Usualmente tenemos ‘metas’ y compromisos como: empezar un nuevo deporte, hacer ejercicio, empezar la dieta el lunes, comer menos azúcar desde la próxima semana, bajar de peso y así van apareciendo las metas, dependiendo del objetivo y la vida de cada uno. Pongo estos ejemplos, porque solemos querer hacerlo, pero nos falta ese toque de motivación, nos falta llenarnos de verraquera y decisión para hacer que suceda. Lo anterior es normal, porque solemos soñarlo y ese es el primer paso de un camino que debemos recorrer para poder cumplir el objetivo x, y o z que tengamos.

Hablo de este tema con seguridad porque me apasiona hacer ejercicio y motivar a las personas a hacerlo, por diferentes razones, pero la principal es la salud. Este tema va más allá de lucir un cuerpo ‘perfecto’, querer impresionar a alguien o algo superficial y banal. El ejercicio es la cura y la solución para diferentes problemas, ya que según expertos algunos de los beneficios son: combatir enfermedades y afecciones, mejorar el estado de ánimo, promover un mejor sueño, ayudar a controlar el peso y se puede convertir en una actividad social.

He estado analizando diferentes escenarios y razones por las que preferimos las excusas y ‘renunciar’ indirectamente a lo que en esencia queremos. Es por esto que he decidido compartir con ustedes unos tips que a mí me han servido y quizá sean útiles para ustedes también.

  1. Si quieren hacer que el ejercicio se convierta en un hábito para sus vidas, busquen la actividad física que más conecte con ustedes. Un ejemplo: el gimnasio, crossfit, tenis, futbol, natación, running, squash, baloncesto, volleyball, baile o recorrer senderos, entre otras.

 

  1. Los horarios son fundamentales, dentro de nuestro día es importante programar y darle espacio a la actividad física que vayamos a hacer, y no solo eso, sino también preferir horas que se acomoden a tus necesidades. Un ejemplo: no es buena idea empezar una actividad física a las 12 del medio día, si vives en una ciudad caliente y lo haces al aire libre.

 

  1. Buscar un grupo o alguien que esté en la misma sintonía para hacer esa actividad física. Es fundamental ver este espacio como una oportunidad de relajarnos, disfrutar y conectar con amigos, familiares o personas nuevas.

 

  1. El último, pero no menos importante, procurar hacerlo con personas capacitadas y especialistas en el tema. Lo anterior, para evitar lesiones, fatiga o cualquier tipo de situaciones donde se vea en peligro la salud. (siempre consulten con sus médicos)

 

Para finalizar, recuerden que cada cuerpo tiene sus necesidades y respondemos de manera diferente. Hay que llenarnos de razones, para hacer más ejercicio y sacar menos excusas.

Les dejo mis redes sociales para que comentemos más sobre el tema:

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María Margarita Salamanca