DIARIO DEL HUILA, BOTALÓN

Por: Germán Palomo García

 Una frase manida en esta época es que, “gracias a la pandemia, seremos distintos”: El ser humano postpandemia será más familiar, más amable, más solidario; y así, el mundo será mejor. Las razones para esta afirmación: los factores de riesgo a los  que el Covid-19 nos sometió en un aislamiento de ocho meses y a temporales cuarentenas y restricciones a la libre movilidad que aún se activan han generado efectos en nuestra salud física y psicológica; nos ha llevado a conductas asociadas a la violencia, entre las más importantes. Como resultado, se suponía un comportamiento que rescatara otros valores escondidos y olvidados que saldrían a flote en favor de ese “ciudadano postpandemia”   particularmente nuestros paisanos colombianos y latinoamericanos. Para establecer el nivel de los cambios provocados por el virus, la Tertulia El Botalón invitó a la sicóloga Maritza Rocio López, muy reconocida en el Huila y en la Tertulia donde hemos tenido la fortuna de contar con sus orientaciones en temas atinentes al comportamiento social de nuestros paisanos. Fue una excelente oportunidad para profundizar, con el apoyo de Maritza, en esta nueva situación y, sobre todo, a calificar el nivel real de cambio que el humano ha tenido o, definitivamente, ha identificado como un rasgo que antes no había reconocido como suyo.

Una frase manida en esta época es que, “gracias a la pandemia, seremos distintos”:

Los efectos más comunes de la pandemia

La invitada identificó como los efectos más comunes causados por el Covid-19 al estrés, el enojo, recuerdo de traumas, problemas de concentración, insomnio, inseguridad, vulnerabilidad, indefensión. Al confinamiento, específicamente le atribuyó la incertidumbre, el miedo, la ansiedad, la tristeza y, por supuesto, los problemas económicos producto del cierre de los puestos de trabajo y el galopante desempleo del que aún el mundo no se recupera. También aparecen la culpa, la vergüenza, rabia, dependencia de sustancias, desórdenes alimenticios, cambios en la sexualidad e intimidad. Todo esto ha exacerbado los ánimos belicosos y problemáticos del ser humano generando hechos de violencia que nos han regresado, en el caso colombiano, a épocas que teníamos por superadas.

El panorama en las familias

Se suponía también que la cuarentena acercaría más a las familias, se recuperaría el “tiempo perdido” en las relaciones entre padres e hijos y afloraría la familiaridad y se vería un futuro para todos en unidad. Pero, como lo anotó la sicóloga López, se comprobó que la convivencia, en buena parte de las familias, provocó otros comportamientos que representó en una figura femenina con una frase contundente: “El dolor desaparece. Las marcas quedan para siempre” haciendo alusión a frases comunes como: “Ya me tienes harto”; “¿entendiste? ¡Lárgate!”; “No sirves para nada”; “Tu te lo buscaste, ridícula”; “Si te pego es porque te amo” y muchas otras que reflejan un incremento de los problemas intrafamiliares que, lamentablemente, en muchos casos han aumentado las listas de feminicidios y son clara muestra de conductas asociadas a la violencia  como las amenazas, Intimidación, Hostilidad, etc.

¿Quiénes son los maltratadores?

Del lado del maltratador, la Dra. López identificó sus rasgos característicos entre los que destaco: Intolerante, rígido, Violento, muestra ausencia de una relación afectiva, baja empatía. Un ejemplo lamentable en Colombia (barrio San Bernardo en Bogotá): Los asesinos de una niña de 15 años con muestras de retraso mental leve que llegó por equivocación a esa terrible zona abandonada y terminó asesinada brutalmente, su cadáver desmembrado y retirado por sus asesinos en una carreta de basura a un lugar donde fue encontrado en lamentables condiciones. Su madre, valientemente, se había camuflado entre esos salvajes drogadictos y comerciantes del vicio, para encontrar a su hija a la que, lamentablemente, localizó ya cadáver pero su actitud permitió descubrir a esos inhumanos jóvenes que hacen pensar en que el futuro de Colombia está tristemente condenado a convivir con la violencia si la comunidad sigue al margen de estos hechos asumiendo posiciones como “no es mi problema”. ¡Pero nos puede llegar!

Las posibles soluciones

En lugar de seguir dándole la espalda a los problemas, esta sociedad debe entender que la situación es gravísima. El efecto del confinamiento en la mujer excluyéndola del mercado laboral (tanto en Colombia como en el mundo) la va a llevar a regresar a la época de dependencia económica que ya había superado con su ingreso a la generación de recursos económicos para alcanzar un necesario nivel de autonomía económica; esto sería lamentable. Hay que estimular el empleo femenino, sin límites.

Además, Maritza recomendó las siguientes acciones para superar estos nocivos efectos del Covid:

  • Establecimiento de vínculos afectivos no violento
  • Cero violencia
  • Comunicación asertiva
  • Denunciar
  • Dormir bien, comer bien, amor propio
  • No reproducir lo sufrido
  • Resolver los conflictos de forma no violenta
  • Promover en los niños una actitud reflexiva y crítica