Los tapabocas son ya el símbolo de vivir en la nueva normalidad, son el accesorio de moda del 2020. Por las calles podemos encontrar personas que portan este objeto en el codo, por debajo de la barbilla, o algunos que dejan la nariz al descubierto. Otros lo usan correctamente y comprenden que es más que un accesorio.

Diario del Huila, Especial

Hasta hace unos meses, nadie sospechaba que estábamos ante el surgimiento de una nueva prenda de vestir, pues antes de la aparición de la covid-19 el tapabocas solo era utilizado con fines quirúrgicos (medicina, odontología, veterinaria) e industriales, o para manipular sustancias tóxicas o contaminantes.

Nadie se imaginó que algún día sería necesario usar tapabocas de manera permanente, y mucho menos que este pequeño accesorio personal, además de salvar vidas, podría sacar de la crisis a empresas o personas, y convertirse en el negocio de moda, como parte de la nueva normalidad.

No se trata de un negocio familiar de rebusque para confeccionistas, sastres y costureros, sino de una actividad a la que ya le echaron ojo empresas reconocidas.

Mercedes produce por encargo, y hasta el momento ha hecho más de 5.000 tapabocas con tela quirúrgica reforzada.
Mercedes produce por encargo, y hasta el momento ha hecho más de 5.000 tapabocas con tela quirúrgica reforzada.

Aunque puede parecer una moda, en realidad es un negocio serio que, en solo dos meses, en Colombia creció de manera exorbitante. A mediados de marzo en el país había solo 53 empresas o personas autorizadas por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) para producir o importar este accesorio, la entidad tiene registrados hoy 1.100 productores de tapabocas convencionales, quirúrgicos N-95 e industriales N-95. Los fabricantes formales en el país deben acogerse a la norma Icontec que rige para este producto, pero también es posible producirlos bajo las normas de cualquier otro país.

Pero además de los registrados ante el Invima, también hay cientos de micro y pequeñas empresas familiares dedicadas a producir este accesorio, casi que a manera de rebusque, ya que no se necesita permiso para su fabricación, son solo protectores básicos y convencionales.

El tapabocas dejó de tener un uso específico, para convertirse en el producto infaltable del diario vivir. Con esta masificación, también se diversificó su producción. El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) autorizó la fabricación de tapabocas sin registro sanitario. Esto con el fin de suplir la demanda de este producto, al que declaró dispositivo médico vital no disponible.

Así pues, lo que antes era labor exclusiva de las empresas que producen insumos médicos, ahora lo hacen micro, pequeñas y grandes organizaciones.

“Antes vendíamos muchas cositas, especialmente para celulares, ahora nos tocó hacerle a los tapabocas”.
“Antes vendíamos muchas cositas, especialmente para celulares, ahora nos tocó hacerle a los tapabocas”.

Entre marzo y abril: la disparada

Semanas antes de que se oficializara la llegada del nuevo Coronavirus a Colombia, productos como el tapabocas, alcohol, antigripales, geles antibacteriales, y otros implementos de esta categoría empezaron a escasear. En respuesta a la sobredemanda y su curva de valor, los precios de estos artículos se incrementaron considerablemente.

La incertidumbre por los efectos de la pandemia produjo que el comportamiento del mercado tuviera unas variaciones altísimas. En el mes de marzo el consumo masivo se incrementó un 16%; y la semana del 16 al 22 de ese mes tuvo el índice de gasto total más alto del 2020.

El tapabocas como producto específico no tiene una medición exacta de consumo; sin embargo se le incluye en la categoría OTC (Over the Counter), que abarca los artículos farmacéuticos que se venden sin necesidad de fórmula médica. Esta canasta tuvo un crecimiento del 27% en el mes de abril.

No obstante, superado ese periodo de compra compulsiva para el abastecimiento, se empezaron a implementar hábitos de adaptación a la nueva realidad. Los hogares en abril retornaron a su gasto habitual en cuidado personal de $27.253 durante el mes; en marzo el gasto fue de $45.238 en esta categoría. Esto representa un decrecimiento del 43,6%.

El tapabocas ha cobrado tal popularidad que hoy se encuentra en cualquier esquina.
El tapabocas ha cobrado tal popularidad que hoy se encuentra en cualquier esquina.

Renovarse o desaparecer

La clase media y baja quedó entre la espada y la pared cuando se anunció la cuarentena en el país, no sabían muchos cómo levantar lo de su sustento diario. Estaban entre salir y seguir trabajando, en el cual arriesgan su salud, o encerrarse y ver cómo sus provisiones se acaban día a día.

Esto llevó a los emprendedores en casa a buscar nuevas alternativas, ese fue el caso de Mercedes Sánchez, una modista de la comuna 6 de Neiva que detuvo su producción de ropa, para empezar a hacer tapabocas, unos de los principales productos más solicitados en tiempos de pandemia.

Ella tiene un taller en su propia casa donde producía ropa, para dama, caballeros y niños, además de arreglo de prendas y, en ocasiones uniformes. Todo esto cambió cuando el virus llegó a la ciudad.

La producción de estos productos los detuvo apenas el Gobierno Nacional anunció la cuarentena, por lo que en su taller trabajaban cinco personas y no podía tener tantos individuos en su casa. Así que emprendió a producir tapabocas sola.

Ella produce por encargo, y hasta el momento ha hecho más de 5.000 tapabocas con tela quirúrgica reforzada. “Hice una prueba con agua para ver qué tanto protege la tela, porque he oído que cualquier material no funciona para cuidar las vías respiratorias”, dijo.

La modista invierte en cada tapaboca 400 pesos y los vende en 700 pesos, los distribuidores los venden en 1.500 pesos. La producción es por encargo y los compradores llegan hasta el taller a recoger su pedido.

Desde el comienzo de la crisis, numerosos microempresarios han tenido que abandonar sus actividades. Algunos negocios pudieron reaccionar y modificar completamente sus producciones. Es el caso de los negocios en el centro, de la noche a la mañana empezaron a vender mascarillas textiles y ahora se observa el tapabocas con varios diseños al lado de las carcasas para celulares, llaveros, cargadores y cuanta cosa tenga salida.

Hoy con la mora o la necesidad se encuentran de todos las formas, tamaños y colores.
Hoy con la mora o la necesidad se encuentran de todos las formas, tamaños y colores.

“Hace un mes cambiamos todo; antes vendíamos muchas cositas, especialmente para celulares, ahora nos tocó hacerle a los tapabocas. Tenemos desde dos mil pesos para niños y para adultos, el más caro es de 30 mil pesos, y contamos con varios diseños”, comenta Jorge un vendedor informal.

Los precios oscilan entre los 1.500 y 2.000 pesos. Hoy es muy común ver en la puerta de las casas letreros que anuncian: “Se vende hielo, helados, se arregla ropa” ahora se observa el de “se venden tapabocas”.

El nuevo gran negocio

El uso obligatorio de tapabocas en el espacio público, la reapertura progresiva de la economía con algunos sectores y la extrema precaución que tomaron muchos ciudadanos ha puesto por las nubes los precios, ventas y producciones de estos elementos. Nilson Caicedo es un comerciante habilidoso y por la coyuntura se ha dedicado a manejar estos productos, pues considera que es una gran oportunidad de negocio.

“Yo nunca había vendido un tapabocas en mi vida, lo mío es tecnología y uno que otro negocio de finca raíz. Me metí en este cuento porque los márgenes de ganancia son buenos, no tanto en porcentaje porque no suben del cinco u ocho pesos por unidad».

El valor de un tapabocas tradicional no debería sobrepasar los 500 pesos, pero debido a la pandemia, su precio al por mayor oscila entre 1.300 y 1.450 pesos por unidad, esto se debe, entre otras cosas, a la escasez de materias primas como la tela quirúrgica, las máquinas de termosellado y los filtros o válvulas que varían de acuerdo a las referencias.

“La variación en precio de un tapabocas importado a uno nacional no era mucha, digamos que unos cincuenta pesos dependiendo de la referencia; pero cuando comenzó toda esta contingencia, esos 50 pesos pasaron a ser casi 500″.

Los expertos

El médico Iván Pérez, recomienda a los nuevos emprendedores de producción de tapabocas, cumplir con los procesos técnicos científicos en su fabricación.

“Cualquier barrera entre las vías respiratorias del paciente es efectiva. Ahora bien, los grados de seguridad varían dependiendo del material que se utilice. Entre más apegados estén a los protocolos de fabricación y se utilicen materiales como tela quirúrgica o antifluídos, que tienen un mayor grado de efectividad, serán más seguros”, aseguró Pérez.

“Además deben tener un protocolo de asepsia y antisepsia entre los fabricantes y las herramientas que se utilizan para su producción, establecidos por el Ministerio y las Secretarías de Salud”.

RECUADRO

Cifras de tapabocas

53 empresas o personas autorizadas por el Invima a marzo

1.100 productores autorizados por el Invima hoy

Los precios oscilan entre los 1.500 y 2.000 pesos

300% incremento de los tapabocas en droguerías

El precio pasó de $300 a $1.800

La producción aumentó 3 veces más de lo normal

124% incremento mensual de unidades vendidas