Cual si fuese el joven desprevenido del pueblo o el campesino venido entre semana desde la montaña, este alcalde se mueve muy tranquilo en su motocicleta de cilindraje 100 centímetros cúbicos; lo hace lento, con la cabeza en alto, mirando de un lado al otro, como leyendo en los rostros de vecinos la petición de campaña que aún no ha resuelto o los huecos en las vías del poblado rural que hacen lento el fluir de las cosechas al mercado y llenan de polvo las casas.  Es un alcalde de pueblo, uno muy particular. No se hace acompañar de escoltas y suele llegar cumplido y sin compañía a sus citas comunitarias. Siempre amable y mesurado al hablar. Le gusta escuchar a su gente, como él dice, a la gente de mi pueblo, para luego dejarse sentir en soluciones posibles. Le preguntan: alcalde, ¿no le da miedo que atenten contra su vida? A lo que responde estar siempre en lo claro, como su proceder público y privado, para que todos sepan en qué invierte sus esfuerzos y los recursos del municipio.  Recientemente le escuche al alcalde, contar cómo en lo corrido del año 2021 y hasta finalizar la vigencia, podrá entregar un parte de victoria en obras de pavimentación en sectores como La Ulloa en donde cerca de tres kilómetros estarán pavimentados en placa huella; otro tanto en el caso urbano de Rivera, El Guadual, Llanitos y Riverita. Para veredas de la parte alta de ladera, cerca de un kilómetro igualmente en placa huella en tramos complicados de tránsito vehicular, que completarán una red municipal terciaria en cerca de siete kilómetros pavimentados gracias a la estrategia Municipio – Comunidad en donde el ente local aporta cemento, material de playa y maquinaria entre tanto que los ciudadanos hacen lo propio con mano de obra.  Y el alcalde sigue en moto, ahora llevando un programa de seguridad alimentaria dotando a mujeres campesinas con un paquete de doce gallinas ponedoras, un bulto de maíz y un bulto de concentrado, lo cual ha redundado en el crecimiento de la explotación de aves de corral con generación de una mejor dieta alimenticia para las familias campesinas.

Recientemente la moto del alcalde se detenía en el parque de La Ulloa al tiempo que el burgomaestre se bajaba para saludar a sus paisanos. Sacó de su bolso de universitario, una botella de vino de uva producido en esta localidad. Les dijo a los concurrentes: tendremos un festival del vino en Rivera, podremos mostrar lo mejor de nuestra cosecha junto a productores de otros lugares del Huila en donde las bebidas artesanales cada día tienen mayor solicitud en corredores viales, restaurantes, bares y hogares. Este circuito, dijo, en donde el Gobernador del Huila Luis Enrique Dussán López lanzó hace cerca de seis meses la iniciativa de la Ruta Turística del Vino, empezará a tomar forma. Será una fiesta de sabor en tono vino tinto, producto del arte local que será inmerso en una etapa de cualificación del proceso productivo de la uva, su transformación, empacado, promoción y comercialización. La moto del alcalde se detuvo en la piscícola Nueva York y gracias al enfoque plural de su administración, de una entrega sincera a su pueblo sin distinción partidista, ha logrado conseguir decenas de toneladas de tilapia roja que luego ha sido repartida en los hogares de centros poblados de Rivera, alegrando de sinigual manera a los moradores que asombrados reciben la rica y sana proteína.  En el kilometraje de la moto del alcalde están registrados los cientos de tramos de electrificación que este líder natural ahora mandatario local, ha gestionado desde tiempos de simple líder comunitario para dar luz y seguridad al pueblo riverense. También desde su moto el alcalde escuchó los sonetos que, en el marco del encuentro y concursos literarios en honor al gran José Eustasio Rivera, fueron soltados al aire por poetas que en verso o en prosa cantaron en el parque principal su sensibilidad por el arte y la cultura durante el mes de febrero pasado, en el marco del natalicio del bate de La Tierra de Promisión.

Este es el alcalde John Jairo Yepes, hijo del exconcejal Eliseo Yepes también recordado por su espíritu de servicio. Un alcalde que deja a un lado la camioneta blindada tradicional de mandatarios locales, y desde su moto, bajo el amparo de sus ideales, es fácil de seguir por su equipo de gobierno y por los ciudadanos que celebran su sencillez, vitalidad y servicio.