¡Es   diferente a todos los demás…!

Por: Juan Felipe Molano

Anoche frente a mi casa, mis hijos y varios de sus amiguitos jugaban a la lleva y al escondite, y fugazmente  pasaron por mi mente bellos recuerdos de infancia, de los cuales creo yo, usted señor lector estará de acuerdo conmigo o no y mejor si tal vez también los jugó (rana, trompo, canicas, yermis, coca, pirinola, tingo-tingo-tango, cinco huecos, que pase el rey, yo-yo, stop, golosa, la olla encantada, encostalados), que  a través del juego logramos hacernos independientes y  mirar la vida con ligero optimismo, pero a la vez críticos ante las injusticias y las malas acciones.

Hoy a través de un personaje icono de un  diario, invito a los colombianos a buscar y encontrar “dónde está Javier”, si, Javier para nuestros días políticos, es el candidato a la presidencia de Colombia, que más diferencias tenga con sus competidores y claro está, el que en su pasado, en su presente, en sus acciones, y en sus propuestas sea el más coherente y distinto, frente a un país hoy dividido entre ricos y pobres y una fracción de clase media hoy en proceso de extinguirse y pasar a la línea de los pobres,  todo por causa de su clase dirigente y su caudal electoral (hoy gente de bien), que se niegan a perder el control del Estado y lo más importante, de sus negocios y contratos que han usufrutuado por décadas a través de su línea hereditaria; ojo amigos, no es perder solo el poder político, es el poder económico y el poder de dirección de los órganos de control para no investigar y sancionar a los corruptos que se roban el patrimonio público, los que han aniquilado familias y líderes y que al final terminan siendo personajes que pertenecen a esa clase política tradicional de las regiones y del nivel central, es decir los congresistas, presidentes de Colombia, sus familias y amigotes.

Es así, que “uno de nosotros no es como nosotros, es diferente  a todos los demás”, cantábamos de niños para decir que siempre hay un motivo o una persona en quien poner nuestro futuro, que alguien hace la diferencia, que alguien podría con nuestra ayuda mejorar las condiciones ciudadanas que hoy  no son las mejores y eso que no somos Venezuela ni Cuba, pero también alguien que pueda ajustar las leyes que son hechas a la medida de los corruptos, si, de esos que se hacen elegir y al otro día de posesionados se hacen notar como  los nuevos terratenientes, ganaderos, empresarios, los Dres. Con títulos manchados de inmorales, hacen parte de una cultura ciudadana falta de valores y convencidos que las oportunidades son calvas y no las van a desaprovechar.

Hoy tenemos tres bloques de presidenciables con alguna real opción, están en su orden de valoración, el pacto histórico (Petro), los de la esperanza (Cristo, Galán, de la Calle, Robledo, Fajardo), los uribistas (sin candidato con opción, a no ser que sigan los autoatentados); Pero  asoman con menos posibilidad y que harán al final alianzas con la derecha colombiana: los verdes (Romero,  Marulanda, Amaya, Londoño, Ortiz, Sanguino), Coalición de las regiones (Char, Gutiérrez, Peñalosa), Independiente (Hernández).

Aquí unas sugerencias para encontrar a Javier: que no es hijo, nieto, bisnieto o  algún parentesco con quienes han gobernado durante los últimos 60 años y dicen hoy  “el país puede acabarse si ellos no ganan otra vez”,  que no haya hecho parte de los grandes escándalos de corrupción del país en los últimos 50 años, ni sus más cercanos amigos  en líos por asaltar el erario público, que tenga claro que el cáncer nuestro es la corrupción y no la falta de dinero, que se comprometa a cambiar las leyes contra los corruptos, que se comprometa con sacar el campo colombiano como primera acción de gobierno, reforme el sistema judicial, político y electoral, que ordene la protección del medio ambiente, el territorio y el agua.

Observemos entonces que, hasta hoy, a excepción del pacto histórico con Petro, todos sin excepción, son candidatos hijos de la tradicional forma de gobernar para sí y para los poderosos gremios económicos del país, y en su historia de gobierno local han marcado su derrotero en acciones de gobierno poco amigables con la social democracia.