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martes, 25 de julio de 2017
 
Dominical/ 2016-09-19 08:16

En defensa de Andrés Felipe Arias y otros uribistas ‘perseguidos políticos’

Sobre la selectividad de la justicia.

Escrito por: Erick Rojas | septiembre 18 de 2016

Por kien&ke

Vivo muy preocupado con las valoraciones probatorias y con la selectividad que tiene este país en materia de justicia, me dice el senador Iván Duque Márquez, del Centro Democrático, cuando le pregunto por Andrés Felipe Arias, Diego Palacios, Alberto Velásquez y otros encartados hoy con la justicia.

Duque es una voz tan autorizada del uribismo que se disputa ser el candidato presidencial de ese movimiento en las siguientes elecciones.

Usted ve que personas como Andrés Felipe Arias que sin robarse un peso terminan siendo condenados a 17 años de cárcel supuestamente porque algunas personas estaban favoreciendo su campaña política y habían sido receptores de programas del gobierno.

Y aquí prende los motores de su discurso el senador Duque, quizá el más brillante de los uribistas:

-Yo quisiera saber si todos los que son hoy contratistas del Estado en los grandes proyectos se van a marginar de darle aportes a los partidos de los líderes que han manejado esos temas desde el gobierno.

Me llama la atención cómo en el país hay tanta dureza para sancionar una persona como Andrés Felipe Arias y tanta indulgencia para que quienes han cometido delitos como la masacre de los diputados de Valle, la toma de Bojayá, no paguen un solo día de cárcel y que adicionalmente tengan elegibilidad política.

A mí me sorprende que no se hayan examinado con rigor todas las garantías probatorias, todas las garantías procesales en muchos de esos casos y que hoy estemos creando una justicia especial para la paz totalmente permisiva en lo probatorio donde inclusive se está contemplando amnistía para el narcotráfico, para el lavado de activos, para la minería ilegal y la extorsión.

Todos estos casos los vamos a seguir llevando a las instancias internacionales, ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y ante otros foros internacionales. Es evidente el claro interés de perjudicar a las personas por su orientación política.

¿Hay injustica en el caso de Diego Palacios y Alberto Velázquez?

Han tratado de reducir el proceso de reelección presidencial a la señora Yidis; la señora Yidis era una congresista, el señor Teodolindo era otro congresista. La reelección pasó apabullantemente en las comisiones y en las plenarias; pero lo más importante es que pasó con el aval del pueblo colombiano en primera vuelta con más del 51% de los votantes.

Entonces aquí no pueden tratar de reducir un proceso de reelección que fue detonado por la voluntad popular a que esta señora fue determinante en el proceso de reelección. Eso es una burla al pueblo colombiano y a las instituciones.

Además Colombia, no me cansaré de decirlo, es un país de reelecciones. Muchos de los héroes que hoy el país aplaude en las plazas fueron reelegidas con unas políticas de continuidad.

Que investiguen la mermelada

Yo quisiera saber (sigue Duque) qué va pasar con las investigaciones sobre la mermelada en la Corte Suprema. Porque si a la doctora Yidis le ofrecieron unas notarías y jamás le cumplieron, muchos de los proyectos aprobados en el gobierno Santos son fruto de la mermelada.

El apoyo a la agenda del gobierno no es producto de la deliberación analítica, sosegada y conceptual de los parlamentarios.

Me parece que esa selectividad de la justicia, esa dureza y adaptación para ciertos casos lo único que permite es darse cuenta que hay mucha inclinación en contra de un grupo político por la defensa de las ideas que ha tenido, y por la confrontación de esas ideas con otros sectores de la sociedad.

¿Se sienten apaleados?

Ha habido una persecución con muchas de las figuras del uribismo, incluso al propio Presidente Uribe lo han atacado desde el día que salió de la presidencia, pero nosotros no nos sentimos apaleados, estamos haciendo la defensa de nuestros principios; cuando uno defiende los principios jamás está derrotado, cuando uno defiende los principios jamás está apaleado.