sábado, 22 de septiembre de 2018
Contexto/ Creado el: 2018-06-03 08:21 - Última actualización: 2018-06-03 08:25

Desnutrición infantil: Más allá de las cifras

Según fuentes oficiales, en el país de cada 100 hogares 52,2 se encuentran en inseguridad alimentaria, incluso, en los que el índice de riqueza es más alto, el 33% están en esta condición. Ello demuestra que no solo es por falta de dinero sino por no tener o suministrar una alimentación correcta.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 03 de 2018

Cuando se habla de desnutrición, es muy común asociar esta patología a los niños y niñas de tez morena, costillas pronunciadas y cabezas de un tamaño que no combina con el resto de sus cuerpos como los vistos en documentales acerca de infantes del continente Africano, quienes con sus miradas de desconsuelo dejan entrever cuánto padecen; de lo que no se percatan los huilenses, es que este tipo de problemáticas también aquejan al departamento, y lamentablemente en lo que va del año 2018 ya se han registrado 209 casos.

Según explican expertos, las habilidades que se tejen durante la primera infancia constituyen los cimientos de las distintas competencias que se desarrollan durante el proceso de la vida, y que son un prerrequisito indispensable en el éxito y competitividad de las sociedades productivas, por lo que es importante hacer un alto en el camino y reflexionar sobre cuáles son los ciudadanos que queremos que hagan parte de nuestras comunidades.

Las edades de los casos de desnutrición aguda aquí presentados no superan los cinco años. Esto se da como resultado de la ingesta insuficiente de alimentos en cantidad y calidad durante un tiempo prolongado, así como de la utilización de sistemas de agua y saneamiento insalubres y las prácticas deficientes de salud y alimentación. Esta se manifiesta físicamente con retraso en el crecimiento, es decir, en una baja estatura con respecto a la edad. También afecta el desarrollo cerebral y emocional con consecuencias en el desarrollo integral.  

En el Huila, según cifras del último boletín epidemiológico, la mayor incidencia la registra el municipio de Campoalegre con un 0,9%, la cual, explica el documento, es significativamente mayor a los demás municipios.

Agrega también que 12 de los 29 municipios que notificaron casos de desnutrición infantil aguda, tienen una incidencia por encima de la departamental; y resalta que la localidad con menor incidencia es Timaná.

Lo interesante del asunto, es que comparando las tasas de incidencia con las del año 2017,   Campoalegre, Rivera, Acevedo, Nátaga y Palestina, tienen una incidencia superior a la presentada en todo el año 2017, es decir van en aumento.  

Primeros pasos

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, es durante los primeros años de vida, de la mano de la familia y los educadores, que se forman en el ser humano las habilidades para tomar decisiones, resolver problemas, ser solidarios, trabajar en equipo y tener resiliencia. En esencia durante esta época se debe potenciar en los niños y niñas, estrategias de juego y empoderamiento familiar que les permita capitalizar su capacidad de investigar, explorar, cuestionar, hablar, negociar, concentrarse, enfocarse, controlarse y procesar nueva información dentro de su contexto.

Pero esos procesos se ven truncados en un contexto como el de  Colombia, donde la desnutrición crónica, es decir, baja talla o estatura para la edad, de los niños y niñas entre los 0 y los 5 años, llega a 10,8 de cada 100, y aunque los indicadores han descendido, el reto sigue estando en la oportuna intervención en los primeros 1.000 días de vida (entre su gestación y sus dos años de edad), de los mismos.

Intervención oportuna

Sin embargo, no todo está perdido, pues la encuesta Longitudinal Colombiana realizada por la Universidad de los Andes – ELCA – pudo establecer que el 36% de los infantes que inician sus vidas con riesgo de desnutrición crónica se logran recuperar, en especial los menores de 2 años.

 Así mismo, un estudio de la Fundación Éxito realizado en 2017 en la población propia de su intervención, quedó demostrado que 2 de cada 5 infantes en los primeros 1.000 días pueden adecuar su talla o estatura para su edad - un paso importante para lograr la recuperación de desnutrición crónica-, mientras que solo 1 de cada 10 lo hizo en el periodo de los 2 a los 5 años.

“Los que están dentro de sus primeros 1.000 días se encuentran en el momento justo de recibir la nutrición adecuada, para desarrollar su cerebro, cuerpo y corazón. En este lapso es cuando la equidad tiene todo el sentido porque para ser competitivos, todos necesitamos emprender la lucha por el progreso personal y colectivo en condiciones similares. Los que padecen desnutrición crónica compiten rezagados hasta el fin de sus días”, detalla la investigación.

Y concluye haciendo un llamado de urgencia de apoyar ya a los que viven en alta vulnerabilidad, pues de lo contrario no se podrá contar con ciudadanos capaces que quieran “estudiar, reír, gozar, prosperar y aportar a la sociedad, si estos viven a medias, alimentados de forma insuficiente o precaria, sin el desarrollo cognitivo adecuado y sin el motor que nutre la autoestima, el sentido de superación, el deseo y la curiosidad por aprender y descubrir las propias capacidades”.

Explica que con hambre o con los alimentos limitados, intermitentes o en malas condiciones, un ser humano responderá sólo a los estímulos básicos del instinto de supervivencia que es el caldo de cultivo para la violencia, el dinero fácil o la ley del menor esfuerzo, porque con hambre el aprendizaje que exige y reta el cerebro queda en veremos.  

En ese sentido, el llamado también es a las organizaciones internacionales, pues según reveló el Centro de Información Naciones Unidas –Cinu, “en el mundo en desarrollo, 66 millones de niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria acuden a clase hambrientos”.

Comentarios