DIARIO DEL HUILA, EL BOTALÓN

José Albeiro Castro Yepes

Esta pandemia, que tiene arrinconado al sector turístico en todo el mundo muestra resultados contradictorios: Por un lado, el turismo y sus servicios complementarios como la gastronomía, el alojamiento y su oferta conexa es de los últimos establecimientos en reabrir para intentar reactivarse. Pero una nueva ola de contagios amenaza con destruir este esfuerzo de recuperación en una temporada tradicional como la Semana Mayor. Pero, gracias a la pandemia, se avizora un renglón turístico  conocido pero prácticamente perdido por infinidad de limitaciones como la deficiente conectividad, el atraso tecnológico para promover los distintos destinos y la escasa preparación de sus habitantes para aprovechar las potencialidades que en todas las regiones se presentan. Este renglón es el TURISMO RURAL que hoy se muestra con dos ventajas indudables: Ofrece naturaleza, cielos abiertos muy valorados ahora después de un confinamiento prolongado y asfixiante   y un entorno prácticamente virgen o, por lo menos, no tan deteriorado como otros lugares que han padecido un proceso urbanístico que ha incorporado zonas rurales a suelos citadinos con interés de valorizarlos y usufructuar económicamente estas “jugaditas”. La otra ventaja es que el turismo rural ofrece una gran oportunidad a la mujer para ser protagonista del desarrollo de su entorno inmediato en momentos en que el femenicidio, el aumento de la brecha de género en contra del femenino en el campo laboral en términos de ingresos y oportunidades han convertido a las mujeres en víctimas de un estilo machista de gestión que les desconoce lo que ellas pueden hacer por su propio desarrollo y por sus regiones. Y es que las principales actividades que se mueven por el turismo rural (gastronomía típica, artesanías, alojamiento, el buen manejo de los ingresos (tradicional en las mujeres) entre otras, encuentran en ellas unas protagonistas de primer orden.

Chile, desde hace 25 años, ha desarrollado el turismo rural con un gran nivel, reconocido mundialmente por las diferentes organizaciones del sector como  la OMT (Organización Mundial de Turismo) y otras de nivel regional latinoamericano y europeo. Uno de los que han hecho posible este desarrollo es el ingeniero Luis Martínez Figueroa, ex – director de turismo rural de Chile (que está adscrita al ministerio de agricultura y no al ministerio de Comercio, Industria y Turismo como en el caso colombiano) y hoy director de ACHITUR, La Asociación Chilena de Turismo Rural promovida por el desde hace 20 años durante los cuales ha logrado un posicionamiento del turismo rural aún frente a las dificultades actuales. Por ello, la Tertulia El Botalón lo invitó para conocer la experiencia de Chile en este renglón del turismo en el que el Huila tiene una gran oportunidad de desarrollo.

Los conceptos de Luis Martínez

Oportuna y elocuente resultó la exposición del experto Luis Martínez. Oportuna porque, Colombia siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial del Turismo, también le ha apostado al desarrollo del turismo rural como una estrategia para crear destinos personalizados que generen la percepción de bioseguridad para evitar el contagio del Covid-19. Los huilenses igualmente le están apostando a esta modalidad turística, más con ventajas comparativas, que, con ventajas competitivas.

Llama la atención lo expuesto por el profesor Martínez, al afirmar que  el buen uso del concepto de asociatividad de la comunidad rural chilena ha sido una variable clave pues conformaron la asociación con noventa campesinos independientes, catorce grupos, de los cuales destacó que el 85% de ellos son mujeres. Ellas encontraron en el turismo rural una fuente de generación de ingresos alternativos a los que, tradicionalmente se derivan de la actividad agropecuaria, siendo los más representativos los articulados al alojamiento, alimentos autóctonos de cada región, así como, la participación en las labores cotidianas del campo y desde luego, las típicas de la recreación mediante la participación de actividades de contacto con la naturaleza.

En Chile al igual que, en Colombia, la accesibilidad a internet es compleja y por supuesto, el analfabetismo digital es similar, pero, se han creado sinergias con la institucionalidad para lograr superar ambas limitaciones. Así mismo, destaca el experto chileno, la gestión de ACHITUR para lograr incidir favorablemente en las decisiones del Gobierno buscando flexibilizar tanto la carga fiscal como el crédito de fomento en términos de tasa (Cero tasa de interés), plazos, periodos de gracia. Las bondades del turismo rural han contribuido a incrementar la retención de los jóvenes en el campo, pues, este segmento de población empieza a advertir en la actividad campesina nuevas formas de emprendimiento y creación de acervo patrimonial.

La estrategia chilena frente a la pandemia

Los asociados en ACHITUR han asumido la relación reapertura-reactivación en tres  momentos: el primero, fomentando el turismo local, actividad que, además contribuir a la recreación de los paisanos, contribuye a la formación de cultura turística a través de la vivencias del visitante;  el segundo momento, se enfoca en el mercado nacional buscando la movilidad del turista en tramos que no superan los cien kilómetros en radio desde su sitio de residencia; y el tercero, pretende recuperar el turista de origen internacional, un deseo que implica estricta aplicación de la exigencia del mercado en términos de seguridad en la minimización de los riesgos de contagio del Covid-19 y en la toma de decisión del gobierno chileno para abrir las fronteras turísticas.

En suma, la brillante y oportuna exposición del doctor Luis Martínez nos motiva a pensar en el fortalecimiento del concepto de asociatividad de las comunidades campesinas interesadas en el desarrollo del turismo rural y el apego a seguir los lineamientos trazados por la OMT para lograr trascender de la reapertura a la reactivación económica del turismo rural opita. Esta Asociatividad se convierte en un caro objetivo teniendo en cuenta que los huilenses, como los colombianos, somos individualistas, comprobado en los rasgos característicos del marco mental del huilense según estudio del Centro Nacional de Consultoría en el año 2000. Esta época de dificultades no está para individualismo sino, como se ha comprobado, superar esta pandemia exige compartir conocimiento, esfuerzos y acordar objetivos comunes. El  Huila debe entender esto y promover la unificación de fuerzas y empezar a hablar un lenguaje común. Chile lo hizo y continuará haciéndolo pues sabe para dónde va en materia de turismo rural. ¿Por qué no nosotros los huilenses. Gran lección de Luis Martínez para nosotros: Miremos hacia adentro y actuemos con decisión?.