sábado, 22 de septiembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-06 08:58

De corruptos y bárbaros concejales

Escrito por: Édgar Artunduaga Sánchez
 | septiembre 06 de 2018

La fiscalía mostró las pruebas contra los concejales. Este jueves se pronuncia el Ministerio Público y enseguida viene la defensa de los concejales e implicados en la burda elección de contralor y personero de Neiva, mediante compra-venta abierta, con dinero y puestos.

En esta parte del proceso se decantará una gradualidad en los supuestos delitos. No es lo mismo recibir dinero por el voto que pedir puestos. Y mucho menos amañar las pruebas como lo hicieron funcionarios de la Universidad Surcolombiana.

Los abogados de cinco concejales van a pedir detención domiciliaria. Pienso que el caso relacionado con Juan Ramón Ramón está pegado con babas. Me imagino que el Contralor, Hildebran Perdomo,  irá a la cárcel por ser el cerebro de la repulsiva maniobra. La personera, embarazada, Heydi Lorena Sánchez, será recluida en su domicilio.

El concejal Luis Eduardo Penagos, Leper, tiene el agua al cuello, porque dirigió la treta desde la presidencia del Concejo. El empresario René Cantillo construyó pruebas a granel en su contra a través de cientos de llamadas rotundas, directas y comprometedoras. Jesús “el chulo” Garzón, la figura más emblemática y respetada en el concejo, “se voletió” repetidamente pidiendo dinero. Es de suponer que cuando dejó de exigir es porque ya había recibido.

Oscar Urueña, hoy diputado y por entonces concejal de Neiva, pasó de ser una joven promesa de la política a un vulgar politiquero y corrupto, dos cosas que parecen lo mismo pero son distintas y sumadas una bellaquería. Yo creo que Urueña dormirá algunos días más en la cárcel.

También le esperan noches amargas a Pedro Antonio Medina Arias, funcionario de la Universidad Surcolombiana, el sujeto que puso a funcionar el aparato que manipuló la información técnica para favorecer –con información falsa- la elección de los dos funcionarios en referencia.

Me pregunto qué tan despistado estaba el rector de la USCO, Pedro Reyes, de las andanzas de su amigo cercano, a quien debió empezar a vigilar con detalle. Denuncias periodísticas públicas daban cuenta que Medina no establecía límites entre los negocios privados y la universidad.

No me queda claro es el comportamiento del alcalde Lara Sánchez en todos estos enredos. Quienes lideraron la elección de contralor y personero fueron sus amigos Urueña (del mismo partido) y Cantillo, colaborador –como el que más- en su campaña. Podría uno suponer que lo sucedido no ocurrió a las espaldas del burgomaestre.

Para tomar distancia, Lara parece no conocer a Urueña y sobre Cantillo afirma que se limitó a prestar un camión. En su defensa puede decirse que sus relaciones no han sido buenas con el concejo, pero no creo que haya sido totalmente indiferente al proceso en que fueron elegidos personero y contralor.

Ya para terminar, registro complacido que la fiscalía cite al concejal Carlos Posada para que explique sus afirmaciones: “que maten un periodista (William Gutiérrez) pero antes lo hagan sufrir, que le saquen los ojos y le quiten las orejas”. Este bárbaro debería estar en la cárcel hace rato.