La pandemia del Covid-19 que está afectando la dinámica productiva del país, desde hace 11 meses ha permeado negativamente a todas las actividades económicas que han incidido en el empleo de las personas y por consiguiente en los ingresos en las familias. Un renglón que está seriamente amenazada, son las papelerías. El cambio de la presencialidad en la educación por la virtual ha generado una disminución en las nuevas formas de instrucción educativa a las familias.

El anuncio oficial del retorno a clases semipresenciales es una buena noticia para miles de niñas, niños y jóvenes. Pero también para padres de familia y maestros, que de manera estoica han venido enfrentando una modalidad inédita: impartir y convivir con un estilo de enseñanza virtual, lejos del espacio natural, con las dificultades que ello implica. Paralelo a lo anterior, se avizora una leve esperanza para las papelerías que han sufrido el rigor de la pandemia.

Es importante insistir en este asunto. La reapertura de colegios, lo mismo que las universidades, envía un mensaje alentador a la ciudadanía. Esto ayuda al ánimo y el optimismo de la gente mientras llegan las vacunas, que, a propósito, deberían contemplarse para los profesores mayores de 60 años en su primera etapa.

Una temporada comercial que prometía jalonar la recuperación de un amplio sector comercial, el de las papelerías y artículos relacionados con el inicio escolar, no demuestra el dinamismo que los comerciantes esperaban. En lo corrido del 2021, un 70% disminuyeron las ventas de útiles escolares en el departamento, generando pérdidas significativas en el sector de las papelerías, en comparación con el año anterior, debido a los efectos de la pandemia del covid-19.

Resulta indispensable un compromiso ineludible de toda la sociedad para que volver a las aulas se haga de manera segura y responsable. Mantener protocolos y ejercer una vigilancia estricta en los centros de educación básica y superior reduce no solo el riesgo de contagio, sino que garantiza que el 2021 sea el año para recuperar el tiempo perdido. Y con ello las papelerías pueden volver a recuperar su dinamismo económico que en otrora se mantenía.

La reactivación enfrenta además el desafío de la equidad. Tanto el rezago de algunos sectores más impactados como el de las papelerías, por las medidas sanitarias como la mayor recuperación laboral de los hombres e informales confirman que, sin acciones específicas a favor de mujeres y jóvenes, el repunte de la economía terminará generando mayor desigualdad. A la par del crecimiento debe estar la preocupación por crear millones de empleos formales y estables.