Estaba sorprendido y asombrado, no entendía cómo había mejorado de esa forma. Lo comenté con mis compañeros, siempre los casos difíciles, anecdóticos o raros los discutíamos e incluso investigábamos. Me dijeron que eso era el “signo de la maleta positivo”. Yo busqué rápidamente en mis recuerdos ese signo y no lo había aprendido, les dije que no me tomaran del pelo y les pregunté que de verdad qué pensaban del caso. Todos rieron y me contaron qué significaba este signo, el cual se describe así: algunos pacientes cuando están muy graves y casi al borde de la muerte, de forma inexplicable mejoran notoriamente y ese día alistan su maleta porque ya se van para la casa; un día después fallecen súbitamente. No se puede explicar y si se le pregunta a muchos médicos o estudiantes de medicina conocen este signo y han escuchado estas historias o las han presenciado.

Esa noche no estaba de turno y dejé muy recomendado a don Luis con mi compañero. Al día siguiente llegué muy temprano al hospital, no había podido dormir pensando en este signo y en Luis. Inmediatamente me dirigí a su habitación, que era una habitación múltiple, y su cama estaba vacía. Cuando estaba allí llegó mi compañero y me contó que Luis había fallecido en la madrugada, prácticamente mientras dormía, de una forma tranquila. No fue reanimado porque su pronóstico era muy malo y él mismo lo había pedido, al igual que su familia.

Este signo lo he vuelto a ver en un par de ocasiones y no le he encontrado ninguna explicación científica ni racional. Muchas veces hay eventos que no se pueden explicar y solo se aceptan.

Luis se fue con su mejor pijama, tranquilo y con todo empacado en su maleta, espero que su viaje haya sido placentero y que hubiera encontrado la paz y el alivio para su alma.

P.D: las vivencias durante la formación médica son experiencias que enseñan, dejan huella, algunas son francamente inolvidables y a veces inexplicables.