Por: Margarita Suárez Trujillo

Deshojando Margaritas

 

La gente habla de la pandemia como si se hubiera terminado. Lo peor es que actúan como si el coronavirus ya no existiera. Y eso no es cierto, el covid-19 no ha desaparecido. Por el contrario, está vivito y coleando y haciendo estragos. Una cosa es levantar el pico y cédula en Neiva, porque bajó la ocupación de camas UCI en centros asistenciales y otra bien diferente son las cifras que se siguen registrando. Con la suspensión de medidas, se puede aliviar la crisis económica pero tal como dice el comunicado oficial, “sin descuidar en ningún momento la integridad y salud de la ciudadanía”. No es posible tener un policía para que vigile a cada persona. Si no queremos terminar conectados a una máquina de oxígeno o a un respirador, tenemos que seguir a pie juntillas las recomendaciones de distanciamiento social, lavado de manos, desinfección de suelas de los zapatos y uso permanente de tapabocas.  No hay de otra. Este terrible virus ha cobrado muchas y valiosas vidas humanas de todas las edades, no sólo ancianitos como se creía en principio que iba a suceder. El tema sigue hasta que podamos vacunarnos. Para la octava semana epidemiológica del año 2021 se observa en el Hula una disminución del 41.3% en la notificación de los casos. El 65.4% de los activos se encuentran concentrados en la zona norte del departamento. El lunes de esta semana se registraron dos fallecimientos por covid-19, con lo cual la estadística de decesos llegó a 1.729 víctimas. Ese mismo día hubo 70 nuevos casos de contagio en 12 municipios, de ellos 51 en Neiva. En atención hospitalaria se encuentran 142 pacientes, 69 en Unidad de Cuidados Intensivos, 3 de ellos menores de edad y 73 personas en sala general. El porcentaje de ocupación de Unidad de Cuidados Intensivos en el Huila es de 55% y en Neiva 69%. Hay que mirar lo que está pasando en países como Brasil que no sólo superó los 250.000 decesos por el virus, sino que enfrenta una nueva etapa de la pandemia más virulenta y mortal que la primera, al parecer provocada por nuevas variantes del virus, entre ellas la llamada mutación brasileña. Según análisis de expertos, es tres veces más contagiosa que la predominante en el resto del mundo. Moraleja: No hay que confiarse.