miércoles, 26 de julio de 2017
 
Dominical/ 2017-04-16 08:06

El mundo conmemora la Resurrección de Cristo

La Pascua de Resurrección durará 50 días hasta la celebración de Pentecostés.

Escrito por: Erick Rojas | abril 16 de 2017

El Domingo de Resurrección y la Vigilia Pascual son el aniversario del triunfo de Jesucristo, son la feliz conclusión de su Pasión y la alegría que sigue al dolor: la redención y liberación del pecado de la humanidad por el Hijo de Dios.

Sin embargo, existe una diferencia entre ambas fechas, y es que la Vigilia Pascual se celebra durante la noche del sábado.

En la fiesta del sábado se participa del júbilo por la Resurrección, escuchando las 7 lecturas y con ceremonia litúrgica extendida; mientras que en el domingo se oficia la Eucaristía de la Resurrección con el mismo gozo que en la Vigilia, aunque en Misa dominical.

El Domingo de Resurrección es la oportunidad de celebrar la Resurrección de Cristo para todos aquellos que no pudieron asistir a la Vigilia Pascual.

La Pascua de Resurrección durará 50 días hasta la celebración de Pentecostés.

“Todos los días se celebrará con el mismo gozo y se serán como la prolongación de un solo día”.
Es tan grande el acontecimiento de la Pascua que no puede caber en un día. Los domingos de Pascua serán las fechas más importantes donde se festeje la redención.

¡Aleluya, Cristo ha resucitado!

Hoy es el día que la Iglesia Católica celebra el sentido de la Fe, porque festeja el Domingo de la Resurrección de Jesús o de Pascua, cuando Cristo triunfante sobre la muerte abre las puertas del cielo.
Durante la celebración eucarística se enciende el Cirio Pascual que permanecerá encendido hasta el día que se conmemora la Ascensión de Jesús al cielo.

El cirio pascual


Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz.

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio.