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El sargento del Ejército Nacional que jamás apareció

Nov 17, 2022

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El sargento Nilton Jair Rodríguez Ángulo, cayó al Río Negro en el sector de Íquira, mientras era el comandante de un pelotón y patrullaba la zona; el militar trató de cruzar el afluente y fue arrastrado por la corriente. Su cuerpo jamás apareció y aunque llegó un pelotón que apoyó las labores de rescate en San Andrés, tras el paso del huracán Lota, ni eso fue suficiente. Las labores ya se suspendieron, duraron casi un año y jamás encontraron nada diferente a una bota y su camiseta.

Resignados a no encontrar el cuerpo de su ser querido, así están los familiares del sargento Nilton Jair Rodríguez Ángulo, quienes hasta último momento guardaron todas las esperanzas de ver por última vez a quien en vida fue el eje de la familia, y que lastimosamente en el ejercicio, cumpliendo sus funciones falleció.

El Ejército Nacional dispuso de todo un componente especializado con el fin de recuperar el cuerpo y así entregarlo a sus seres queridos para que por última vez pudieran despedirlo, pero ningún esfuerzo valió la pena, ni la búsqueda por aire, agua, tierra, ni la llegada de un oficial especializado única y exclusivamente para la labor, fue suficiente para lograr extraerlo del agua. A la fecha la búsqueda ya se suspendió y falta poco para que oficialmente la institución lo declare como desaparecido y así se iniciar la investigación para dar paso al proceso de reparación a su familia, según de lugar.

“La búsqueda debía continuar, desde luego se fueron suspendiendo tropas, reduciendo el personal (…) a la fecha ya no hay búsqueda enfocada, pero la alerta si está vigente, sin embargo, hay un tiempo estimado para que oficialmente el Ejército Nacional declare como tal la desaparición del uniformado, y así inicie en términos legales todo lo concerniente”, aseguró el teniente coronel Juan Pablo Bahamón, comandante del Batallón Tenerife, de la Novena Brigada, unidad a la que pertenecía el uniformado fallecido.

¿Cómo desapareció?

El suboficial pertenecía al Batallón Tenerife, era el comandante del pelotón que, para el día de los hechos, patrullaba el sector de Río Negro, en Íquira. Sus labores no estaban concentradas en ese municipio, pero ante la necesidad de la presencia de tropas del Ejército, su experticia y trabajo en la motorizada en zonas rurales, lo hizo tomar el mando para la ejecución de esa actividad, que poco le faltaba para culminar.

Ese día había llovido fuertemente, el terreno estaba inestable y el río estaba sumamente crecido, aun así, él siendo la cabeza del grupo decidió saltarse todo protocolo e intentar cruzar el río para que seguidamente lo hicieran los muchachos que estaban a su mando, pero no logró su hazaña, pues una vez ingresó al agua, fue arrastrado por el caudal. 

“Mi sargento se quitó el equipo, el radio y solo se quedó con el uniforme, en el grupo había un soldado experto en desastres y operaciones de rescate y le advirtió que eso era peligroso, que lo mejor era esperar o que le permitiera a él tantear el terreno, pero mi sargento le dijo que no, que él lo hacía y que seguidamente nosotros (…) el bajó hasta la ladera del río y ni siquiera alcanzó a ponerse en posición, cuando ya había sido arrastrado, apenas estaba amaneciendo, el cielo estaba nublado y los minutos se hicieron horas, una vez ocurrió eso corrimos de inmediato para ayudarlo, pero nada fue suficiente; adicionalmente, no teníamos señal para informar a los superiores lo ocurrido, uno de los muchachos le tocó ir hasta un punto de la zona para agarrar señal y así notificar en la brigada lo que había ocurrido. Al sargento no lo vimos sino un par de segundos y se perdió”, afirmó uno de los militares que habló para Diario Del Huila y que estuvo presente en el momento de la tragedia.

Un equipo especializado

Para ese entonces, el comandante del batallón Tenerife, era el teniente coronel Jorge Hernán Triviño, quien lideró desde el día 1, las tareas de búsqueda, se encargó de la parte táctica y de direccionar las labores con el fin de no darle tregua al tiempo y lograr pese a todo pronóstico, recuperar el cuerpo de Rodríguez Angulo. Hizo presencia en reiteradas oportunidades en la zona, estuvo siempre al frente de las operaciones, e incluso solicitó apoyo a nivel central, de un equipo especializado en este tipo de emergencias, para que llegará a la zona y apoyara.

Fue así como como más de 60 militares, empezaron a recorrer el río Magdalena, en el sector de Puerto Seco, en Hobo, con la esperanza de obtener resultados positivos; para tal fin, fue necesaria la llegada de un pelotón del Batallón de Atención y Prevención de Desastres, proveniente de Tolemaida; los militares restantes estuvieron distribuidos estratégicamente en 7 puntos sobre la margen de este importante afluente, con un único fin: encontrar al sargento Rodríguez.

Este pelotón además de atender diferentes emergencias a nivel nacional, fue el encargado de apoyar las labores de rescate y apoyo en San Andrés, tras el paso del huracán Lota; cuenta además con una unidad aerotransportada, que tiene la posibilidad de caer en paracaídas desde cualquier lugar o sitio de emergencia.

Se recorrieron más de 1.000 kilómetros, día y noche, las jornadas iniciaban a las seis de la mañana y había tres relevos en el día, para no perderle la pista al cuerpo y así dar resultados, que solo estuvieron en el imaginario, pues jamás se logró nada de lo planeado.

Pistas que no armaron el rompecabezas

El día 18 de la búsqueda, exactamente el 25 de marzo de 2021, en el sector de la vereda La Orquídea, jurisdicción de Tesalia, fue encontrada la bota izquierda del sargento, el elemento estaba en medio de una gran palizada que fue detectada por los expertos, entre de las dificultes, mediante corroboraciones, se logró constatar que sí pertenecía al uniformado; posteriormente días después y unos cuantos kilómetros más abajo fue encontrada la camiseta que pese a estar ya en muy malas condiciones, también hacía parte de la indumentaria que llevaba ese día el militar; para esos días las operaciones se concentraron en el sector de Puerto Seco-Hobo, pues de acuerdo con los oficiales y expertos que trabajaban en el tema, muy posiblemente en ese lugar, podían rescatar el cuerpo, teniendo en cuenta por tiempo, lugar y distancia, algunas versiones de habitantes de la ribera que habían afirmado ver el cuerpo ‘bajar’ por el afluente.

Se emplearon todos los recursos técnicos, tecnológicos y humanos, pero el cuerpo jamás fue recuperado.

A hoy, 20 meses después, la búsqueda ya se suspendió, hace más de seis meses ya al sargento lo dejaron de buscar, sus familiares guardaron la esperanza hasta último momento, su esposa e hija esperaron ver su cuerpo por última vez y no había día que la compañera sentimental del militar llegara hasta las instalaciones de la Novena Brigada en Neiva, buscando información de su esposo, con la esperanza de que, en una de sus visitas a la unidad, lograra encontrar el cuerpo.

Ahora, una vez declarado oficialmente como desaparecido por la institución, se da paso a los trámites legales correspondientes, para determinar si hay o no lugar a una indemnización para sus dolientes, teniendo en cuenta las circunstancias en las que ocurrió el deceso del suboficial, que entregó 16 años de su vida al servicio de la patria.

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