Se apagó la llama de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 y ahora todas las miradas del mundo deportivo se enfocan en París 2024.

Con la clausura de los juegos inicia la hora de los balances de las actuaciones de cada uno de los deportistas participantes de los diferentes países que hicieron parte del máximo evento deportivo.

Para el caso de Colombia, el balance en general puede ser de todos los ‘colores y sabores’, dependiendo de la óptica desde donde se miren, pero teniendo en cuenta las condiciones en que se realizaron estas justas deportivas, que debieron ser aplazadas por cuenta de la pandemia y que durante su desarrollo estuvieron ‘en la mira’ del mundo, por el número de contagios que se podían presentar durante las mismas. Las medallas y los contagios se contaron a la par.

Pero este solo hecho afectó a los deportistas, que seguían una programación de preparación y que en muchos casos debieron alterarlos porque muchos eventos fueron cancelados por el covid-19, y se debieron reprogramar otras actividades, que en algunos casos no contribuyeron mucho a mejorar el estado físico. De ahí que a la hora de la verdad, los favoritismos se vieron opacados con ‘derrotas’.

En el caso de Colombia, donde manejamos ‘sobredosis’ de triunfalismo, los resultados en términos generales fueron buenos, porque se percibió una renovación en el grupo de deportistas, algunos de los llamados a conseguir medallas las lograron y se dio más de una grata sorpresa.

Se consiguieron medallas históricas, se ratificó la importancia de un apoyo permanente al deporte, en todas las disciplinas, para que quienes alcanzaron la cima en algún momento, que no son eternos, puedan entregar su relevo a una nueva generación de deportistas comprometidos y sacrificados, con su mirada puesta en ganar y dar lo mejor de sí.

Para muchos, deportistas como Catherine Ibargüen y Mariana Pajón están llegando al final de sus carreras, después de alcanzar la gloria, pero ese no es el fin, simplemente es el comienzo de un nuevo ciclo, que ya debería estar avanzando, para que el nombre de Colombia figure siempre en lo alto del podio olímpico.

¿Cómo les fue a los colombianos? Excelente. El solo hecho de haber clasificado a ésta, la máxima justa deportiva del mundo, ya es un triunfo y así hayan llegado en el último lugar, el sacrificio y el coraje imprimido en sus participaciones los hace de por sí triunfadores y merecedores del agradecimiento de todo Colombia, por haber vestido los colores de nuestra bandera. Para todos, la medalla de oro es poco por todo lo que entregaron.

Por lo pronto, nos vemos en París, 2024.