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El Covid-19 puso ‘al rojo vivo’ a los hornos crematorios

Ene 9, 2021

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Diario del Huila, contexto

Por Rolando Monje

La pandemia de la covid-19 no parece cesar. Tras diez meses de cuarentena y restricciones en Colombia, el constante aumento de muertes y contagios sigue afectando a los hogares. Con 1.159 muertes registradas hasta el 7 de enero en el Huila, los familiares de esas víctimas se han visto obligadas a incinerar los cadáveres de sus seres queridos, como protocolo de bioseguridad.

Miles de familias no han podido despedir a sus seres queridos como era tradición. Con la normativa establecida en abril del 2020 por el Gobierno Nacional, las reuniones fúnebres quedaron suspendidas, y el trabajo de los fabricantes de cajas mortuorias en pausa.

Desde marzo del 2020, dos semanas después de la declaración de emergencia por la pandemia, la demanda de féretros cayó en un 40 % y causó que la producción a la que venían acostumbrados disminuyera de manera notoria. Paradójicamente los muertos aumentan.

El Decreto 417 emitido por el Ministerio de Salud y la Protección Social ordenó que tanto los muertos por covid, como los casos sospechosos, deberían ser incinerados. Decisión que perjudicó aún más al sector funerario del país. La gran mayoría de cadáveres se han certificado como sospechosos de covid-19, por eso, no se necesitan féretros, ni tampoco servicios fúnebres.

Las ventas disminuyeron en más de un 50 % incluso los planes exequiales que las familias pagan mensualmente y sus beneficios tuvieron que ser readaptados a la situación. El aislamiento social dio paso a las celebraciones funerarias virtuales y obligó a una transformación cultural y de las tradiciones.

Ante la disminución de ventas, por la resolución decretada en abril, los fabricantes de cajas exequiales reorientaron su labor. Como la demanda de ataúdes disminuyó, modificaron su producto estrella por los ahora comunes cenizarios. Un proceso de elaboración similar al de las cajas mortuorias, bajo un proceso de construcción más rápido, con menor uso de materia prima, es decir; menor inversión, pero con menos ganancias.

Con la aceleración en los últimos meses del contagio de covid-19 en el país, que llegó atada a la reapertura gradual de empresas, la salida a la calle de los informales, y del relajamiento de las medidas de prevención de la población; el número de muertes a causa de este virus también se ha incrementado.

En octubre 7 de 2020 se habían reportado 733 fallecidos por el nuevo coronavirus en el Huila, y el 7 de enero de 2021, se registraban 1.159 muertos por la misma razón; el aumento, aunque controlado por la cuarentena, ha sido exponencial.

Parque cementerio y crematorio El Campanario de Pitalito.

Parque cementerio y crematorio El Campanario de Pitalito.

Esta situación ha provocado que la demanda de servicios de cremación también haya aumentado, pues según los lineamientos dados por el Ministerio de Salud en la materia, todos los cuerpos de personas fallecidas por covid-19 o que, incluso sin confirmar, eran sospechosos de portar el virus, deben ser cremados.

Al comparar la cifra de decesos por covid-19 del 7 de octubre al 7 de enero, se evidencia un incremento de 426 personas fallecidas por esta causa, 36,7% en solo tres meses. Lo anterior, a su vez, revela un crecimiento en la demanda de hornos crematorios y de servicios funerarios.

Sin embargo, de acuerdo con Beatriz Álvarez, vicepresidente del Comité Nacional de Servicios Funerarios de Fenalco la capacidad del sector para atender esta demanda, en general, no se ha rebosado. “La orden general es cremar los cuerpos de personas que fallecieron por covid, pero cada territorio puede habilitar la inhumación cuando los hornos crematorios estén copados”.

El cuello de botella se da porque en algunas regiones las personas se niegan a renunciar a la posibilidad de velar a sus familiares, lo que demora el proceso por días. La otra razón es que hay tramites, como el RUF (Registro Único Funerario), que para un fallecido no covid se pueden hacer después de recoger el cuerpo, pero con un paciente del virus se tiene que hacer antes o durante el proceso, de modo que cuando aumentan los casos, aumentan las demoras.

En el país existen 89 hornos crematorios que pueden cremar por día entre 8 y 10 cadáveres, en un tiempo de una hora y media a dos horas, dependiendo la efectividad del mismo. Así la capacidad de cuerpos al día es de 844.

En el caso del Huila se cuenta con tres hornos, dos en Neiva y uno en Pitalito, vigilados por la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, Cam, con capacidad para cremas 36 cuerpos al día

En Neiva están tres hornos crematorios: los de Los Olivos Emcofun, ubicado en Jardines El Paraíso y el crematorio San José, ubicado en la vía a Tello. El Campanario está ubicado en la vereda El Topacio de Pitalito, en el parque cementerio del mismo nombre. Los tres representan el 3,37% de cremaciones en el país, con una capacidad de 36 cuerpos al día (4,26%).

Proceso de cremación

Tras el deceso de un ser querido, muchas personas optan por el proceso de cremación del cadáver, pero pocos saben en qué consiste y cómo se realiza este procedimiento o desde qué tiempo se viene practicando este acto tradicional.

Ésta es quizás una de las prácticas religiosas más antiguas, pues data aproximadamente del año 3000 a. c. y a pesar de que la Iglesia Católica recién aceptó esta práctica en 1963, son más las personas que deciden despedir a sus seres queridos a través de este medio.

Así como la cremación ha aumentado, los mitos y leyendas alrededor de ésta también lo han hecho, pues la mayoría de estas creencias están fundadas en el poder de la imaginación y en el desconocimiento de un proceso que cada vez se realiza con mayor rigurosidad.

Antes de cremar un cadáver, el cuerpo debe ser preparado para ello, se asegura de que no quede nada en el féretro. Objetos de alto valor, implantes y elementos metálicos son retirados.

El cadáver ingresa a la cámara con la ropa y los posibles elementos que los familiares consideran que no tienen importancia. También revisan que el difunto no tenga un marcapasos. Si el marcapasos es quemado junto con el cuerpo, este puede ocasionar una gigantesca explosión.

En la cámara solo puede entrar un cuerpo, está prohibido quemar más de un cuerpo al mismo tiempo . Una cámara puede alcanzar temperaturas entre 750ºC y 1.000ºC y es tal la temperatura que alcanza, que si se usó el viernes por la tarde, el lunes aún estará caliente.

El cuerpo primero se empieza a deshidratar hasta que se seca y se prende de forma natural. Las cenizas que se entregan son las del ser querido sin ningún tipo de alteración. Estas no son mezcladas con cenizas de otras personas, puesto que en cada cámara solo entra un cuerpo.

 

¿Qué experimenta el cuerpo durante la cremación?

Durante el proceso de cremación, primero el cuerpo evapora toda el agua restante. Lo primero en arder es el pelo y piel, seguido de los músculos que se contraen para después ser carbonizados. Los tejidos blandos se convierten en polvo mientras que los huesos se carbonizan.

En este punto, el cuerpo se ha reducido a huesos, los cuales han de ser rotos manualmente o con una máquina que gracias a múltiples cuchillas de alta resistencia los transforman en polvo, como el resto del cuerpo. Todo el proceso dura unas 2 y 3 horas, dependiendo del tamaño y peso del difunto y la temperatura media de la cámara de cremación.

El proceso de cremación es una gran alternativa para despedir a ese ser querido y dando respuesta a los falsos mitos que existen alrededor de esta práctica.

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