El sector informal de la economía es el renglón que más ha sufrido durante la pandemia del Covid. Se estima que cerca de 9,45 millones de personas que desarrollan estas actividades económicas, perdieron sus oportunidades laborales que estaban desempeñando, durante los periodos de confinamientos decretados por el gobierno nacional y las autoridades territoriales.

El aislamiento preventivo obligatorio provocó este flagelo económico en las personas que ejercen actividades de cuenta propia, de acuerdo con las cifras estadísticas emanadas del Dane. Este importante sector poblacional, desempeña sus labores en trabajos que necesariamente implican salir a las calles a buscar sus ingresos con las ventas de bienes y servicios, que se convierten en el principal soporte para el sustento de los integrantes de sus familias.

Aunque el gobierno nacional y los entes territoriales han emprendido algunas acciones para apoyar a estas personas, no es suficiente el apoyo para satisfacer sus demandas sociales. Los recursos que se han asignado no son suficientes para atender a esta población vulnerable. No queremos sembrar pánico. Pero esto, se puede convertir en una bomba social de grandes proporciones, dadas las condiciones de expansión que está teniendo esta pandemia.

Hay que destacar, que el país posee diferentes actores institucionales comprometidos, que poseen una gran capacidad de reacción, comprometidos que tenemos sinergias institucionales comprometidas ante esta gran problemática. Para ello se necesita liderazgo, serenidad y cada vez más vehemencia, para conjugar los esfuerzos de la sociedad civil, que con sus comportamientos deberán adaptarse a los nuevos desafíos que nos imponen dichas medidas gubernamentales.

Aunque no podemos hacer caso omiso a estos retos que enfrentamos. En estos momentos aciagos que afronta la República, los sectores sociales más vulnerables, son los que están sufriendo con mayor impacto, la crisis económica por la parálisis de sus actividades económicas. Si las naciones industrializadas, que poseen mayores fortalezas económicas, están siendo mayormente impactadas, como serán las consecuencias para el sector informal.

Además, este sector no conoce, ni puede teletrabajar y que no recibe el apoyo directo del Estado, que vive del día a día, solicita a gritos que la sociedad los auxilie. Estas angustias son entendibles y deben constituirse en el foco de atención del gobierno nacional. Si se destinaron recursos millonarios para atender las necesidades del sistema financiero, deben existir recursos para aliviar en parte a esta población que se encuentra inerme y paralizada, por los factores anteriormente expuestos.

Todas las deudas sociales del país están en ebullición. Que las medidas de choque anunciadas en estos días se conecten con visiones integrales, que rescaten a estas personas y que permitan alejar cualquier fantasma de posibles brotes sociales.