Por: Alba Diela Calderón Parra

Muchas personas se ofrecen como voluntarios, sobre el terreno o en línea   en todas las latitudes del mundo, de todas las edades, nacionalidades, sexos, religiones, nivel económico y educativo, cuyo único anhelo es el deseo de servir a los demás, especialmente a los grupos excluidos de la población: víctimas de desastres naturales o   de la violencia de las guerras, adultos mayores, discapacitados, enfermos, y comunidades vulnerables en general, sin esperar nada a cambio.

En Colombia según la Ley 720 de 2001 “Voluntario es toda persona natural que libre y responsablemente, sin recibir remuneración de carácter laboral, ofrece tiempo, trabajo y talento para la construcción del bien común en forma individual o colectiva, en organizaciones públicas o privadas o fuera de ellas”.

Hoy en día el trabajo voluntario cambia el concepto altruista y promueve el autodesarrollo, traducido en participación activa de la sociedad; crea nuevas metodologías para abordar los problemas mundiales y utiliza otros medios para ampliar los recursos.

Ser voluntario no es dar limosnas o dádivas. Demanda tiempo y dedicación, requiere de compromiso, perseverancia, tolerancia por los demás y   de una gran vocación de servicio que solo produce una inmensa felicidad. Es, por lo tanto, una opción de vida, un hecho consciente, libre, decidido, que identifica al ser humano.

Tres son las nuevas dimensiones del voluntariado según Joaquín García Roca. “Dimensión Civil: Existen voluntarios porque hay personas conscientes de los derechos individuales y pretenden garantizarlos. Dimensión Política: El derecho de las personas a participar en los asuntos que les afectan, ciudadanos decididos a participar en la vida de las sociedades. Dimensión Social: Es ser responsable ante quienes se encuentran en una situación de fragilidad.”

Gracias al voluntariado, los ciudadanos, amplían su conocimiento básico y adquieren un sentido de la responsabilidad para sus propias comunidades. El voluntariado consolida la cohesión social y la confianza al promover acciones individuales y colectivas, lo que conlleva efectos sostenibles para las personas, mediante las personas.

El voluntariado tiene un importante efecto dominó: inspira a otras personas e impulsa las transformaciones requeridas para que los  gobiernos puedan alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos,  el ODS  16º orientado a: “promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas, y que estos valores arraiguen en las comunidades”. Los voluntarios proporcionan asistencia técnica y completan capacidades en áreas de la actividad humana, proporcionan servicios básicos, y fomentan intercambios de buenas prácticas.

¿Qué beneficios obtengo siendo voluntario? El voluntario adquiere experiencias enriquecedoras; aporta a su crecimiento personal, satisface la necesidad de aprender de otros; crea reservas de solidaridad y valores invaluables; crea oportunidad de fortalecer contactos sociales; satisface la necesidad de trascender, dejar huella; mejora la autovaloración y construye su propia resiliencia; los jóvenes pueden desplegar sus potencialidades. Al valorar monetariamente el tiempo donado, contribuye económicamente al Producto Interno Bruto del país.

El voluntariado actual   encausa su acción a diversos   campos: Voluntariados de Gestión de Riesgos, Salud y Hospitalario, Cultural- Deportivo, Medio Ambiente y Fauna, Educación e Investigación, Comunicaciones, Redes y Medios Audiovisuales, atención a grupos vulnerables. Existe Voluntariado Juvenil, Universitario, Empresarial y Corporativo, Religioso, Estatal, Político, Internacional y el voluntariado Informal ejercido independientemente de una organización.

“El voluntariado es un hábito del corazón y una virtud cívica.”