martes, 12 de noviembre de 2019
Enfoque/ Creado el: 2019-08-03 12:34

El placer como negocio

Las tiendas eróticas son un negocio rentable que ha tratado de romper tabúes dentro de la sociedad. Algunas personas los confunden con burdeles o agencias de prepagos y en otras situaciones, los clientes quieren probarse los productos en vivo y en directo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 03 de 2019

Conozca las historias de dos propietarios de sex shop en Neiva. Para complacer la curiosidad y a veces la mojigatería de sus clientes, tienen servicio a domicilio. Semana Santa es la “temporada baja” pero agosto, septiembre y noviembre son los mejores meses.

POR: LINDA VARGAS 

El sexo puede ser uno de los placeres más grandes y es uno de los componentes principales de la vida en pareja, pero como todo, una sexualidad monótona puede generar aburrimiento en la relación.

Por eso las personas recurren, con mucha frecuencia, a las tiendas sex shop para adquirir y conocer los productos que ofrecen y así experimentar nuevas emociones y ponerle “picante” a su intimidad.

Mario Ortiz lleva 8 años trabajando en el negocio de los sex shop, tiene un local en el barrio Altico de la ciudad de Neiva, conoce muy bien de este “placentero” mundo porque se ha preparado leyendo libros e investigando por las redes sociales.

Todas las orientaciones

Él no tiene establecido cuáles son los mayores compradores de estos productos, pero sí aclaró que a la tienda la visitan tanto hombres como mujeres de todas las orientaciones sexuales.

“Desde que se despierta el interés y el apetito sexual, hasta que se está muriendo el apetito sexual”, indicó Ortiz.  Asimismo, las personas van con el interés  de conocer y abrir un poco más su mente en el campo de la sexualidad.

Por su parte, Deisy Tatiana Castañeda, conoció de este negocio porque estudiaba cerca de un establecimiento de productos eróticos. Le causó curiosidad el tema, hasta que se le dio la oportunidad de laborar en un sex shop, allí duró 4 años y ahora tiene desde hace 2 años su propia tienda, en el barrio Cándido. Al igual que Mario, estudia libros sobre sexología y las especificaciones de los productos, incluso, algunas de las mercancías las ensaya para saber la sensación y hablar con propiedad a los clientes.

El secreto del negocio

“No solamente es comprar mercancía y ponerla en un exhibidor”, así lo afirma Mario. Se requiere de tener un vendedor que tenga nociones sobre los productos que se está ofreciendo.

“Cuando usted da una buena explicación sobre un producto, esa persona queda contenta y se le pierde el miedo y el temor a usarlo, que ese es el tabú en últimas, a lo cual todo el mundo nombra. Tengo la satisfacción que los clientes que vienen a la tienda, son clientes continuos”, añade.

Desde tiempos inmemorables, el placer se convirtió en negocio. El primer sex shop de la historia se registró en  Alemania y fue creado en 1962 por una piloto de aviones llamada Beathe Uhse. Ofrecía toda clase de artículos para potenciar la vida en pareja. Durante muchos años, esta mujer fue criticada y perseguida legalmente, por la incitación a la inmoralidad. Su negocio ya estaba apareciendo en 1999 en todas las ciudades de Europa y otros lugares del mundo. Actualmente, Beatle Uhse es una marca reconocida a nivel mundial.

¿Son burdeles?

Hoy en día a las tiendas eróticas las siguen asociando con el bajo mundo, a pesar de ello, las personas arriban a estos lugares por curiosidad de conocer más allá de lo habitual. Por eso, Deisy también le apostó a trabajar a domicilio porque a muchas personas les da vergüenza ir a ese tipo de tiendas y que alguien los vea. “Uno le hace la vida fácil al cliente”.

A las tiendas eróticas hay personas que las confunden con un burdel. “Ayer (antier), casualmente, me llamó un cliente que era de Rivera y que quería un domicilio, pero me imaginé que era para algún producto y me dijo que quería de mis servicios, una chica, que si le podía enviar el catalogo, muy decentemente le dije, no príncipe nosotros en cuestión de chicas no manejamos, solo producticos para que usted resista más, para que haga del momento más placentero”, afirmó Deisy.

Escenas incomodas también le ha tocado lidiar a Deisy. Hace tiempo, un hombre por la mañana se acercó al local y le preguntó por un anillo vibrador, pero ella notó que el señor se estaba tocando las partes íntimas, vio que se estaba bajando el cierre del pantalón y se metió la mano. “Yo le dije ¿qué va hacer?, afirmó que era para ver si le entraba”, a lo que ella le respondió que el producto es elástico. “Él sostuvo que tenía el prepucio grande y que se lo quería medir, le dije, no príncipe acá no se puede”, le dio pena y se fue.

Alta tecnología

La oferta de la mercancía es amplia: venden lencería, estimuladores, potencializadores, retardantes, vibradores, aceites comestibles, lubricantes, en fin, es un paraíso placentero.

Los dos vendedores de productos eróticos sostienen que es un negocio lucrativo. Por ejemplo, se encuentran vibradores desde $60.000.

“Han llegado vibradores que se pueden utilizar a cierta distancia o desde otros países, esos a $550.000 y así”, sostuvo Castañeda. Lo más económico del negocio son los lubricantes y los aceites, cuestan en promedio  $10.000.

Los hombres a la hora de comprar, llevan  retardantes, potencializadores, prendas íntimas para su pareja y aceites; las mujeres van por multiorgásmicos, estimulantes y lencería.

Activar la chispa

“Yo veo que mi tienda es como una salvadora de una relación en pareja”, asegura Deisy, porque para activar la chispa de la pasión es necesario recurrir a estos productos milagrosos que ayudan a vivir una intimidad con mucha pasión.

Deisy sostuvo que los días jueves, viernes y sábados, son muy buenos. “En  Semana Santa es más suave la venta porque uno se abstiene de abrir en esos días”. Para Mario los meses donde se incrementan las ventas son agosto, septiembre y noviembre.

Estas tiendas se deben esforzar cada día en tener mayores productos, de acuerdo con las tendencias y requerimientos de los consumidores, debido a que la competencia es cada vez mayor; pese a eso, Deisy afirma que “para todos hay”, porque para ella el punto, es hacer sentir cómodo al comprador, conocer lo que vende y la actitud arrolladora es lo primordial para ganarse un cliente y posicionarse en el mercado.