Por: Juan Felipe Molano Perdomo

Nos enseñó Shakira, en 1998, “están por ahí, en los tejados, ofreciendo puestos, de jean o corbata, dando lecciones, en diferentes posiciones – de cuclillas si es preciso”; para mí son también los que se pisotean los sueños y la alegría de los jóvenes como también la esperanza de los viejos, no solo los que se adueñan de los recursos del Estado, también y como los más sinvergüenzas, los políticos mensualeros, que envían las limosnas que callan y comprometen, por eso también esos ciudadanos denominados líderes son igualmente responsables de que persistan esas malas prácticas políticas, que al final nunca los sacara a ellos, ni su descendencia, ni a los que dicen representar, de la pobreza y la ignorancia.

¿Dónde están los ladrones? Esa pregunta se hacen todos los Huilenses; En todas las crisis sociales y económicas están allí, dando soluciones pues esa es su tarea, pero otros tantos, se esconden y se abrigan en su comodidad hasta la próxima elección donde salen de nuevo a mentir y lavar sus culpas, siempre cambiando a sus líderes como trapos viejos que entran en desuso, y desconociéndoles su trabajo diario que hacen desde la base familiar y local, descuidando incluso su propia subsistencia. Estamos en la nada y rodeados de los ladrones de Shakira, siempre visitas y mentiras, cada gobierno nos condena a vivir un nuevo episodio del embajador de la India, miramos proyectos fracasados o a medias como distrito de riego Tesalia-Paicol; precaria ruta 45; incomodo aeropuerto cuya inversión fue 75.000 millones de pesos; la concesión Girardot–Neiva por 1.1 billones de pesos; doble calzada Neiva–Aipe y la variante de Neiva; doble calzada Neiva–Mocoa por 1.2 billones de pesos; doble calzada Neiva-Campoalegre y un tercer carril entre Hobo y Gigante; la terminación de la vía que interconecta el Huila-Meta pasando por el municipio de Colombia; la apertura de la vía Huila–Cundinamarca pasando por Colombia; la vía Huila-Valle del Cauca pasando por Palermo, en total tantas verdades a medias o mentiras absolutas, y obras a cargo de contratistas fraudulentos y coaccionados por la politiquería que les arrebata grandes coimas y hacen trisas la inversión, habiendo más para el circo.

“¿Y qué pasa si son ellos o que pasa si soy yo?”… notifico desde esta Tribuna y sin perder tiempo, a jóvenes y adultos por una cruzada para concentrar nuestra inteligencia colectiva y ejercer el valor para formar carácter en la ciudadanía y una nueva era política, nuevas generaciones por una causa común, pensando de verdad en formular un nuevo País que transite hacia la democracia, la justicia social y ambiental.