jueves, 15 de noviembre de 2018
Nacional/ Creado el: 2018-08-30 03:19 - Última actualización: 2018-08-30 03:35

Hoy, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 30 de 2018

 

Según reporte de Las Naciones Unidas, la desaparición forzada se ha convertido en un problema mundial que no afecta únicamente a una región concreta del mundo. Por eso advierte, que las desapariciones forzadas, que en su día fueron principalmente el producto de las dictaduras militares, pueden perpetrarse hoy día en situaciones complejas de conflicto interno, especialmente como método de represión política de los oponentes. 

Anota el informe, que es motivo de especial preocupación:

  • el acoso de los defensores de los derechos humanos, los parientes de las víctimas, los testigos y los abogados que se ocupan de los casos de desaparición forzada;
  • el uso por los Estados de la lucha contra el terrorismo como excusa para el incumplimiento de sus obligaciones;
  • y la todavía generalizada impunidad por la práctica de la desaparición forzada.

"Debe prestarse también especial atención a los grupos de personas especialmente vulnerables, como los niños y las personas con discapacidad", sostiene la Onu. 

Colombia 
¿Cuántos  desaparecidos hay en Colombia? Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la guerra en el país dejó, entre 1958 y julio del 2018, un total de 80.514 desaparecidos y de esos, 70.587 siguen sin aparecer.

El CNMH, expuso un caso concreto de desaparición forzada en el país.Este se encuentra dentro de un informe que constata la complejidad y dificultad del proceso de búsqueda de personas desaparecidas, a través del seguimiento de varios casos en Caquetá

Tito Martínez desapareció cinco veces. La primera, hace 17 años, cuando un grupo de autodefensas lo torturó y le quitó la vida junto a otras 13 personas en Albania, Caquetá. Era un joven de 20 años y, a pesar de que su madre lo identificó en un video de una diligencia de exhumación, pasaron 15 años antes de que su familia pudiera recuperar el cuerpo. Ella había muerto para entonces. Esos años que pasó en un cementerio, sin que su familia pudiera recuperarlo, fue su segunda pero no última desaparición. Tito, como tantos otros, se desvaneció por tercera vez en la estructura institucional colombiana.

El sinnúmero de normas y protocolos del sistema han permitido avances en la búsqueda, recuperación, identificación, reparación e investigación judicial, pero también pueden convertirse en un obstáculo y laberinto burocrático. Así sucedió con Tito, cuyo nombre -al igual que su cuerpo- desapareció en el sistema institucional.  La cuarta vendría con la falta de reconocimiento y reparación por parte de los actores involucrados: Tito fue reconocido tardíamente en el sistema de reparación integral, su nombre está en proceso de ser reconocido por los perpetradores y también está en marcha que la Fiscalía lo presente ante los Tribunales de Justicia y Paz.

El tiempo pasa, y mientras tanto, la familia de Tito Martínez lucha contra la quinta desaparición de su ser querido: el olvido y la indiferencia de la sociedad. Es por ello que en su nombre, sus hermanos sembraron un árbol y fijaron una placa en un Bosque de Paz, ubicado en Bogotá. Esa es su manera de resistir a tantos años de silencio y espera.



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