DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Por: Hernán Galindo

Diana Reyes Perlaza inició a preparar tortas y cucas ayudando a la mamá. Con el tiempo y empujada por el desempleo se dedicó al negocio, que empezó vendiendo sus productos en las calles de Neiva.

La repostería, confitería o pastelería es el arte de preparar o decorar pasteles u otros postres. Y el término repostería es el que se utiliza para denominar el tipo de gastronomía que se basa en la preparación y decoración de platos dulces como tortas pasteles, galletas y budines.

A ese oficio culinario es al que se dedica Diana Reyes Perlaza, nacida en Neiva hace 38 años. Es la menor de tres hermanos, hijos de Marcó Fidel y Leonor. Ella es bachiller académico del colegio Inem y madre de dos niños, María de 8 años y Samuel de 11.

“Cuando era niña, a la edad de 8 años, me gustaba ayudar a mi mamá a preparar ponqués caseros y cucas.  De vez en cuando me dejaba batir las mezclas y otras veces hacía las veces de ayudante. De ella proviene mi gusto y talento para las labores de repostería”, manifiesta, con alegría que se refleja en su rostro, al hablar de su infancia y primer contacto con la cocina.

La primera preparación

Emocionada, Diana recuerda que la primera torta que preparó personalmente fue para una prima que cumplía 15 años. Todavía estaba en el colegio, pero ya era evidente lo que sería en el futuro su vida, dice.

Para mejorar su conocimiento, posteriormente, luego de salir de las aulas, de graduarse, hizo algunos cursos, pero, curiosamente, no tenían nada que ver con la repostería. Andaba en busca de qué hacer con la vida.

“Luego me enamoré y formé una familia con el nacimiento de mi primer hijo. Me dediqué por completo a las labores de hogar y a ser mamá, con mucha dicha. En el año 2012 hice un curso de repostería en el Sena. El conocimiento lo aplique para preparar platos en eventos familiares”, señala.

En 2017, cinco años después, por una infortunada situación de desempleo en su núcleo familiar, que luego agradecería, inició a preparar tortas, sin decorar, y cucas, en moldes pequeños, apoyada en la poca experiencia que tenía de pequeña. Con el esposo empezaron a comercializar, casa a casa, por las calles de la ciudad.

“Salíamos a vender en las tardes, en el microcentro. No me daba pena pues el trabajo, sea el que sea, no debe ser motivo de vergüenza para ningún ser humano. Además, gracias a esa labor y experiencia de vida sirvió para dar a conocer a más personas el sabor de mi ponqué tradicional”, cuenta Diana, orgullosa de su empeño y emprendimiento.

Confiesa que no tenía ninguna técnica de decoración hasta que un día una señora, Jessica Chavarro, de quien está infinitamente agradecida por la confianza y oportunidad brindada, la contactó para que le preparara una torta de libra para una reunión de baby shower de una niña.

“Así fue, se la decoré con crema de mantequilla. Ella confío en mí. Pese mi desconocimiento en decorar, me dijo que ella estaba sabia y segura de que mis tortas eran muy deliciosas. Desde ahí se empezó a correr la voz y poco a poco fui mejorando en cuanto a la decoración de tortas con crema de mantequilla, hasta el día de hoy. Gracias a Dios”.

Por qué cree que sus tortas son diferentes a las del mercado. “Porque son elaborados con amor, responsabilidad y buenos insumos, aunque sé y tengo claro que debo aprender nuevas técnicas de decoración para crecer y mejorar”, responde convencida, mientras acaba un pedido para un matrimonio.

Elabora tortas de un cuarto, media, tres cuartos y libra, son las medidas o tamaños que más se venden. A Diana pueden contactarla vía WhatsApp al 3112025875.

Tiempos difíciles

Meses antes de la pandemia se separó y vinieron situaciones difíciles, incluyendo los propios efectos de la crisis económica y social por el aislamiento, pero, aun así, salían pedidos, no de igual proporción a antes de las cuarentenas estrictas, “aunque no faltó el trabajo, gracias a Dios, y a cada cliente que conoce mi trabajo y me apoya”, enfatiza.

“Mi gran sueño y anhelo es tener mi local para trabajar con mis hijos. A María le gusta ayudarme en mi oficio. Ya dice que quiere ser pastelera. Por ahora, seguiré trabajando en casa y dividiendo mi tiempo entre el oficio y ser madre, dos grandes alegrías y pasiones”.

El rico sazón de Diana en la repostería

Elabora tortas de un cuarto, media, tres cuartos y libra, son las medidas o tamaños que más se venden. A Diana pueden contactarla vía WhatsApp al 3112025875.