DIARIO DEL HUILA, CONTEXTO

Por Rolando Monje

La pandemia del Covid-19 trajo consigo un deterioro sin precedentes del mercado laboral colombiano. Así lo reseña el reporte del Banco de la República, en donde se destaca que la cuarta parte del empleo previo a la crisis se destruyó en marzo y abril, y si bien en mayo se registró un leve repunte de la ocupación, sus caídas anuales siguen preocupando.

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Contribución a la variación anual de la TD por ciudades.

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San Salvador.- 15072012.-
Sœper Selectos realizo una Feria de Empleo, en su sucursal Megaselectos la cual esta ubicada en Soyapango, a esta llegaron centenares de personal con sus curriculum para poder optar a una plaza.
FOTO EDH: Marlon Hern‡ndez

Según las conclusiones del estudio, los efectos directos de las restricciones utilizadas para prevenir la propagación de virus en el país, generaron alrededor de una cuarta parte de la destrucción de puestos de trabajo en marzo y abril, las cuales se dieron principalmente en el segmento asalariado, un empleo que, según el informe, es más difícil de crear.

Las cifras de la Gran encuesta integrada de hogares (GEIH) señalan que, luego de presentar una caída sin precedentes en abril de 5,3 millones, el empleo nacional evidenció un leve repunte en mayo, con 859.000 nuevos empleos. El patrón fue similar en las trece ciudades, en donde se perdieron 2,9 millones de empleos en abril y se recuperaron 667.000 en mayo.

El declive del empleo se evidencia tanto en el segmento asalariado como en el no asalariado. Entre abril de 2019 y abril de 2020 se perdieron en el país 2,6 millones de empleos asalariados y 2,7 millones de no asalariados. Esto equivale a caídas del 27,2% y 22%, respectivamente.

En el total nacional los repuntes registrados en el empleo en mayo también son similares en ambos segmentos. En cambio, en el caso de las trece ciudades la ganancia del empleo fue mayor en el segmento no asalariado. De mantener- se esta tendencia, se espera un incremento de la informalidad laboral urbana en los próximos meses.

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Grado de afectación de la ley por sectores económicos. El grado de afectación de la ley fue ponderado por el nivel de empleo de cada sector antes de las medidas de aislamiento obligatorio.

La destrucción de empleo fue generalizada, afectando tanto zonas rurales como urbanas (aunque con mayor intensidad en estas últimas), y se ha dado en proporciones similares en el segmento no asalariado y en el asalariado, a pesar de que este último es más rígido.

Al inicio de la crisis, dada la imposibilidad de buscar empleo, una buena proporción del empleo destruido fue absorbido por la inactividad, lo que atenuó las alzas de las tasas de desempleo (TD), que aun así fueron históricamente altas.

Las caídas de la ocupación son generalizadas en todas las ciudades y más marcadas en los sectores con más restricciones por el aislamiento preventivo. Las tasas de ocupación urbanas presentaron caídas anuales generalizadas en el trimestre terminado en mayo, siendo Armenia, Neiva, Santa Marta, Riohacha y Sincelejo, en su orden, las ciudades más afectadas (con caídas superiores a 15 pp).

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Variación porcentual del empleo por división geográfica Sectores afectados y excluidos.

No obstante, por el tamaño poblacional, las ciudades que más contribuyen a la variación negativa de la tasa de ocupación son Bogotá, con 4,6 pp, y Medellín y Cali, con 1,6 pp cada una. Por su parte, los sectores económicos que más contribuyen a la caída de la ocupación en el último año son comercio y alojamiento (-6,6 pp), industrias (-3,7 pp) y actividades artísticas (-3,3 pp), al ser estos sectores los más restringidos por la política de aislamiento preventivo.

Propagación heterogénea

Pero el informe también revela que la mayor parte de las reducciones obedecieron a la propagación heterogénea de la enfermedad y al choque agregado negativo que sufrió la economía, que incluye no solo el impacto económico generado por el cambio en el comportamiento de los agentes, sino también el efecto agregado de la cuarentena y los demás efectos indirectos de las restricciones.

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Variación de la TO y muertes por millón de habitantes, veintitrés ciudades.

Con el fin de separar el efecto de las restricciones sectoriales producto de las medidas de aislamiento obligatorio de los demás efectos propios de la pandemia, se utilizaron los decretos 457 y 532 de 2020 para clasificar las actividades económicas a cuatro dígitos, entre las excluidas y no excluidas (o afectadas) del aislamiento preventivo obligatorio. A partir de esta clasificación, para cada gran rama de actividad se construyeron dos segmentos de empleo, el excluido y el afectado, para cada una de las veintitrés ciudades principales y las otras cabeceras, usando datos en distintos promedios móviles, para los meses comprendidos entre diciembre de 2019 y abril de 2020.

En Colombia el aislamiento obligatorio comenzó el 25 de marzo. A partir del Decreto 457 de 2020 se establecieron las instrucciones para la emergencia sanitaria y se definieron los sectores esenciales, tales como servicios de salud, bienes de primera necesidad, servicios bancarios, entre otros, con permiso de circulación hasta el 13 de abril. Con el Decreto 531 de 2020 se extendió el aislamiento obligatorio al 27 de abril, y se agregaron a los sectores excluidos: la ejecución de obras de infraestructura de transporte y obra pública, así como su cadena de suministro de materiales e insumos.

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Los índices de desempleo tienen mucha relación con el número de muertes por el covid-19.

Efecto negativo en el empleo

Por lo que el informe ‘Deterioro histórico del mercado laboral por la crisis sanitaria: ¿Cuánto se debió a las restricciones sectoriales de aislamiento? señala que, aun sin la implementación de las restricciones sectoriales como el aislamiento preventivo obligatorio, se hubiesen observado caídas muy importantes en el empleo de los colombianos.

Los resultados sugieren que, si bien las restricciones sectoriales causaron un efecto directo negativo en el empleo, la mayor parte de las reducciones observadas obedecieron a los efectos de la propagación de la enfermedad y al choque agregado negativo que sufrió la economía que, en conjunto, explican aproximadamente dos terceras partes de la caída del empleo.

La variación entre industrias oscilaba desde el 0% en sectores como minería, en donde todas las ramas fueron excluidas, hasta el 100% en sectores como el relacionado con las actividades inmobiliarias. Una primera inspección visual muestra que el empleo de los sectores afectados cayó en mayor proporción en marzo y en abril frente al de los sectores excluidos, de manera generalizada entre ciudades.

Las distribuciones del crecimiento porcentual de los ocupados tendieron a estar más concentradas, en terreno negativo, en los sectores afectados. No obstante, la heterogeneidad en las contracciones del empleo registradas, esta observación es generalizada entre las ciudades consideradas.

 

Mayor propagación

Estas descomposiciones son condicionales a la evolución de la enfermedad observada. Por tanto, es posible que, ante la ausencia de medidas de aislamiento, la enfermedad hubiera tenido una propagación mayor, lo que, dados los coeficientes estimados, habría generado una contribución aún más grande de los canales distintos a las restricciones sectoriales del confinamiento.

La mayor parte de las reducciones de empleo observadas obedecieron a la propagación heterogénea de la enfermedad y al choque agregado negativo que sufrió la economía, que incluye no solo el impacto económico generado por el cambio en el comportamiento de los agentes, sino también el efecto agregado de la cuarentena y los demás efectos indirectos de las restricciones. Así, aun sin la implementación de las restricciones sectoriales, se hubiesen observado caídas muy importantes en el empleo.

En mayo, la entrada de inactivos a participar en el mercado laboral comenzó a presionar al alza las medidas de desempleo. Ante este panorama se pronostica una TD nacional promedio en 2020 que se ubicaría en un rango entre 16,5% y 19,0%. Este hecho, aunado a las señales de disminución en salarios, indicaría una amplia holgura del mercado laboral durante el segundo semestre del año, lo que se traduciría en presiones a la baja en la inflación vía costos salariales.

Finalmente, el informe plantea que el declive del empleo se evidenció tanto en el segmento asalariado como en el no asalariado. “Entre abril de 2019 y abril de 2020 se perdieron en el país 2,6 millones de empleos asalariados y 2,7 millones de no asalariados. Esto equivale a caídas del 27,2 % y 22 %, respectivamente”, señala el estudio.