viernes, 19 de abril de 2019
Contexto/ Creado el: 2019-01-27 10:49 - Última actualización: 2019-01-27 10:50

El camino del Macizo Colombiano

Desde el punto de vista estrictamente geográfico, sobre el Macizo tienen jurisdicción los departamentos del Cauca (municipios de Almaguer, Santa Rosa, San Sebastián, La Vega, Sotará, y Puracé), y el Huila (municipios de San Agustín, Isnos, Saladoblanco, La Argentina y La Plata).

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 27 de 2019

Por Gabriel Calderón Molina

La reunión del pasado martes de la Tertulia El Botalón se ocupó  de este tema,  de  gran trascendencia  para los huilenses. La exposición  estuvo a cargo del Ingeniero agustiniano Teobaldo Jiménez Pérez, con el apoyo de la antropóloga Diana Sofía Ortega y de John Palechor, vicepresidente de la Fundación Aguas Claras del Macizo. El Ingeniero Jiménez es un gran conocedor del Macizo Colombiano. Siendo el suscrito Alcalde de San Agustín como Secretario de OO.PP. de mi administración,  le correspondió supervisar entre 1996 y 1997 la inversión de la suma de $180 millones en  la reparación del camino del Macizo, resultado de mi gestión ante  el gobierno nacional.

¿Qué es el Macizo?

La  exposición de este Ingeniero se centró en el análisis del camino del Macizo Colombiano, su historia, su importancia, su estado actual,  los problemas que se  vienen  generando para la protección del medio ambiente, en especial de  la Laguna de La Magdalena,  y el turismo sin control proveniente del Cauca. La exposición estuvo respaldada con  fotos que  muestran la triste realidad de una  situación que la  mayoría de los  huilenses, por mirar  siempre  hacia el norte, desconocemos.

Empiezo por recordar a los lectores que el Macizo Colombiano es un gran nudo geográfico en donde  tienen origen las  cordilleras oriental y central. Es un escenario portentoso de la  naturaleza tropical andina y una gran  fábrica de agua, de vientos, de nubes y un espacio lagunar (90),  de páramos (12) y de volcanes (3) que cubre una extensión de más de 4.000 kms2. En este Macizo nacen los  ríos Magdalena, Cauca, Patía y Putumayo. Es, por  consiguiente, un gran ecosistema de incalculable  importancia biótica, hídrica, climática, paisajística y humana de invaluable  valor  para la investigación científica,  que  llevó a la UNESCO a declararlo en 1978,  como Reserva de la Biosfera.

Desde el punto de vista estrictamente geográfico, sobre el Macizo tienen jurisdicción los  departamentos del Cauca (municipios  de Almaguer, Santa Rosa, San Sebastián, La Vega, Sotará, y Puracé), y el Huila (municipios de San Agustín, Isnos, Saladoblanco, La Argentina y La Plata).  

El  Camino que lo cruza

Este Macizo desde los  tiempos  precolombinos  fue un entrecruce de  caminos. Uno de ellos es el camino milenario que se conoce con el nombre del Camino del Macizo o del Inca que desde hace unos 9.000 años  pasa por el páramo de El Letrero, el cual, desde  los  tiempos incaicos y preincaicos, fue un medio de comunicación entre el sur del continente y las culturas  indígenas del territorio colombiano. Se utilizaba  para el intercambio de productos como la sal,  la coca y conocimientos  chamanísticos. El uso de múltiples vocablos quechuas en el sur del Huila (Uyumbe, Papallacta, guácharos, guachicos, chillurco, etc.), y buena parte del país, tal como lo registra Eduardo Unda Losada en su libro, ´Quechuismos en algunas regiones de Colombia´, publicado en 1980, confirma el elevado intercambio  comercial y cultural entre las tribus del sur  y el norte del Macizo.

Este  camino  durante la Conquista y la Colonia  comunicaba a Timaná con Almaguer y el sur del país. De acuerdo con algunos  registros históricos,  Sebastián de Belalcázar, no descendió al Madalena por Isnos (1537),   sino por el camino del Macizo (Juan Friede. Nueva Historia de Colombia). Otro que se valió de este  camino fue el  monje Fray Juan de Santa Gertrudys (1757). Así mismo  se utilizó durante la guerra de la independencia, las  guerras civiles del siglo XIX y para la explotación de la quina y el caucho en sur del Huila. A comienzos del siglo XX, se utilizó intensamente por  la migración de nariñenses y caucanos atraídos por el bajo precio de las tierras que fueron de la hacienda de Laboyos y que originaron el desarrollo rural y urbano de San Agustín, llevándolo en 1926 a ser elevado a la categoría de  municipio.

Actualmente este camino, tiene un recorrido de 45 kms. Parte del sitio Alto de Quinchana, en San Agustín, y va hasta el poblado de Valencia en el Cauca, en el municipio de San Sebastián. Cruza el río Magdalena  tres veces en los  sitios de Barandillas, Ovejeras y Santa Marta, antes de  ascender  a la planicie  donde se encuentra la laguna de la Magdalena.

El estado actual del camino

Según lo demostró con fotos el conferencista  Teobaldo Jiménez,  el estado actual  de este  camino es desastroso, por  el abandono de los  gobiernos municipales y departamentales  de los últimos  20 años, cuya falta de gestión ante los entes  nacionales para obtener  recursos para  preservarlo, es  evidente. Los puentes  y el camino a lo largo de todo su recorrido hacen casi imposible recorrerlo a pie o caballo. A su paso por la planicie de la laguna de La Magdalena,  deja  ver la inconveniencia  ambiental de su proximidad por  cuanto los  visitantes deterioran el piso que la rodea contribuyendo a la disminución de  su área lacustre y la  vegetación que la rodea. La decisión de desviar el camino por el cercano páramo de El Letrero es acertada, pero se requiere de la  dotación de miradores para apreciar el hermoso paisaje de las  lagunas y el entorno de las cordilleras. Además, el turismo de estudiantes provenientes del Cauca, requiere   de la educación y controles  que eviten el deterioro de la  zona.

Como conclusión derivada de la exposición, algunos  de los integrantes de la Tertulia del Botalón propusieron que se organizara una visita al Macizo para  valorar, no solo el estado del camino, sino los efectos de la deforestación y el cambio  climático, cuyas consecuencias  pueden ser  graves para el ecosistema del Macizo y la  generación hídrica,  con afectación de los  ríos que allí tienen su origen.

La intervención del conferencista, así como la del vicepresidente de la Fundación de Aguas  Claras, fue valiosa para el fortalecimiento de la conciencia de la importancia  vital que para el Huila  tiene el Macizo Colombiano.