Por: Gerardo Aldana García

El Nudo Gordiano, llamado así en honor a su inventor, Gordio, rey de Frigia, territorio que perteneciera a la antigua Turquia, en donde fundó la ciudad de Gordión. Este rey en señal de agradecimiento, ofreció al templo de Zeus su carro y ató la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, tan complicado según cuenta la leyenda que nadie lo podía soltar. Se dice que Carlomagno al querer soltar el nudo y no lograrlo, optó por cortarlo con su espada. Desde entonces, la expresión Nudo Gordiano se utiliza para denotar una situación, un problema que no tiene solución, o al menos, resulta muy complicado encontrarla. Idéntica circunstancia se puede leer en las dinámicas que a la par caminan por las vidas del pueblo colombiano, y del mundo, si se quiere. Hablamos del Covid 19 y sus protocolos exigentes para preservar la vida, de una parte; y la fluidez de la economía generadora de los recursos de subsistencia y de riqueza.  Son dos autopistas sobre la misma ciudad, con el agravante de que por más que corran sus motoristas, acaso a igual velocidad, las dos resultan mutuamente excluyentes.  Son dos eventos que se repelen y pujan con denuedo por su prevalencia.  Ciertamente, las  medidas económicas tomadas por el gobierno nacional en términos de liberar la circulación de la comunidad, levantando restricciones como el pico y cédula y todo el catálogo que los decretos presidenciales o los que sus ministros dictaron para que la economía se mueva y los colombianos podamos tener ingresos para vivir, ha influido notablemente la mejoría de la misma, registrando que en el primer trimestre del año 2021 creció en un 2,9% respecto del trimestre en 2020, cuando el tratamiento del Covid desde la medidas gubernamentales, tenía mayores condicionamiento a la movilidad de sus ciudadanos. Según proyecciones del Fondo Monetario Internacional, la economía colombiana se expandirá un 5.1% en 2021 y un 3.6% en 2022, tras la reducción del 6,8% ocurrida en 2020.

Ahora bien, la libertad de circular ha llevado al incremento de casos de contagio de Covid 19 y al de muertes causadas por la pandemia (estadísticas de ello llenan los diarios y noticieros cada día). Las grandes ciudades reportan porcentajes de ocupación de camas UCI para Corona Virus, que fluctúan entre el 90% y el 98%, y en varios casos, superando el 100%. En departamentos como Huila, el Hospital Hernando Moncaleano Perdomo que, como se sabe, es regional, es decir que presta soporte médico a departamentos como Caquetá, Putumayo, Sur del Tolima y oriente del Cauca, ha lanzado hace dos días la alerta roja en razón de la alta ocupación de su capacidad instalada. Pero las medidas del gobierno siguen ondas y lirondas en la comunidad, auspiciando la operación de discotecas, estadios, eventos masivos reglamentados en virtud del manejo local del virus; cuando éste se encuentre por debajo del 70% entonces la rumba puede continuar. Las entidades públicas y privadas con sus horarios plenamente aperturados, sin restricción alguna, son caldo de cultivo para nuevos contagios. Junio y sus festividades en departamentos como Huila y Tolima, traerán en la resaca de la Lechona, el Asado Huilense y el Doble Anís, una crecida ola de contagios con claros visos de víctimas fatales. Vaya Nudo Gordiano el que padecemos la humanidad: Un problema sin solución o al menos, esta no se ve. Como quien dice, mientras logramos una cobertura de vacunación y una inmunidad de rebaño, Sálvese el que Pueda.