Por: Alba Diela Calderón Parra

La globalización y la interdependencia generan gravísimos problemas como la exclusión social de grupos  minoritarios, mayor distancia entre los ricos y los pobres, el aumento de las condiciones de pobreza, el deterioro del medio ambiente, las catástrofes naturales, la violación de los derechos humanos, la carencia de  servicios públicos esenciales, la discriminación en todas sus formas, las migraciones y   los problemas de los refugiados, la violencia sistemática y muchos otros, que se han tornado globales. La cooperación internacional para el desarrollo debe ser una respuesta real y conjunta a los problemas de los pueblos y gentes de los más diversos países del mundo, especialmente aquellos en vía de desarrollo.

En Colombia, se entiende por cooperación internacional la acción conjunta para apoyar el desarrollo económico y social del país, mediante la transferencia de tecnologías, conocimientos, experiencias o recursos por parte de países con igual o mayor nivel de desarrollo, organismos multilaterales, ONG y   la sociedad civil, en diferentes modalidades de ayuda que fluyen hacia los países de menor desarrollo relativo.

La cooperación internacional o las Ayudas Oficiales al Desarrollo (AOD) se enmarcan en dos grandes criterios: los intereses del donante y las necesidades del receptor o país socio, pero de   fondo, se orienta a menguar la brecha de la pobreza en los países a través del fortalecimiento de sus gobiernos locales, la asociatividad, el mejoramiento de la productividad, el intercambio de experiencias o tecnología, entre otras actividades o programas.

En Colombia en la década de los setenta se crea la División Especial de Cooperación Técnica Internacional en el Departamento Nacional de Planeación – DNP, para aquel entonces encargada junto con el Ministerio de Relaciones Exteriores de organizar, gestionar y administrar los procesos de Cooperación. Hacia  los años noventa, se establece la Agencia de Cooperación Internacional; en 2005 en el marco del programa de renovación de la administración pública se crea la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional – ACCIÓN SOCIAL. Mediante la Ley 1444 de 2011 y el  Decreto 4152 del 3 de noviembre de 2011, se crea la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, APC-Colombia, quien es la entidad del Estado encargada de gestionar, orientar y coordinar toda la cooperación internacional pública, privada, técnica y financiera no reembolsable, que reciba y otorgue el país.

La agencia está facultada para actuar como interlocutor oficial entre la comunidad internacional y las instituciones colombianas en materia de coordinación y gestión de programas, proyectos e iniciativas de Cooperación Internacional, dando lugar a la centralización de la cooperación internacional en el gobierno,  ya que es desde APC-Colombia desde donde se   lidera el Sistema Nacional de Cooperación Internacional (SNCI), mecanismo de articulación de la cooperación pública y privada que recibe y otorga el país, es el espacio para la coordinación, consenso y articulación de todos los actores políticos, técnicos y reguladores de la CI en Colombia. El SNCI reúne a las entidades públicas nacionales y locales, las fuentes de cooperación, el sector privado y las organizaciones sociales y facilita y ordena la interlocución permanente entre los actores, según lo definido por el gobierno. Por lo tanto, toda organización que pretenda recibir ayuda internacional debe orientar toda su organización y gestión en la forma indicada. Actualmente existe una reducción en la disponibilidad de fondos de la cooperación internacional y a la vez una mayor exigencia en términos de la eficacia de la asistencia brindada. Lo ideal sería que   estuvieran consolidadas y fortalecidas las agendas de política exterior bilaterales y multilaterales, priorizando además de  infancia y género,  en los ejes de desarrollo sostenible del país, especialmente, lo relacionado. La construcción de paz, desarrollo rural sostenible, conservación y sostenibilidad ambiental.