jueves, 20 de septiembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-12 09:00

Crisis en la USCO, una oportunidad para sacudirse

Escrito por: Israel Silva Guarnizo
 | septiembre 12 de 2018

La estabilidad administrativa y legitimidad institucional que había alcanzado la Universidad Surcolombiana en los últimos ocho años bajo las administraciones de Eduardo Pastrana y Pedro Reyes Gaspar, hoy se encuentra lastrada por los últimos acontecimientos la elección del contralor y personera de Neiva. Pretender echar al traste la acreditación de Alta Calidad producto de un esfuerzo conjunto entre la academia, la empresarialidad y el sector público no es un buen mensaje para los huilenses, y menos tratar de suspender el proceso eleccionario para escoger el nuevo rector. Nada más peligroso en estos momentos que prescindir de los métodos democráticos para que la institución elija su timonel durante los próximos cuatro años. La interinidad y la incertidumbre podrían llevarla a ser presa fácil de la politiquería y sumirla al fondo de la corrupción si es que hasta ahora no la ha tocado.

La crisis que hoy afecta a la USCO, como consecuencia del convenio para la selección del contralor y la personera, debe ser un campanazo de alerta para reflexionar y no dejar infectar a la USCO de la forma y los medios como funcionan las votaciones en Colombia. Las elecciones académicas antes que utilizar esas mismas lógicas debieran alejarse de ellas, porque eso la está convirtiendo en la antítesis de la democracia. Algo de lo cual se pregona en la teoría por parte de docentes, administrativos y estudiantes, pero que en la práctica no se hace. Responsabilizar a la USCO de un mal que nos carcome, es un error; desconocerlo, entonces, tampoco sería la mejor alternativa.

Hay que repensar el papel de la Universidad, en momentos en que se celebran los cien años del manifiesto de Córdoba, donde la universidad no solo está llamada a cumplir una función académica sino  también el liderazgo social y político con la sociedad a partir de su autonomía universitaria. La USCO tal vez haya llegado a la edad de cuarenta y ocho años, pero de ahí a que tenga la mayoría de edad en la que tanto insistió Kant está lejos. Mayoría de edad y autonomía son dos categorías que se deben volver a reflexionar, debatir y cuestionar al interior de la USCO. La discusión planteada no solo aplica para la comunidad académica, también para el entorno, la administración pública, los empresarios, los gremios y las instituciones de educación básica secundaria, media técnica y tecnológica.

Los llamados al voto en blanco, la suspensión de las elecciones, la renuncia de los miembros del Consejo Superior son una oportunidad para que la Universidad se sacuda, profundice la discusión y se aparte de las prácticas que la politiquería y la corrupción han tratado de invadirla por todos los medios posibles. Me sorprende que el representante del sector productivo elegido por mayoría de los integrantes que conforman el Consejo Gremial, no haya consultado su decisión. Seguramente porque este organismo no cuenta con la formalidad, la estructura y el funcionamiento que consulte de manera democrática a sus miembros. Es la prueba reina de que el mal nos subsume.

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