Diario del Huila

‘El voluntariado es la fuente de mi felicidad’

Jun 26, 2021

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DIARIO DEL HUILA, MUY PERSONAL

Por: Rolando Monje Gómez

Nacida en el seno de una familia muy numerosa, integrada por un papá viudo, con once hijos de su primer matrimonio, y una maestra, con quien tuvo tres hijos “nos tuvo entre los 40 y los 50 años, muy raro en una mujer para la época”, comenta de sus orígenes Alba Diela Calderón Parra, una mujer nacida en el municipio de San Agustín, donde vivió sus primeros años de infancia.

“Mi madre era maestra de la primera promoción del Colegio de La Presentación de Pitalito, su diploma es de 1928. Llegó a la casa de mi papá, que era viudo, como maestra de los 11 hijos de que él había tenido en su matrimonio. Nosotros éramos tres hermanos y cuando entramos a estudiar, ya sabíamos leer y escribir. Mi padre donó la casa paterna, con un amplio lote, para que el municipio creara una escuela, de la vereda El Mortiño, hoy es la Institución Educativa de Bachillerato El Mortiño”, así recuerda Alba Diela su vida en su pueblo al lado de sus padres y todos sus hermanos, los mayores y los menores.

Sus padres eran campesinos, por lo que vivió sus primeros años en el campo hasta que viajó al pueblo donde hizo la primaria y parte de la secundaria.

“Fui a terminar a Popayán donde me gradué en la Norma y volví a mi pueblo y como maestra en la Escuela Alianza para el Progreso por cuatro años, enseñando a leer. Fue de las cosas que me marcaron cuando vi leyendo a unos 40 niños, me pareció como un milagro”, nos cuenta.

Estos primeros años, con su vocación de enseñar tuvo su primer encuentro con la comunidad y que al parecer definieron el rumbo de la labor de voluntariado que realiza desde hace más de 15 años, actividad que inició luego de pasar por muchas entidades públicas y privadas del departamento del Huila y pensionarse.

Fue de las primeras en graduarse de administradora de empresas de Itusco, hoy Universidad Surcolombiana, carrera que inició cuando decidió venir a Neiva, donde además fue trasladada como maestra, profesión que ejerció en paralelo a sus estudios universitarios.

“Durante los años de mi carrera fui docente en varias instituciones educativas públicas y privadas de Neiva, con la administración de empresas creo que acerté en mi elección porque me ha llenado completamente. Amo mi carrera”, afirma.

Renunció a la docencia para ubicarse en Planeación Departamental a donde ingresó por intermedio de la Superintendencia de Cooperativas. Tan pronto llegó a Neiva se había vinculado con la Casa de la Cultura sociedad cooperativa, que agrupaba artistas, escritores, gente que representaba la élite del arte y la cultura y el periodismo del departamento, antes de que el Instituto de Cultura tomara ese trabajo cultural.

“Por cosas de la vida llegué allí, por ese tiempo se formó el Instituto de Cultura, donde se crearon todas las escuelas de arte y esa fue parte de mi labor desde Planeación, donde estuve bastante tiempo en diversas áreas, trabajé en la reestructuración de las entidades departamentales, en la época de Álvaro Sánchez Silva. Hice parte de los equipos de trabajo de muchas de las empresas del departamento y fue donde adquirí mucha experiencia vivida. Siempre se ha caracterizado por su compromiso y como una curiosidad ha hecho parte de primeros procesos, en muchos aspectos, en el departamento. Lo mío ha sido la administración y todo lo que tiene que ver con mi carrera, me gocé tanto ese tiempo”, indica.

Alba Diela Calderón comenta que faltándole poco para cumplir los veinte años se presentó a concurso para la Dirección de Bienestar Familiar en el Huila, donde estuvo más de cuatro años. “Fui la primera funcionaria pública a la que el Círculo de Periodistas le otorgó el Premio Excelencia en 1990, fue una inmensa satisfacción y me marcó con un punto muy alto”.

Durante su tiempo al frente del Icbf se crearon los Hogares Comunitarios viajando por todo el departamento abriendo hogares donde también se hizo un gran despliegue de alimentación escolar. “Era una época con un alto nivel de profesionalismo y compromiso”.

Dentro de su larga trayectoria laboral comenta que también estuvo como directora Regional del Trabajo, en el Diario del Huila donde ayudó a crear el departamento comercial y de ahí pasó a la Universidad Surcolombiana como jefe de Planeación y de Control Interno, donde estuvo ocho años que, según ella, pasaron volando, donde aportó bastante de su trabajo en esos dos campos.

De la pensión al voluntariado

A Covolhuila llegó para ser un soldado raso en el voluntariado, a cumplir su trabajo y aportando ideas y formas del trabajo del voluntariado. Covolhuila es una de las filiales de la Corporación Colombiana de Voluntariados, una organización que se creó para agrupar a las coordinaciones de los diversos departamentos. De esta última ha sido su presidente desde hace cuatro periodos.

“Amo lo que hago, le pongo el corazón a todo lo que hago. He sido enamorada del trabajo, nunca he parado después de pensionada cuando me vinculé a la Coordinación de Voluntariados del Huila, Covolhuila, donde hice labores relacionadas con mi trabajo y adelanté muchos proyectos que hoy funcionan, allí estoy desde el 2005”, recuerda.

“Esto que hago me llena plenamente y es la fuente de mi felicidad, me lo gozo muchísimo, más que cualquier otra cosa. Desde jovencita, en San Agustín, ya estaba en grupos juveniles y ayudando con la parroquia. Siempre he creído que uno tiene un compromiso, uno no puede pasar por la vida así porque si”, comenta.

Alba Diela Calderón por su voluntariado no recibe un salario, sí ha tenido mucho reconocimiento en el sentido de que valoran mucho lo que hace y ella con eso tiene, dice, aunque a veces toca aportar no solo el tiempo.

“Ha sido un esfuerzo grande coordinar todo el trabajo de los voluntarios en todo el país, además, paralelamente soy miembro de Consejo Nacional de Voluntariado. Esta pandemia nos ha servido para reglamentar muchas cosas en lo que tiene que ver con el voluntariado pues, entre otras, estamos dictando y estudiando cómo se manejan aulas virtuales de aprendizaje con varios voluntarios del país. El voluntariado siempre ha sido un aprendizaje”, afirma.

Para Alba Diela el voluntariado es todo, “me da grandes satisfacciones y puede que los resultados no se vean ahora, pero queda la semilla para el futuro. El futuro del voluntariado está en la juventud, los jóvenes hoy en día son muy activos, tienen las ideas, ellos vuelan, vivo encantada de trabajar con los jóvenes”, afirma.

Considera que cuando se tiene corazón de voluntario no se pierde oportunidad para hacer algo. Cree que seguirá trabajando hasta siempre, siente que tiene presiones de todos lados, aunque las de la familia ya han cesado, siempre ha sido muy inquieta. “Las personas de mi barrio saben que yo recojo ropa y me llevan hasta la casa y me colaboran con todo lo que hago”.

Su familia

Alba Diela está casada con Delfín Ramírez, y son padres de tres hijos y abuelos de dos nietos. “En mi familia somos pocos, pero yo me entretengo en lo mío, no me siento ni vacía ni aburrida. Mi esposo se adaptó siempre a mi trabajo, siempre me ha colaborado. También soy ama de casa”, afirma.

Ella dice que las cosas las ha hecho por sus hijos para darles ejemplo, y siempre todos le colaboran mucho.

“Soy una persona con cualidades y defectos, así quiero que me recuerden, una persona muy comprometida con las causas que tienen sentido para mí, exigente con el trabajo, las cosas hay que hacerlas bien. Uno tiene que amar mucho lo que hace, soy apasionada por lo que hago”, manifiesta finalmente.

Una de las muchas distinciones recibidas, esta es de la Confederación de Voluntariados del Atlántico, Codafe.

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