De nada sirvió la insistencia del gobierno nacional y de algunos sectores políticos que se quedaron solos para que el Congreso de la República, aprobara el esperpento del Proyecto de Reforma a la Salud, que se pretendía sacar adelante, con el fin de modificar la Ley 100 de 1993. Pero la presión de las crecientes protestas sociales en todo el país generó un ambiente negativo entre los congresistas de las Comisiones Séptimas que se reunieron conjuntamente el día anterior, quienes mayoritariamente le dieron un entierro de primera. Este es un gran triunfo del pueblo colombiano. Lo grave es que se fortalecía la privatización de este servicio esencial, que buscaba perjudicar a la sociedad en general en la prestación del servicio de salud.

Después de haber sido retirada la nefasta Reforma Tributaria, el ambiente en la opinión pública volvió a estar focalizado el Proyecto de Ley que buscaba reformar la salud de la sociedad colombiana. Dada la coyuntura que está viviendo el país, donde se está presentando un inconformismo social generalizado contra el gobierno del presidente Duque, que se traducido en el incremento de las protestas sociales en algunas regiones del país. Por este motivo, era inoportuno que se siguiera insistiendo con esta iniciativa gubernamental. Tenemos la experiencia de la reforma tributaria, que se convirtió en el florero de Llorente para generar estas manifestaciones de protestas, que han semiparalizado a todo el país.

Se notaba el desinterés y el poco de entusiasmo del Congreso de la República, por las masivas expresiones de inconformismo contra estos proyectos de reformas de Ley, que han venido permeando un ambiente de rechazo contra los congresistas. Inclusive muchos expertos han planteado, que el constituyente primario, puede pasarles factura en las próximas justas electorales que se llevarán a cabo en el mes de marzo de 2022. Atrás quedaron las promesas gubernamentales que el ejecutivo les ofrecía a los integrantes del Congreso. Los congresistas deberán olvidarse de los ofrecimientos de mermeladas, puestos y contratos y otras coimas. Esta es la nueva tendencia de las relaciones políticas en el país con el gobierno nacional. El palo no está para hacer cucharas, como lo expresaban nuestros ancestros. No están dadas las condiciones para tales actuaciones detestables por la ciudadanía.

Con ello queda demostrado, que el actual y los futuros gobernantes, no podrán seguir presentando iniciativas ejecutivas que vayan en contravía del bienestar general de la sociedad colombiana. El Congreso le darán los tres debates reglamentarios. Pero habrá un cuarto debate que de ahora en adelante lo desarrollarán la opinión pública, a través de las manifestaciones populares masivas que demostrarán su aprobación o su rechazo total.