lunes, 22 de abril de 2019
Economía/ Creado el: 2014-09-28 03:12

Piscicultores buscan posponer llenado de El Quimbo

Cerca de 20.000 toneladas de tilapia podrían morir si se realiza el llenado de la represa El Quimbo en el mes de diciembre según Sara Patricia Bonilla, directora ejecutiva de la Federación Colombiana de Acuicultores. DIARIO DEL HUILA conversó con ella al respecto.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 28 de 2014

Hay una preocupación manifiesta de los piscicultores huilenses por el llenado de la represa El Quimbo, ¿qué se ha hecho desde la Federación Colombiana de Acuicultores -Fedeacua?

Tenemos el liderazgo desde hace dos años y medio de las gestiones frente al Gobierno Nacional. Comenzamos con el trámite de solicitar la modificación de la licencia ambiental, que finalmente no se logró. Hoy con el dique construido para el llenado no hay nada que hacer en ese sentido. Ahora lo que estamos haciendo es posponer el llenado del mes de diciembre a mayo porque a final de año es época de verano y sería catastrófico. Hemos hecho gestiones en el alto gobierno, el Ministerio de Agricultura, de Ambiente, Presidencia de la República, Ministerio de Minas, para poder cambiar ese plan de acción para 2015.

¿Cómo se está trabajando con los productores?

A nivel de los productores estamos planificando rutas jurídicas para protegerlos ante las eventuales catástrofes que puedan suceder por el llenado.

¿Qué diferencia hay en que se realice el llenado a finales de 2014 o en los primeros meses de 2015?

El caudal de agua. Si llueve más vamos a tener más agua proveniente del río Páez lo cual aumentaría el caudal ecológico, el estimado actualmente es de 36 metros cúbicos y es muy bajo. El punto de equilibrio requerido para que esos peces no mueran, de acuerdo a conceptos técnicos de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca -Aunap-, es 160 metros cúbicos. Es una gran diferencia. Consideramos que el río Páez lo puede aportar si estamos en épocas de lluvia, en verano se produciría lo mortalidad de todos los peces de Betania.

¿Cuáles son esas cifras de posibles pérdidas?

En promedio unas veinte mil toneladas de tilapia es lo que podría morir. La capacidad máxima de la represa de Betania es de 22.000 toneladas, además para estas épocas tenemos la cosecha de Semana Santa -todos los productores han sembrado para cosechar en esa semana.

Una vez se realice el llenado de El Quimbo, ¿qué estrategias han planeado para mitigar el impacto en la piscicultura de Betania?

Después de llenado El Quimbo el proceso se debe estabilizar. Obviamente se debe hacer un monitoreo de la afectación ambiental que pueda quedar una vez suceda. La prospectiva real es poder sembrar en esa represa (El Quimbo) pero para eso hay una gestión muy grande que se debe hacer.

¿Ya se están haciendo esas gestiones?

Las licencias ambientales son unipropósito pero multiusos, así que todos los embalses se pueden utilizar para turismo, desarrollo social, control de inundaciones y también para la piscicultura. Así las cosas, tenemos un proyecto de ley que está en el Congreso -el PL-025- que venimos gestionando desde Fedeacua para mirar la viabilidad del cultivo no solamente en El Quimbo sino también en otras represas en Colombia.

¿Tienen proyectado cuánto podría trabajarse en El Quimbo?

Hablar de proyecciones es muy subjetivo porque hay que tener un plan de ordenamiento pesquero y acuícola puesto que hay que determinar la capacidad de carga con la cual se haría el cultivo. Sin embargo, estamos partiendo de un estudio básico que es el de Betania que produce 22.000 toneladas, le estamos colocando 20.000 toneladas pero es simplemente a nivel de prospectiva para poder calcular cómo sería el desarrollo de la región, la generación de empleo, libras disponibles para el mercado internacional, el manejo de los productos, cómo sería el mercado nacional.

 

OPINIONES

Jorge Muñoz, gerente general de Cool fish, empresa exportadora de tilapia

Si se da ese llenado, en las condiciones que el Gobierno Nacional autorizó a Emgesa, vamos a tener muchos problemas por la ausencia de oxígeno. Mientras lo llenan hay que buscar alternativas y una de esas es la oxigenación. Sin embargo, eso no nos garantiza nada. Ahí tenemos que seguir. Desde el gobierno se han propuesto unas mesas de trabajo y ahí estamos sentados intentando buscarle salidas a la problemática.

Manuel Macías, presidente de la junta directiva de Acuapez

Nuestro mayor reto es el llenado de El Quimbo. Si se hace puede generar una gran tragedia productiva y ambiental. En este punto debemos trabajar como sector e ir ante instancias judiciales si es necesario.

Las cifras reales de pérdidas

En una entrevista de DIARIO DEL HUILA con Manuel Macías, presidente de la junta directiva de la Corporación Centro de Desarrollo Tecnológico Piscícola Surcolombiano -Acuapez- en agosto de 2014, declaró que la carga real de la represa de Betania son 40.000 toneladas.

La que tiene que soportar son 23.000 porque eso es lo que dice la ley. Si mañana se llega a morir todo el pescado de Betania a nosotros nos tienen que pagar 23.000 toneladas, por las otras no se puede responder. ¿Quiénes son los dueños? No sé”, expresó.

Piscicultores buscan certificaciones

La Federación Colombiana de Acuicultores -Fedeacua- está realizando un convenio de cooperación técnica y científica con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural que busca la competitividad y productividad de los agremiados a partir de la implementación de sellos de calidad. Sara Patricia Bonilla, directora ejecutiva de la organización habló del proceso y del trabajo que se realiza en el Huila.

¿En qué consiste ese convenio?

Estamos haciendo la transferencia de un paquete tecnológico sobre buenas prácticas de producción acuícola, producción primaria, sistemas productivos, de alevinaje, de engorde y normativa internacional para plantas de almacenamiento. Todo para fortalecer el sistema acuícola tanto para el mercado nacional como de exportación. Tenemos cobertura en seis regiones -los principales núcleos de producción- que cubre los departamentos de Huila, Meta, Antioquia, Tolima, Valle, Cauca, Boyacá y Cundinamarca. Se trabaja con veinte productores por región en el que se hace un diagnóstico y un plan, unas auditorías acreditadas para que ellos alcancen esas certificaciones.

¿Cuál es la importancia de obtener esas certificaciones?

Es muy importante porque es poner a competir en igualdad de condiciones los productos importados que tienen mil sellos de calidad con la producción nacional que en el momento no los tiene.

¿Cómo están los piscicultores del Huila en ese proceso de certificación?

Los líderes a nivel nacional son del Huila dado que existen tres plantas de procesamiento con certificación BAP –Mejores Prácticas de Acuicultura- básicamente del mercado de Estados Unidos. Hay cuatro sitios de cultivo con la misma certificación y la idea con el proyecto es incrementarlos. Para ello se están haciendo las respectivas evaluaciones e implementaciones.

¿En el Huila también hay 20 productores en el convenio?

No, en el departamento, dada la demanda, el número se ha elevado a treinta y dos productores. Hemos visitado los sitios de cultivo, examinado cómo están en cuanto a los estándares internacionales. Se han empezado a hacer las recomendaciones y los planes para ejecutarlas. Hace unos días se hizo una reunión con los productores para recibir las dudas y verificar los avances.

¿En esa labor diagnóstica qué han encontrado en el departamento?

En el Huila está la producción más avanzada y sustentable pero los productores deben realizar unos ajustes para cumplir con los requerimientos internacionales. Hemos encontrado muchos retos en cuanto a la capacitación de personal de planta, manejos ambientales, innovación en bienestar animal e inocuidad alimentaria.

¿Cómo va el tratamiento de residuos en el Huila?

Muy avanzado respecto a otras regiones del país. Se debe mejorar en tecnología para obtener un tratamiento de residuos más eficientes. Actualmente, el departamento tiene un liderazgo con una fábrica de harina de pescado en la que todos los residuos de procesamiento en planta o manejo de mortalidad se está convirtiendo en harina y eso es muy sustentable.