguir decretando la continuación del aislamiento preventivo obligatorio hasta el 31 de mayo del presente año. Igualmente determinó que la emergencia sanitaria se prolonga hasta el 31 de agosto. En tiempos de pandemia del Covid19, esta decisión presidencial, ha sido considerada por todos los actores de la vida nacional como acertada, a pesar de la presión de los conglomerados económicos para que algunas actividades económicas se normalicen a partir del 1de junio. Además, la presión de la comunidad científica del sector salud, sectores políticos, redes sociales y medios de comunicación han provocado un efecto dominó contra la intencionalidad del primer mandatario de los colombianos, de establecer una apertura gradual de algunos sectores económicos, por la indisciplina social reinante en el país en algunos municipios del país.

Con ello arrancaría la cuarta etapa del aislamiento obligatorio para mitigar la propagación del coronavirus en Colombia. Luego de dos meses de cuarentena, el Gobierno Nacional continúa la reapertura gradual de sectores productivos y la flexibilización de las medidas restrictivas. Con esta extensión de las medidas de confinamiento, no se puede afirmar que marca el fin de la cuarentena, como la que el país experimentó en los meses de marzo y abril. Durante el presente mes, miles de empresas de la construcción, la manufactura y algunas ramas del comercio y servicios, han empezado a tener la posibilidad de reanudar gradualmente sus actividades, bajo el estricto cumplimiento de protocolos sanitarios.

Las familias se encuentran desesperadas por el estado de aislamiento social en que se encuentran. La falta de ingresos para satisfacer sus necesidades, están generando una preocupante situación social y económica, porque han empezado a sufrir las afugias del hambre. A pesar de que el gobierno nacional, y los entes territoriales les han brindado apoyo en el suministro de mercados y con subsidios para aliviar en mínima parte su afectación a su bienestar.

Pero, desafortunadamente la realidad es otra. La ausencia por completo de un comportamiento considerado como normal y esperado dentro del contexto en el cual se produce una indisciplina social, algunos grupos de individuos no cumplen con las normas que contribuyen a modular la conducta de los integrantes de la sociedad.

Se exige a los estamentos sociales un mayor esfuerzo. De los ciudadanos, una mayor disciplina y autocuidado. Además, requerirá de los gobernantes más vigilancia sanitaria y atención a la economía; y de las empresas, el cumplimiento responsable de protocolos que protejan a sus empleados.