viernes, 23 de agosto de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-07-11 12:20

El país de la doble moral sin límites

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | julio 11 de 2019

 

En Colombia no habrá una paz plena, estable y duradera mientras sigamos contagiados del maldito virus de la polarización politiquera. Inclusive, sin el apoyo de todos los sectores económicos, políticos y sociales. Allí está el detalle.

¿Cómo es posible que la gente se haya trenzado en una disputa innecesaria y pervertida por la suerte de dos personas solicitadas por la justicia, el ex guerrillero Jesús Santrich y el ex ministro Andrés Felipe Arias?

Y sin disimulo seguimos sin reclamar ni combatir la corrupción y sin suplir las necesidades insatisfechas, saneamiento básico, nutrición, educación, déficit de vivienda y otros escenarios que frenan el desarrollo. Con un agravante: la inseguridad de las personas, especialmente de los líderes sociales.

Sistemáticamente están lanzando a la cesta de la basura todos los esfuerzos de paz y poco a poco  acaban con  la fe y la esperanza del ciudadano de a pie que sueña con vivir tranquilo.

En las redes sociales algunos se indignan porque mencionan el caso de Santrich y el de Arias, al mismo tiempo. Personalmente creo que no los están equiparando, a ambos los tratan como delincuentes que son, hasta que no prueben lo contrario.

Hay gente creyendo que legalmente existen diferentes categorías de presos. Ni Arias ni Santrich deben responder ante la Corte por delitos políticos, ambos cargan sobre sus hombros crímenes contra el patrimonio y la vida.     

Santrich y Arias, el primero de las FARC, movimiento guerrillero de izquierda que firmó el acuerdo de paz con el Gobierno, y el segundo, de las entrañas del Partido Centro Democrático que representa a la derecha colombiana, que lo defiende a capa y espada.

Santrich, quien asumió una curul hace un mes como congresista enfrenta un proceso que cursa en la Corte Suprema de Justicia por presuntamente haber enviado 10 toneladas de Cocaína en complicidad con mafiosos mejicanos y contra quien pesa un pedido de extradición de Estados Unidos.

No se sabe de su paradero, lo cierto que no se presentó ante las autoridades y esto deja muy mal parado el proceso de paz y de esta manera, no solo pierde derechos adquiridos en el acuerdo, si no que derrochó alguna credibilidad de quienes todavía tienen esperanzas de paz.

En tanto Arias, ex ministro y ex pre candidato presidencial fue condenado a 17 años y cinco meses de prisión por el caso de Agro Ingreso Seguro y huyó hace cinco años de la justicia colombiana a los Estados Unidos, y en posible que pueda ser extraditado.

Yo creo que Arias ni Santrich ni se conocen, pero representan movimientos políticos diametralmente diferentes en su filosofía, pero su accionar es muy parecido porque ambos huyeron de la justicia y a ambos sus partidos los defienden alegando que son perseguidos políticos.

Al ex ministro Arias, la Corte Suprema de Justicia lo halló responsable de celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación en favor de terceros y el desvío de unos 280.000 millones de pesos.

La Sala Penal  asegura que esa plata benefició a familias de la Costa Caribe, “sin que mediara razón distinta a su interés de iniciar cuanto antes el programa y ejecutar los recursos obtenidos a través de su gestión”.

Es innegable que ambos son solicitados por delitos contra el patrimonio del Estado, la vida y los bienes, allí no hay excusa.

Lo paradójico es que las FARC hasta antes de  la desaparición de Santrich se oponían a su extradición a los estados Unidos, y calificaban su procesamiento como una estrategia para torpedear el acuerdo de paz.

Por su parte el Gobierno Nacional, en un hecho sin precedentes, gestiona ante la justicia y el gobierno de Estado Unidos para que Arias sea liberado y negada su extradición a Colombia.

En este país no solo lo moral se escindió de lo legal, sino que ahora la doble moral la justifican por asuntos politiqueros.