Diario del Huila

“Échese una manita de gato”

Sep 18, 2021

Diario del Huila Inicio 5 Muy personal 5 “Échese una manita de gato”

DIARIO DEL HUILA, MUY PERSONAL

Por: Rolando Monje Gómez

Fotografías: Tatiana Ramírez

Aunque reconoce que rasga la guitarra, María Ruth Arboleda siempre ha estado relacionada con el mundo de la música. Desde muy niña conoció a Jorge Villamil Cordovez, quien la llamaba ‘Mano de gato’, hoy sigue al frente de la Fundación por la Huilensidad que lleva el nombre del maestro y sigue descubriendo talentos para el ‘Mono Núñez’.

“Una vez mi hermana Cecilia y Jorge Villamil iban a salir. Yo quería ir con ellos, pero mi papá no me dejó, por lo que me quedé muy triste. Al despedirse Jorge me dice: “Échese una manita de gato”. Extrañada le pregunté ¿Eso qué es? Y él me respondió: “Mijita, píntese la boquita para que se vea más grande y la dejen salir”, desde ese día me siguió diciendo ‘Mano de gato’.

Así recuerda María Ruth Arboleda Muñoz, uno de los tantos momentos que a lo largo de su vida vivió con el maestro Jorge Villamil Cordovez y que hoy y desde hace doce años es la directora del museo que preserva todo su legado.

Y es que la relación de María Ruth y su familia con el ‘Compositor de las Américas’, como se le conoció al maestro Villamil, fue literalmente accidental. “Cuando mi hermana Cecilia regresó de Estados Unidos, durante un San Pedro se cayó de una carroza y se fracturó una mano. Mi papá la llevó a la Clínica La Paz, pero el doctor Vanegas le dijo que la llevara donde Jorge Villamil, era ortopedista, que atendía en el Hospital San Miguel. Él la recibió, la atendió y la operó y desde ese día se hicieron amigos de verdad”.

“Ella tenía una grabadora que había traído de su estadía en Estados Unidos y él llegaba a la casa cantando o tarareando sus canciones y Cecilia se las grababa. Así empezó una amistad muy grande. Jorge se la pasaba en la casa”, comenta.

María Ruth, nació en Neiva hace setenta años, pero a los tres meses se fue con su familia a vivir a Bogotá y regresaron después de diez años. “Mi padres eran de Pitalito, Rafael Arboleda, abogado y Cecilia Muñoz, ama de casa, pero ya casados se establecieron en Neiva y aquí nacimos los cuatro hermanos: Cecilia, Rafael, Ricardo y yo”, comenta.

“Mi mamá enfermó muy grave cuando yo nací, entonces nos fuimos a vivir a Bogotá y cuando ella se recuperó regresamos. Estando aquí, un hermano de mi mamá, Hernando Muñoz, médico, que vivía en Estados Unidos, le dijo a mi papá que nos dejara ir a aprender inglés , así primero se fue mi hermana Cecilia y estuvo tres años yo me fui cuando tuve trece años”, recuerda María Ruth.

Cecilia, su hermana, era bailarina y le gustaban mucho las danzas españolas y puso una academia de esos bailes al regresar a Neiva, luego se fue a vivir a España. Sus dos hermanos uno vivió en Venezuela y el otro partió para el Amazonas. Ya a los 13 años viajó a Tallahassee, Florida, donde vivía su tío. Allí aprendió inglés i terminó el bachillerato.

A su regreso comenzó a trabajar en el Fondo Ganadero del Huila y al poco tiempo se casó con Alfredo Vanegas. “Él estudiaba medicina y nos fuimos a vivir a Bogotá mientras terminaba la carrera. Mientras él hacía su internado yo trabajaba como secretaria bilingüe en el ICA y luego regresamos a Neiva donde nació mi único hijo Sergio Vanegas Arboleda. Él es administrador de empresas y vivió varios años en España y hoy, por cuenta de la pandemia, está aquí conmigo en Rivera”, recuerda.

María reconoce con orgullo que su hijo es lo más importante en su vida, y aunque con su esposo se separaron años después, hoy afirma son los mejores amigos. De la misma forma no puede olvidar lo que fue su relación con su familia. “Era muy hermosa, mi papá era un hombre muy culto, en mi casa había libros, se escuchaba mucha música, de la mejor calidad, con mis hermanos jugábamos y mi mamá bordaba. Mis hermanos mayores ya murieron”.

Una bailarina en el ‘Mono Núñez’

Su gusto por el mundo de la cultura en la vida de María Ruth Arboleda nació en casa. “Mi papá nos llevaba al Teatro Colón a ver todos los espectáculos de ballet, de danzas españolas, ópera, y me gustó mucho. Estudié unos años ballet clásico, yo quería ser bailarina de ballet, mi gusto nació después de ver el Bolshoi de Moscú”.

Poco después de haber nacido su hijo, a Jorge Villamil lo nombraron en una corporación cultural y le pidió que lo acompañara, pero eso nunca funcionó, estando ahí nombran a Olmo Guillermo Liévano como director del Instituto Huilense de Cultura y la invita a encargarse del Conservatorio de Música. “Le dije que yo no soy música ni nada, y me dijo eso no importa la parte administrativa está vuelta nada y necesito que me acompañe y me nombró”.

Desde el Conservatorio ayudaba mucho a los artistas para que participaran en los diferentes concursos nacionales, se comprometió tanto con ellos, que esos muchachos le solicitaron a los organizadores del Festival del ‘Mono Núñez’ que la nombraran delegada del Huila. Ya han pasado treinta años y han sido muchos los triunfos conseguidos para el departamento, en ese el festival de música colombiana más importante del país.

“Para esa época era también la encargada de todos los concursos musicales en el San Pedro y con el ‘Mono Núñez’ empecé a involucrarme mucho con la música, ese festival es el papá de todos los concursos”, afirma María Ruth.

Cuando empezó con el ‘Mono Núñez’ las reuniones las hacían en Neiva y un día decidió organizarlas en su casa en Rivera. “Fueron como unas 15 donde iba todo el mundo, se hacía una filmación y se enviaba al concurso, después lo continuamos en Los Gabrieles, por solicitud de don Gabriel Jiménez. Él no me cobraba nada”, recuerda.

Rumbo al Museo Villamil

Luego estuvo como Jefe de Extensión Cultural del Instituto, siempre muy comprometida y al mismo tiempo trabajaba dando clases de inglés. “Cuando Julio Enrique Ortiz era gobernador apareció el programa de Batuta, hice la gestión para que se montara el programa en Neiva y él me apoyó en todo. Hoy Batuta está en manos de Víctor Hugo Reina y su esposa, dos personas que trabajan mucho”, indica.

Larissa Calderón, que fue reina Nacional del Bambuco y su padre Gabriel Calderón Molina crearon la Fundación para la Huilensidad ‘Jorge Villamil Cordovez’, por intermedio del maestro le propusieron ser la directora donde se preserva y divulga ese legado tan importante que dejó Jorge Villamil. Ya son doce años al frente de esta entidad.

“Es un museo muy hermoso, lastimosamente la gente no lo conoce mucho. Hemos hecho muchos talleres con diferentes temáticas de la música de Villamil, él es un poeta del paisaje. El legado de Villamil es importante mantenerlo porque él es un icono para el departamento”, señala.

Recuerda que en alguna oportunidad estuvo en la Hacienda El Cedral y afirma que sus canciones preferidas son ‘Me llevarás en ti’, ‘Espumas’ y ‘Vieja Hacienda del Cedral’. “La música es la vida, soy feliz escuchando música de buena calidad, me gusta ver a los niños que cantan bien. La música es básica para la vida humana, la de hoy no me gusta, me parece bastante grave, no solo afecta la sensibilidad sino la mentalidad”.

El piano de la Asamblea

María Ruth es una mujer de una sencillez extrema, que dice que a la música llegó por una casualidad, afirmación que es más producto de su modestia que de la realidad. Su vida trascurrió en un mundo artístico y musical y aún sigue girando igual. Además de la influencia musical de su papá y de la relación con Villamil, su tío Alfonso Arboleda compuso la letra del ‘Himno a Neiva’, era muy amigo del padre Andrés Rosa. “Mi gran pasión ha sido la música, todo el mundo debería estudiar la música bien, eso es importante. Yo rasgaba la guitarra un poco, cuando era joven”.

Antes de terminar María Ruth nos comentó que hace como 30 años era amiga de Pilar Leiva, una gran pianista, y quería que tocara en Neiva, “cobró baratísimo y llegó a la Asamblea y me preguntó, ¿En qué piano voy a tocar? Era un piano Yamaha vertical que era de Luis Eduardo Vanegas, mi cuñado, me dijo: ‘en ese piano no puedo tocar porque mi programa es muy clásico’ y me pidió cambiar el programa. A raíz de eso le comenté a algunas personas y nos reunimos y formamos la Corporación Filarmónica del Huila, cuyo objetivo principal era conseguir un piano de verdad, así logramos que grandes artistas estuvieran en la ciudad. El piano está en la Asamblea Departamental.

Finalmente, María Ruth Arboleda asegura que su vida ha cambiado totalmente a raíz de la pandemia, “vivo en Rivera, los años no vienen solos, allá tengo un espacio verde lleno de árboles, me dedico al jardín, escucho música, y afirma que ella simplemente es una persona que siempre trató de hacer lo mejor”.

“Échese una manita de gato”

Ella y su familia tuvieron una amistad muy cercana con el maestro Villamil.

Tal vez te gustaría leer esto

Abrir chat
1
¿Necesitas ayuda?
Hola, bienvenido(a) al Diario del Huila
¿En qué podemos ayudarte?