Por: Ariel Peña

Cuando se observa a  los sectores marxistas  abiertos o tapados, proclamarse como fuerzas progresistas, tenemos que remitirnos   al apóstol San Pablo en  la segunda  Epístola  a los  Corintios 11: 14, que dice: “Y no es maravilla, porque el mismo  Satanás se disfraza como ángel de luz”, lo anterior demuestra que  la desconfianza de la ciudadanía frente a las facciones del comunismo totalitario es la mejor vacuna,  para que  Colombia no caiga en las garras de un engendro, que en los últimos 100 años se ha convertido en el peor enemigo de la humanidad.

Otra estrategia que usan algunos bandos del  marxismo concatenados con sus idiotas útiles, es el de afirmar que el comunismo ya no existe, lo que despista a muchos ilusos, sobre las verdaderas intenciones de  los seguidores de una secta que por su perversidad no se  para en pelos para llevar a cabo sus torvos fines, debido a lo cual se debe discernir  las verdaderas intenciones de esa falacia, resaltando  que el poeta francés del siglo XlX, Charles Baudelaire, decía: “El mejor  truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existía”

Y en Latinoamérica la trampa comunista del marxismo leninismo en las últimas décadas, ha encontrado el  terreno abonado para timar a los pueblos, utilizando diferentes  nombres  y  aprovechándose de  la democracia, que para el totalitarismo es un simple medio cuyo fin es la dictadura; con esa patraña cayó Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Brasil y otros países,  aunque algunos de ellos se han liberado, sin embargo todavía el peligro sigue latente, por ejemplo para Colombia en donde  se realizarán elecciones  en el 2022, y   candidatos de  coaliciones marxista tienen  importantes apoyos de sectores desinformados.

El  comunismo al ser  irracional, por sus componentes mitológicos y supersticiosos, dentro de sus rituales para dominar a los pueblos ha utilizado diferentes máscaras, durante su criminal y burocrática existencia, comenzando por  Lenin  que se puso como careta la de bolchevique dentro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, para posteriormente crear el Partido Comunista, después de la revolución de Octubre de 1917.

Desde luego que  Latinoamérica por su atraso ideológico, también  ha sido víctima de las marrullas marxistas, resaltando que el  sátrapa de Fidel Castro, se declaró comunista  cuando ya estaba en el poder en Cuba, porque antes tenía como coartada al Movimiento 26 de Julio, cuya ideología  supuestamente era nacionalista, con el  grupo mencionado fue que  hizo la revolución en la isla, para ulteriormente declarar como partido único al  comunista en 1965.

 La camarilla comunista cubana es en realidad un sustitutivo de la religión, en donde condena a las masas de ese pueblo por toda la eternidad a vivir bajo la férula de la maldición marxista, pero la cosa no se queda ahí, porque los países de la región según la receta del comunismo totalitario, deben  seguir  ese camino usando diferentes disfraces que como ya  lo hemos denunciado en otras oportunidades,  son: el  progresismo,  socialismo del siglo XXl, el indigenismo, el bolivarianismo; todos esos dislates son para copiar  a Hugo Chávez que de manera vulgar trajo los desechos del marxismo, repudiados en Europa con la caída del muro de Berlín y la debacle de la URSS para implementarlos en Venezuela, convirtiendo  a ese país en  una cloaca comunista, recordando que ese  vesánico de Chávez también antes de tomarse el poder ocultó su comunismo.

 Al carecer de  la razón los seguidores del marxismo, van en contra de su conciencia y, su actuación se circunscribe dentro de lo  más primitivo de la política, por ello tienen un  comportamiento rústico  que desecha la ética, al querer  convertir  a  las masas en una manada, lo cual demuestra que los miembros de  esa secta saben que están equivocados  y en ocasiones son vergonzantes, porque  muchos de ellos no permiten que los llamen comunistas o como lo dijimos antes  aseguran que el comunismo  no existe, dado que  reconocerse como marxistas  va en contraposición de sus intenciones abyectas, por lo cual se cambian de máscara para engañar a los pueblos, que de manera ingenua  se dejan envolver de sus artificios.

Los marxistas también han utilizado  disfraces  timando a las naciones en Asia, recordando que el genocida de Kim  Il Sung en Norcorea abuelo del actual dictador, para esconder su marxismo impulsó la idea  Juche, la cual significaba:  “ que el comunismo se construiría de acuerdo a las peculiaridades de esa nación”  entendiéndose esto como  una mezcolanza entre el  marxismo y la cultura tradicional coreana, de igual manera en Vietnam  se ocultó  el comunismo con la fundación del  Partido de los  Trabajadores de Vietnam  en 1951, pero con la reunificación de ese país en 1976, tomó el nombre de Partido Comunista de Vietnam, siendo eso demostrativo de la superchería marxista que se acondiciona para hacer caer a los pueblos ingenuos.

 La falacia comunista con la cual han engañado naciones, demuestra que lo dicho por Lenin no es tan alejado de la realidad, cuando afirmaba:  “nosotros somos una iglesia” de  ahí precisamente se desprende que  la superstición y el mito son inherentes al marxismo y por ello aprovechando, la religiosidad en Latinoamérica y su cultura, crearon   la Teología de la Liberación impulsada en los años 60 del siglo pasado  como un producto comunista  traído a Latinoamérica por la KGB, agencia secreta  de la URSS, evidenciándose que el marxismo se mimetiza hasta en la religión, para lograr satisfacer sus instintos malsanos que buscan degradar  a los demás.

 Las tales fuerzas progresistas en  Colombia,  principalmente, están constituidas  por el Polo Democrático, la Alianza Verde y  la Colombia Humana de Gustavo Petro, al cual lo  acompañan  el Partido Comunista y la Unión Patriótica, y  evidentemente son  mascarones de  proa del marxismo,  igual  a lo ocurrido en otras naciones que han sido tomadas por el comunismo, engañando  a una parte de la ciudadanía con el sofisma del  “cambio”, que como se observa en   Venezuela y Cuba fue para empobrecer y envilecer absolutamente a esos  dos pueblos,  entonces  la palabra  “ cambio”    la  han usado los demagogos para deteriorar las condiciones políticas, sociales y económicas de las masas.