Los 60 deslucidos

Por: Margarita Suárez

Un poco frio, deslucido y desapercibido pasó la celebración de los 60 años del otrora pomposo y muy trascendente Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor. La intención del gobierno departamental, lamentablemente sin su titular a la cabeza por las razones que ya todos conocemos, fue buena, pero el resultado no tanto. Los gestores culturales, artesanos y presentadores de eventos, que según se planteaba iban a ser los más beneficiados con el desarrollo de la programación, al final terminaron descontentos porque no recibieron el pago que consideraban justo. Todos pensábamos que el paso siguiente por parte de ellos sería agradecer a las directivas de Corposanpedro y al gobierno departamental por el esfuerzo que hicieron para mantener la tradición sanpedrina, a pesar de las mil y una talanqueras que por poco arruinan la intención de sacar adelante los eventos programados. Pero no fue así. Tal vez no valoraron que hubo muchos problemas y que se trabajó contra viento y marea. La terrible noticia que las camas UCI en Neiva tenían una ocupación de 100%, causó una alerta apenas obvia. Hubo que suspender la realización en el Club Campestre del desfile de reinas, con ropa elaborada por diseñadores huilenses y trasladarlo de lugar, al igual que el festival de orquestas. El Hotel Casa Bohemia de Campoalegre sirvió de sede para desarrollar todo de manera virtual. Las 16 candidatas nacionales llegaron el 2 de julio y la elección fue el 4 de julio, pleno puente de San Pedro. El alcalde de Neiva, Gorky Muñoz Calderón, por la situación hospitalaria derivada de la pandemia, tomó medidas drásticas. Decretó restricciones de pico y cédula, toque de queda, control en bares, etc. Es posible que esta sea la razón para haber trasteado de lugar la velada de elección y coronación que inicialmente estaba prevista en el Teatro Pigoanza, el sitio perfecto para darle majestuosidad a los 60 años del festival. Creo que nadie estaba preparado para que estas fiestas fueran tan limitadas. De hecho, hay gente que se quedó con preparativos y perdió mucho dinero. Por ejemplo, los criadores de cerdo, que tuvieron a última hora que bajar el precio de la carne para poder venderla. Un San Pedro triste.