DIARIO DEL HUILA, INTERNACIONAL

Infobae

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, anunció el envío de dos bombarderos B-52 adicionales al Golfo para proteger la retirada de las fuerzas de la coalición internacional de Afganistán, dijo el viernes el portavoz del Pentágono.

De esta manera, las aeronaves se sumarán al portaaviones USS Eisenhower, ya abocado a la tarea.

El secretario de Defensa “aprobó hoy algunas medidas adicionales”, afirmó John Kirby durante una rueda de prensa. El USS Eisenhower permanecerá en la región “durante un tiempo”, mientras que los dos B-52 ya “llegaron”, añadió.

El portavoz no descartó la posibilidad de enviar más refuerzos para ayudar en la enorme operación logística de retirada de unos 2.500 soldados estadounidenses, así como de más de 16.000 contratistas civiles y sus equipos.

Además, hay unos 7.000 soldados de la OTAN que dependen en gran medida del ejército estadounidense para el transporte de tropas y equipos. “Es razonable suponer que podría haber medidas temporales adicionales de protección de la fuerza”, añadió el portavoz, señalando que mientras los vehículos blindados más sofisticados serán evacuados por aire, otros serán entregados al ejército afgano.

Los bombarderos pesados, llamados “Stratofortress”, que pueden llevar armas nucleares, suelen estar instalados en Qatar, donde el ejército estadounidense tiene una gran base.

El 14 de abril, el presidente Joe Biden anunció que su administración se puso como fecha límite para concluir la operación el 11 de septiembre, que marcará el vigésimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas y catalizó la ofensiva militar.

“Fuimos a Afganistán por un horrible ataque que ocurrió hace 20 años. Eso no explica por qué debemos seguir allí en 2021”, expresó al respecto el mandatario en un discurso transmitido desde la “Sala de los Tratados” de la Casa Blanca, desde donde el entonces presidente George W. Bush anunció su inicio.

La primera etapa del plan comenzará el 1 de mayo. El mandatario indicó que la salida “no será apresurada” sino que se hará de manera “responsable, deliberada y segura, en coordinación absoluta con nuestros aliados”. “Creo que nuestra presencia en Afganistán debería estar centrada en la razón por la cual fuimos en primer lugar: para asegurar que Afganistán no sea usado como una base para atacar nuestra patria. Nosotros cumplimos con ese objetivo”, expresó.

Poco después del anuncio de Biden, los países de la OTAN confirmaron en un comunicado propio comenzar la retirada de sus propias tropas.

Alemania ya anunció que “sincronizará” su retirada con la de Estados Unidos. “Siempre lo hemos dicho: entramos juntos y salimos juntos. Soy partidaria de una retirada ordenada y asumo que así lo decidiremos hoy”, dijo la ministra germana de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer. El Reino Unido también hará lo propio con los 750 soldados que continúan estacionados allí.

El presidente afgano Ashraf Ghani declaró por su parte que las fuerzas nacionales son “totalmente capaces” de defender al país, pero no pocas voces predicen que los talibanes tratarán de hacerse con todo el poder en cuanto desaparezca la cobertura militar de Washington.

El gobierno de Kabul, con apoyo internacional, controla débilmente solo algunas partes del país, mientras que los insurgentes se han fortalecido durante el último tiempo.