sábado, 18 de noviembre de 2017

El partido de las FARC nace derrotado ideológicamente

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 20 de 2017

Por Ariel Peña

Las Farc que se aprestan a crear su partido político el próximo primero de septiembre y que no cambiaran la sigla, pues se denominara “Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombiana” seguirán abrazando los dogmas del comunismo totalitario del señor Karl Marx, que fueron repudiados por los trabajadores hace 150 años en la Primera Internacional, pero parece que los cabecillas de las Farc todavía no se han enterado.

El partido de las Farc en la batalla de ideas, no tiene como presentar sus postulados totalitarios, pues son anacrónicos, y además  movimientos que hacen parte de la democracia liberal se han pertrechado con  argumentos contundentes para derrotar las entelequias marxistas leninistas, que en la aplicación práctica son un fracaso absoluto como lo estamos viendo en la vecina república de Venezuela, así se disfracen de socialismo de siglo XXl  o se les denomine con el mote de castrochavismo; de todas maneras las Farc con su partido nacen derrotadas ideológicamente y, el único camino que les queda es moverse astutamente como enseñó el comunista italiano Antonio Gramsci, para embaucar y comprar a sectores ignorantes y atrasados de la sociedad, por lo cual hay que estar vigilantes.

Ese  discurso miserabilista de las Farc proclamando  que han luchado por los pobres y oprimidos, y que  tomaron las armas para buscar la felicidad de los demás, es  una fantasía, pues  la misma receta la uso en su tiempo Adolfo Hitler, quien cuando dirigía el Partido Obrero Nacional Socialista (NAZI) antes de llegar al poder, anunciaba la emancipación de los pobres y exigía rabiosamente el pan para los hijos de Alemania.

Benito Mussolini en Italia no se quedo atrás y de la misma manera que Fuhrer hizo gigantescas movilizaciones en Italia, utilizando ladinamente como trapisonda dizque las reivindicaciones de los desposeídos  hasta que alcanzó el poder; así que plantear la lucha por las reivindicaciones de los pobres ha sido en la historia de la humanidad bastante manoseada y demagógica, de ahí que los  libertarios quienes le propinaron a Karl Marx padre del comunismo totalitario una humillante derrota  en el siglo XlX, aparte de no estar de acuerdo con el Estado, se mofaban de que los partidos políticas esbozaran  soluciones a las necesidades de los pobres, porque  eso no había ocurrido, y mejor  hacían énfasis en la creación de organizaciones sociales como los sindicatos, ya que estos son de la entraña de los trabajadores, por eso desde esa época promovían la independencia y la democracia sindical frente a las facciones políticas, quienes desde siempre habían engañado al pueblo y el partido comunista no era la excepción por  ser un lastre totalitario.

Los jefes de las Farc no tienen  capacidad de reflexión, como si la tuvo el Partido Socialista Obrera Español (PSOE) en la década de los setenta del siglo pasado que abjuró del marxismo, aquello lo hizo el PSOE para que fuera considerado como un  partido demócrata en España. Esa actitud de las Farc con su obstinación doctrinal nos lleva a pensar que como  movimiento político,  tiene un  plan de vindicta en contra de sectores de la sociedad que los han repudiado por los  52 años de acciones terroristas.

También si  las Farc no reniegan de su marxismo leninismo, quedarían defendiendo los bodrios del materialismo histórico y la inevitabilidad, y desde luego el de la lucha de clases que se entiende como un ajuste de cuentas o vendetta; subrayando que las clases no existen  en los seres humanos porque somos únicos e irrepetibles, y lo que hay son niveles socioeconómicos o estratos, así  que la supuesta batalla de  ideas que han mencionado las  Farc  son una mera treta, pues mientras abracen el comunismo totalitario sus palabras no tendrá ni defensa ni vigencia.

Las Farc han menospreciado a los sindicatos, tomándolos como una simple  parte de las organizaciones sociales, ignorando de adrede  que la movilización popular más importante de los últimos 60 años en Colombia se efectuó  el 14 de septiembre de 1977, con el  Paro Cívico Nacional promovido en aquella oportunidad por el  Consejo Nacional Sindical, recordando que  próximamente se conmemoran 40 años de ese acontecimiento.

Es  un hecho universal que el sindicalismo ha sido en varias oportunidades  el sepulturero del marxismo leninismo, pues hay que recordar que  Lech Walesa presidente del sindicato Solidaridad de Polonia, fue el promotor en los años ochenta del derrumbe del comunismo  en Europa oriental con la caída del Muro de Berlín en 1989, lo que demuestra que el debate ideológico  lo tiene perdido el marxismo leninismo en todas las esferas de la comunidad, comenzando por el movimiento de los trabajadores.

El materialismo histórico y la inevitabilidad que  son los dos  fetiches que  usa  el comunismo totalitario para impresionar incautos (eructando de manera supersticiosa que inevitablemente del capitalismo tendremos que llegar al socialismo) y que desde luego han utilizado también la  Farc,  no les va a servir para nada con su partido político, ya que por falta  de la  razón eso se  transforma en un elemento caustico que los ciudadanos rechazan intuitivamente, y si quieren insistir tercamente en esas alucinaciones les tocara hacer uso de la nigromancia para ver si Marx, Lenin, Stalin, Gramsci, Mao, el Che, Tirofijo  y otros comunistas que han sido nefastos para la humanidad los orientan desde el más allá.

Si las Farc siguen insistiendo con el marxismo leninismo, no  tendrán como dar  el debate de ideas, eso ya lo hemos dicho en varias oportunidades, porque su discurso miserabilista es trasnochado e inapropiado y los amuletos del materialismo histórico y la inevitabilidad  servían para descrestar hace algunas décadas a personas atrasadas, especialmente en el campo, pero en el día de hoy la revolución técnica en las comunicaciones ha sacado del oscurantismo a las personas que podrían ser  presa fácil de los espejismos comunistas, a no ser que  el Estado  le de instrumentos a las Farc  fortaleciéndolas  con la JEP,  para perseguir a sus contradictores y así eludir el debate ideológico  al que tanto le temen, pues lo tienen perdido.

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