Diario del Huila

Doña María Inés le pone sabor a la comida y a la vida

Abr 7, 2021

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DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Por: Hernán Galindo

La existencia de doña María Inés Rojas, nacida en Saladoblanco, “el pueblito más hermoso y amable del Huila”, hace ya muchos años, ha estado marcada por los olores y sabores, de los que está muy agradecida.

Joven llegó a Garzón donde se conoció y enamoró de José Tarcisio Puyares. Al poco tiempo se casaron. Él ya tenía un puesto de condimentos y especias. Estaba empezando.

“La familia ya trabajaba en eso. El papá había aprendido a utilizarlos y a venderlos en el Caquetá. Entonces seguimos con el oficio en Neiva, porque él me dijo que había mejor comercio y más demanda en esta ciudad. Y aquí nos quedamos”.

La galería de Neiva

Tuvieron ocho hijos. A la mayoría les dio estudio. Hoy, varios de los varones ‘camellan’ y tienen bodega en Surabastos. Mientras, ella atiende uno de los cinco negocios de especias que funcionan en Mercaneiva. El esposo maneja un carro de acarreos.

“Cuando llegamos a la capital, en 1986, montamos un puestico de venta en la parte exterior de la galería. Nos iba bien. Pero empezaron a molestar por el espacio y nos tocó meternos a la plaza”, cuenta Doña María Inés, a la vez que atiende a una persona que pregunta por la mejor hierba para aderezar pescado.

El local es relativamente amplio, de forma rectangular, que le permite desplazarse con holgura y tranquilidad, pese a los problemas de circulación “que me atormentan”, y calma con cúrcuma, planta aromática muy apetecida en la medicina natural porque ayuda a aliviar dolores.

En la parte delantera en frascos, bandejas y platos están exhibidos toda clase de especias, hierbas y condimentos, en variedad de colores y aromas.

En un costado reposa una pesa romana, que le regaló el suegro, “uffff”, de la que se siente orgullosa. Mucha gente viene a verla y ofrece comprarla. “Pero no la vendo”.

Atrás, en escaparates, igual. En frascos y bolsas hay más mercado, comino, pimienta, nuez moscada, clavos, color, ajo, ají, semillas, flores, frutos, albahaca, óregano, eneldo, que sirven para sazonar carne, pescado y pechuga, pero además en la medicina, pues proporcionan beneficios para la salud.

Traslado a Mercaneiva

En el interior de la galería, en el primero piso, cerca de la entrada principal por la carrera segunda, doña María Inés y Tarcisio pusieron un granero y siguieron ofertando condimentos. Pero, en 1997, el Municipio tumbó la edificación y los obligó a trasladarse a la central minorista, en el sur de la ciudad, donde siguen batallando desde entonces.

Sin embargo y pese a las dificultades no está amargada o triste, es una mujer alegre, optimista y buena conversadora.

“Ay, mijito, todo es gracias a Dios y a la Virgen. Desde que me levanto me encomiendo a papito Dios y a mamita María. Ella es la que intercede ante su hijo”, dice, y se da la bendición.

De nuevo llegan clientes. Esta vez preguntan por “algo que ayude contra la anemia”. “La rúgula es muy buena”, responde de buena gana y corre a buscarla en un vaso.

“Para darle picante a la vida, ají jalapeño. Lo toman con brandy para aliviar los fríos del cuerpo y la sangre. El jengibre para destapar los bronquios. Muy pedido por el virus. Se cocina con eucalipto. El romero mantiene el hígado saludable”, y así, va contando convencida las bondades de cada producto. “Todos son muy gratos para la gente”.

¿Se va a vacunar? “No sé todavía. Me da miedo, le tengo pavor a una aguja. Entonces, que me cojan el brazo para chuzarme me da muchos nervios…”

Afirma con satisfacción que al puesto llega toda clase de visitantes, desde profesionales hasta personas del común, aunque la enorgullece más su fórmula para adobar el asado huilense, dice, y nombra restaurantes y puntos de venta que lo utilizan.

¿Cuál es la receta? “No, mijito, es un secreto, muy bien guardado, que yo misma inventé”, responde, y ríe, con picardía.

Su deseo es que la Administración disponga suficientes rutas de colectivos a todos los barrios para que los neivanos puedan desplazarse a Mercaneiva. Le duele que a veces paguen hasta taxi para visitarla.

“Cuándo piensen preparar un arroz, una carne o una pasta no los saboricen con salsas grasientas ni trucos elaborados, con los condimentos y especias les quedarán más que exquisitos y con agradable aroma”, concluye.

 

 

 

 

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