Diario del Huila, Primer Plano

Por: Juan Manuel Macías Medina

Al entrar a la rústica vivienda en donde hoy funciona una cooperativa comercializadora de café, Jorge pidió explicación, “¿Cuál es el fin de la entrevista?”, preguntó el ex guerrillero, y no fue sino hasta cuando se le explicó el interés de contar la trajinada historia de un reinsertado, que decidió sentarse frente a una grabadora a detallar, desde sus inicios, cómo fue ser guerrillero en Colombia, y cómo es ser, según él, traicionado por sus comandantes.

“Yo nací acá en Algeciras, vivía en la vereda El Reflejo y decidí ingresar a la guerrilla porque me ofrecían lo que el estado no me ofrecía”, así comenzó Jorge Mauricio Lozano, un ex guerrillero de las Farc a contar, mientras miraba hacia el suelo. Su lucha dentro del grupo insurgente, según él, le abrió las puertas para salir adelante. Contó que no tuvo otra opción. El miedo y la zozobra de ser capturado por el Ejército sin justa razón, fue el detonante que lo hizo alistar maleta e irse para la parte más alta de la cordillera oriental, en  Algeciras – Huila. Allí operaba la temida Columna Móvil ‘Teófilo Forero’ de las Farc.

Cuando apenas era un niño, Jorge comenzó a mostrar sus dotes para el estudio, tenía buenas calificaciones y sus profesores pronosticaban que iba a ser un gran profesional. Sin embargo, no contaban con que el hoy reinsertado decidió, por la persecución a su familia, dejar los cuadernos y los lapiceros atrás para hacer parte de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC EP.

Jorge Mauricio tiene miedo, sus excomandantes no se acuerdan de nadie y, además, no sabe quién está atentando en contra de la vida de los exguerrilleros.

Jorge Mauricio tiene miedo, sus excomandantes no se acuerdan de nadie y, además, no sabe quién está atentando en contra de la vida de los exguerrilleros.

Jorge viene de una familia algecireña humilde, igual que la gran parte de los cerca de 25.000 habitantes de este municipio. Ya con un poco de confianza, el hoy empresario levanta la mirada y gira su cabeza hacia los dos lados. Nombrar la palabra ‘guerrilla’ en un municipio como Algeciras, aun habiendo hecho parte de ella, es todo un desafío.

“La idea de la guerrilla siempre ha sido pelear por tierra y eso era lo que necesitábamos nosotros, en ese tiempo no había crédito ni nada, mi familia cuando decidí ingresar era muy pobre, todavía es muy pobre, es la fecha que no tienen nada, todavía viven de la herencia que dejaron mis bisabuelos. Yo me acuerdo que las calificaciones mías en el colegio eran muy buenas, yo tenía ganas de seguir estudiando pero no había la forma de hacerlo”, aseguró.

A sus 24 años y luego de haber pasado un sinfín de necesidades en la vereda El Reflejo, zona rural del municipio de Algeciras, Jorge Mauricio materializó lo que durante años el mismo Ejército les había inculcado, pues sin saberlo, para ellos, su familia ya era guerrillera.

“Yo en el 2004 ya tenía mi esposa, mis tres hijos y estábamos aburridos de aguantar necesidades, cuando eso, el Ejercito, el Gaula y la Sijin, capturan a mi papá y a mi hermano que no tenían nada que ver con la guerrilla, según ellos, era guerrillero, se llamó la Operación Reflejo. Ahí yo decidí ingresar a la guerrilla, no teníamos tierra, no teníamos trabajo, capturan al que nos daba de comer, capturan a mi hermano, no tenía nada que hacer en mi casa, me tocó irme”, manifestó Jorge, excombatiente al que la violencia no le dejó de otra.

Los tiempos de la guerra

Al preguntarle a Jorge sobre sus actividades dentro de la guerrilla, miró hacia otro lado como acordándose de aquellos tiempos. Respondió sin volver la mirada, que sus funciones eran más estratégicas que operativas, sin embargo, su mirada y su voz descoordinada, advierten que, tal vez, no todo fue así.

“Yo siempre usaba pistola, yo salía a hacer mis diligencias, hacía todo lo que tenía que ver con estrategia, revisión de trochas, caminos, me decían vaya donde fulano porque tenemos que llegar ahí, yo era el encargado de abrirles camino, explorábamos el paso, por eso no utilizaba arma larga, el enemigo no se podía dar cuenta. Como tal, yo no cometí ningún homicidio, yo siempre estuve en contra de eso, yo no tenía por qué matar a alguien que no me había hecho nada, yo hacía la exploración y ellos eran los que cumplían la misión”, señaló.

Al concluir su historia sobre su actuar delictivo, Jorge vuelve la mirada. De inmediato supe que no quería hablar más sobre el tema, quizá porque no quería recordar aquellos tiempos cuando la caída del sol les advertía a los algecireños que ya era hora de entrar a sus casas.

La nueva revolución

El ex integrante de la segunda compañía de la Columna Móvil ‘Teófilo Forero’, al mando de alias ‘El Paisa’, relató cómo en vísperas de los Acuerdos de Paz, la guerrilla se confió, invadieron unos lotes cerca del casco urbano de Algeciras, sin saber que nada estaba asegurado, a Jorge lo capturaron, esta vez sí había motivo, era guerrillero, no como su padre y su hermano que cayeron en prisión sin saber por qué.

“Con la llegada del proceso de paz nos dejaron tomarnos unas tierras acá en Algeciras, ahí íbamos a habitar más o menos unas 60 familias, pero al final el Gobierno no pudo negociar con los dueños de las tierras, eso tomó otro rumbo porque nos capturaron, yo estuve 41 meses en la cárcel. Esas tierras siguen ahí, es la hora que no se ha llegado a ningún acuerdo”, dijo.

El café producido en Algeciras y trabajado por Jorge, se comercializa en diferentes países.

El café producido en Algeciras y trabajado por Jorge, se comercializa en diferentes países.

El ex integrante fue condenado a 96 meses de prisión por su actuar delictivo dentro de la antigua guerrilla, pero salió luego de 41 meses luego de la Ley de Amnistía que permitía la condonación de sus delitos, esto, dentro el marco del Proceso de Paz. Salió del centro penitenciario como todos sus compañeros, sin haber tenido una vida bajo los estándares de la vida civil, eso sí, con las ganas de salir adelante que quizá a muchos les faltaron.

“Reunimos unos muchachos y decidimos conformar una cooperativa con los ocho millones que nos dieron a cada uno, creamos la Cooperativa Multiactiva Agroindustrial Cafépaz, nosotros operamos comprando el café y colocándole un sobreprecio, vienen los caficultores, nos venden el café y nosotros le vendemos a varias empresas del Huila. El año pasado una empresa a la que le vendemos, se ganó un premio al mejor café con el producto que nosotros vendemos”, narró Jorge Mauricio, ya mirándome a los ojos y sin titubear, está diciendo la verdad.

Además de aportar a la economía de los productores de la región algecireña, Jorge Mauricio tiene un objetivo, demostrarle a Colombia que los ex guerrilleros si pueden trabajar.

“A los colombianos les han creado la idea de que nosotros éramos animales, pero las personas no se dan cuenta que nosotros somos hijos de campesinos, nosotros venimos de la lucha es porque teníamos necesidades, nosotros queremos demostrarle al pueblo que podemos trabajar, en el monte era otra cosa, pero acá tenemos claro que se le demuestra el cambio a la gente es con trabajo, y eso es lo que estamos haciendo”, expresó Jorge, convencido de que su militancia dentro de las FARC no fue en vano.

Aunque Jorge no tiene pensado volver a las armas, no descarta la posibilidad de que sus amigos, que decidieron no acogerse al Proceso de Paz, hayan tomado una buena decisión.

Aunque Jorge no tiene pensado volver a las armas, no descarta la posibilidad de que sus amigos, que decidieron no acogerse al Proceso de Paz, hayan tomado una buena decisión.

La traición de los comandantes

Aunque el hoy empresario defiende a ‘capa y espada’ los intereses guerrilleros por los que en algún momento luchó, tiene claro que sus comandantes, los mismos que hoy ocupan un puesto en el congreso, no hicieron más que olvidarse de quienes fueron sus peones en la selva colombiana.

Mientras se refiere a ‘Timochenko’ y los otros integrantes del partido FARC, Jorge levanta un vaso repleto del café que comercializa y señala con sus labios al escolta asignado por la Unidad Nacional de Protección que lo acompaña en el día y en la noche.

“Nosotros los reinsertados no estamos de acuerdo con las divisiones que hay entre el mismo partido FARC, los comandantes guerrilleros nos traicionaron a nosotros, ellos están allá como si nada y nosotros estamos olvidados y en riesgo. Nosotros sentimos miedo porque a estas alturas no sabemos quién es el enemigo”, indicó, mientras yo iba entendiendo cada vez más el pánico que le generaba el paso de las motos a gran velocidad por el frente de Cafépaz.

Lo cierto es que en este momento, cientos de reinsertados de la Columna Móvil ‘Teófilo Forero’ decidieron no tomar el camino de Jorge Mauricio, están delinquiendo, según él, la guerrilla todavía existe en los campamentos de las montañas algecireñas, y aunque dijo que no estaba en sus planes volver al monte, no descarta la posibilidad de que sus amigos, que decidieron no acogerse al proceso de paz, hayan tomado una buena decisión.

¿Y entonces?

Solo en Algeciras, más de 30 personas han sido asesinadas entre el 2019 y lo corrido del 2020, con la creación de Cafépaz, de seguro, ni Jorge Mauricio, ni los otros 17 ex combatientes que laboran con él, tienen algo que ver. Sin embargo, el ex combatiente aseguró que para que Algeciras y las demás zonas altamente afectadas por el conflicto no perpetúen, deben tener más acompañamiento por el Estado, por el contrario, los menores que cómo Jorge, no tuvieron oportunidades, no tendrán otra opción distinta a enfilarse en algún grupo al margen de la ley.

“No es tanto decirle a los niños que no tomen el camino de la guerrilla, esto es un problema de administración, los niños aprenden lo que ven, y si los líderes no trabajan para que los niños se eduquen, pues vamos a seguir en las mismas. Yo no me arrepiento de haber ido a la guerrilla porque no tenía de otra y porque gracias a eso estoy aportándole a la comunidad con la comercialización del Café”, concluyó Jorge Mauricio Lozano, un ex combatiente que aprendió a comercializar café luego de haber hecho parte, por más de nueve años, de un grupo insurgente que durante 55 años, le colocó el sello de “pueblo guerrillero” a la ‘despensa agrícola’ del departamento del Huila.

A la cárcel concejal de Caquetá señalada de vínculos con la Teófilo Forero de las Farc