Ya me estaba empezando a caer mal la aparente debilidad del presidente Iván Duque ante el caos que está viviendo nuestro país por culpa de los vándalos que aprovechan los paros y manifestaciones para hacer de las suyas. Es que además la pandemia de Covid 19 nos ha vuelto más irritables. La situación de contagios cada día es más grave y la ocupación hospitalaria está desbordada. Afortunadamente, esta vez vimos a un mandatario más decidido. Su discurso durante la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso fue contundente, esperanzador e inteligente. Sumado a su muy completo y necesario informe de gestión de tres años de mandato, con importantes resultados en el tema social, fue enfático en censurar a los vándalos que se mimetizan en las marchas. Criticó la violencia en las manifestaciones afirmando que “permitir que se violen los derechos de todos es anarquía y en un país de anarquía, de caos, y de odio solo prosperan la violencia y el dolor, allí no hay esperanza, allí no se resuelven los problemas por los cuales se protesta. Por el contrario, se profundizan cuando se destruye el patrimonio público, la propiedad privada y los empleos. Por encima de cualquier cosa somos una nación cimentada en el orden constitucional, que es todo lo opuesto a la anarquía”, dijo el mandatario. Dio su rechazo total a los bloqueos que aclaró no son cortes de ruta, como los han querido denominar sus impulsores, sino cortes de vida. “No hacen valer ningún derecho, solo hacen valer la ambición de los agitadores que se quieren beneficiar del caos”, dijo. Literal, pues hemos visto casos muy dolorosos de muertes por esa causa. Impactó la ovación cerrada y prolongada que recibió el estamento militar de nuestro país, cuando el presidente manifestó su respaldo a las acciones de la fuerza pública. El presidente Duque fue enfático en que se debe rechazar la violencia, venga de donde venga. “La violencia tampoco es un concepto abstracto. La violencia se hace realidad en las acciones de personas de carne y hueso, que en lugar de consensos buscan rupturas, que en lugar de alternativas proponen abismos, que, en lugar de unión, dividen. Por eso, debemos rechazar la violencia venga de donde venga”. Claro y contundente.