La Red de Observatorios Regionales del Mercado de Trabajo –Ormet- junto a la Sociedad Huilense de Economistas y el Ministerio del Trabajo, con la colaboración de organizaciones locales, han elaborado un estudio sobre el impacto del Covid-19 en el mercado laboral de Neiva. En este, se compara el mercado laboral desde el año 2016 y hasta octubre de 2020. La metodología compara los datos de Neiva con otras 13 Áreas Metropolitanas y nos va mal, incluso en desempleo hemos llegado casi a doblar a nuestros referentes. En las conclusiones, verdades que ya conocemos; alta informalidad, concentración del tejido empresarial en comercio y servicios, baja productividad e innovación, etc, etc, etc.

El documento final revela los efectos de la pandemia y la alta informalidad que a propósito, según el DANE en su último informe, hoy Neiva está cerca del 53%. Durante el periodo estudiado, en pandemia se liquidaron 46 sociedades, mientras que 1.239 pequeños negocios cancelaron. Más del 40% de las empresas se vieron obligados a reducir personal y más del 50% presentaron disminución en sus ventas de bienes y servicios. En el momento más crítico, 54.351 neivanos perdieron el empleo, sin contar a los cerca de 20 mil que normalmente no logran conseguir trabajo.

Los empleos recuperados después de la pandemia son informales, en su mayoría. Las medidas tomadas por el gobierno local han incentivado la informalidad y la pérdida de empleos dignos. Eso dice el documento. También dice que el tejido empresarial tuvo una grave recaída y que lamentablemente, en mayor proporción a las 13 AM los “ocupados” en Neiva no son asalariados sino informales. Estas conclusiones se refuerzan con este dato: Según el estudio, en Neiva, conforme se avanza en niveles de formación académica se obtienen mayores niveles de desempleo. Esto se explica, porque la ciudad no tiene como absorber esa mano de obra calificada, mientras que en la economía del rebusque, le va mejor en términos de tasa de desempleo al que sale a los semáforos a ganarse la vida.

Los gobiernos necesitan más recursos para gestionar el desarrollo, pero nuestra sociedad es cada vez más improductiva tras la pandemia. La recuperación va a ser lenta y dolorosa, más aun cuando se dilapidan los pocos recursos sin una visión de desarrollo local. En Neiva, pueda ser que de la mano del Gobierno Departamental, la alcaldía avance un poco, pero me temo que la agenda no la determinará el buen gobierno sino, el hambre de poder de un mal alcalde, mercachifle y populista.