Por: Leonardo Sanmiguel Benavides

Hace más de 160 años fueron creados los partidos tradicionales colombianos (Liberal y Conservador) con maneras diferentes de ver el mundo pero un mismo objetivo: trabajar por los intereses de los colombianos. Desde ese momento, un sin número de aciertos y equivocaciones han marcado la historia de nuestro país en consecuencia de las acciones tomadas por cada uno de ellos.

En los últimos años han surgido nuevos partidos con tendencias de derecha, izquierda y algunos dicen ser de centro. En Colombia ser de un partido u otro es sinónimo de división pues quien se encuentre en uno con tinte de izquierda de ninguna manera puede tener algún acuerdo con otro de derecha ya que eso “va en contra de sus principios” y pasa lo mismo en sentido contrario. Los insultos van y vienen en redes sociales. “Mermelada”, “traición”, entre otros improperios, se dicen por doquier, muchos de ellos sesgados. ¡Qué equivocación!

Se acercan las elecciones al congreso y pareciera que las presidenciales están a la vuelta de la esquina, algunos se unen en torno a un caudillo que desde hace muchos años persigue su elección como presidente de los colombianos, otro grupo se presenta como la coalición de la esperanza que cobija un sector un poco más amplio de ideologías, por último pero no menos importante se encuentra el equipo conformado por 3 ex alcaldes que buscan poder llegar a la presidencia para realizar una exitosa gestión como la que lograron hacer en sus antiguos mandatos como alcaldes. Lo que es claro es que el país se debe reconstruir con la base de la inclusión y por ello, todos los sectores históricamente excluidos deberán aportar su granito de arena. En la coyuntura nacional es indispensable escuchar todos los puntos de vista y construir entre todos.

La historia de Colombia está basada en una división enorme que se ha transmitido de generación en generación creando una sociedad poco tolerante al que piensa diferente y que cierra las puertas para aquellos que ocupan un bando y otro. ¿Quién nos dice que debemos ser de este o aquél? Es hora de abrir los ojos y forjar un nuevo país basado en la tolerancia, donde se elija el mejor y no aquel que representa los colores de un partido.

Colombia no necesita partidos políticos, lo que se necesita es gente que quiera trabajar sin descanso para construir una nación más justa, con más oportunidad para aquellos que no las tienen, donde la educación sea fundamental y se siembre, desde la infancia, el amor infinito por la patria y el significado de ser colombiano. Es hora de evolucionar, demos el primer paso.