Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Si hubo una persona que no tenía pelos en la lengua era Edgar Artunduaga Sánchez, uno de los más destacados periodistas de nuestro país, quien se hiciera famoso a nivel nacional, en el programa radial vespertino de Caracol Radio “La Luciérnaga”, junto a Hernán Peláez y todo un combo de extraordinarios periodistas y locutores.

Durante el gobierno del expresidente Andrés Pastrana Arango, Edgar Artunduaga fue el más aguerrido crítico del mismo, posición que le costó la salida de la primera cadena radial colombiana, lo cual generó, además, la renuncia de varios de sus colegas, quienes no estuvieron de acuerdo con la determinación tomada por esta compañía, en aquella época aún en manos de empresarios colombianos.

El fuerte enfrentamiento de Artunduaga contra el gobierno Pastrana lo catapultó políticamente, razón por la cual, como buen liberal que era, presentó su nombre como candidato al Senado de la República en la lista de la colectividad roja, siendo elegido como senador en el año 2002, en donde desempeñó una excelente labor, siendo autor y ponente de importantes leyes, pero además, haciendo lo que más le gustaba, ejerciendo control político.

Era un fenomenal columnista, de eso no hay duda. Recuerdo que en algunas ocasiones decía, “Definitivamente a mí lo que me apasiona es hacer cosas que no generan ingresos: perseguir a los corruptos y escribir columnas de opinión. Por ninguna de estas dos actividades me pagan y lo único que gano es enemigos”, luego sonreía con cierto sarcasmo.

Fue un lector como pocos y poseía una biblioteca envidiable. Dentro de las charlas que se podían sostener con él, siempre citaba una anécdota de miles que tenía sobre su vida en la radio, su gran pasión, y complementaba la conversación mencionando algún libro que tenía relación con el tema que se estaba tratando, narrando apartes del mismo. Era un generoso y humilde intelectual y un maravilloso contertulio.

Escribió cerca de once libros, entre los que se destacan: Cómo escriben los mejores de Colombia, El oficio de escribir, Anécdotas y lecciones de periodismo, El circo de la política; Ética, prensa y narcotráfico: el caso Lara Bonilla; Finales tristes: crónicas de amor y muerte; Sexo política: dime con quién te acuestas y te diré qué quieres, entre algunos otros, todos con un toque de fina y auténtica sátira política y periodística.

Luego de ejercer su profesión por varios años en Bogotá, al frente de algunos proyectos informativos, tomó la determinación de regresar a Neiva para ponerse al frente de sus emisoras, otra de sus grandes pasiones, y con su retorno, volvió Huila Stereo con el noticiero Artunduaga Noticias, haciendo investigación periodística y denuncia pública, porque si algo sabía hacer Edgar como buen periodista, era levantar ampolla.

Hace dos años exactamente, un día como hoy 25 de junio, cuando se disponía a salir para la emisora ubicada en Neiva, poco antes de las seis de la mañana, sucedió lo inesperado; Edgar Artunduaga fallece a raíz de un infarto fulminante, dejando un gran vacío entre quienes lo queríamos y admirábamos (QEPD).