Diario del Huila, Crónica

Por: Juan Manuel Macias Medina

De los cerca de veinte lustradores que se ubican a un costado del Parque Santander, solo uno se encontraba laborando en el momento en que se realizó este trabajo, el tiempo de pandemia los ha golpeado fuertemente, al punto de no tener ni para comer, estos trabajadores informales del centro de Neiva, exigieron a las autoridades locales no olvidar a quienes, en tiempo de campaña, les embellecieron el calzado.

Algunos llevaban dos mil pesos en el bolsillo y otros nada. Ese fue el panorama que se evidenció en el pasillo ubicado en la zona sur del Parque Santander, donde decenas de lustradores, se sientan con su caja de lustrar a esperar que abogados, psicólogos, periodistas y funcionarios públicos, lleguen a embellecer su calzado.

Los zapatos de distintas personalidades, han pasado por las manos de Reinaldo Montenegro.

Con preocupación por un posible confinamiento total, estos trabajadores recordaron los difíciles momentos que tuvieron que pasar tras no poder ejercer su oficio, con las restricciones a las que se sometió la capital debido por los altos índices de contagio en el año anterior.

“Nos tocó encerrarnos y ponernos a hacer otra cosa, salíamos hasta a pedir comida, porque de esos políticos, como el gobernador actual, que venían acá a hablar con uno cuando estaban en campaña, ninguno fue capaz de darnos algo en la pandemia, nos tocó solos”, manifestó Reinaldo Montenegro, un lustrador del parque Santander.

Cristóbal lleva más de una década embelleciendo el calzado de los transeúntes del centro de Neiva.

Cristóbal lleva más de una década embelleciendo el calzado de los transeúntes del centro de Neiva.

El pasaje y su relación con la política

“Los políticos de ahora no son como los de antes”, así empezó a describir Reinaldo Montenegro, un lustrabotas que lleva casi 40 años en el oficio, a las distintas personalidades que se pasean por el pasillo de los lustradores en tiempo de campaña. “En las campañas todos somos amigos”, continuó relatando, como reclamando esa amistad que se desvanece cada vez que “los políticos”, como los llaman, triunfan en elecciones.

Según cuentan los ‘embellecedores del calzado’ del Parque Santander, anteriormente los gobernantes eran amigos de las personas que realizan este oficio.

“Ellos llegaban, se sentaban un día normal a tomar tinto y a hablar con uno, uno les pasaba el periódico y comenzaban a contarle cosas, cuando uno terminaba el trabajo, nos daban la propina, nosotros les decíamos qué nos hacía falta y nos colaboraban, ahora no, ahora solo vienen en campaña”, indicó el lustrador de 50 años.

Luis Carrera es cliente de los lustradores desde hace más de 30 años.

El expresidente Juan Manuel Santos, el exprocurador Carlos Mauro Hoyos, los Hermanos Monroy, el exgobernador del Huila Jaime Lozada Perdomo, Guillermo Plazas Alcid, entre otros, fueron algunos de los personajes que se sentaron en las únicas bancas con las que, hoy en día, cuenta el parque insignia de la ciudad de Neiva.

“Aquí pasaron varias personas muy importantes, algunos están vivos, otros ya murieron, pero pasaron por acá y lo importante es que tuvimos la oportunidad de hablar con ellos”, dijo Reinaldo Montenegro, mientras sacaba su billetera para mostrar los únicos dos mil pesos que lo acompañaban en ese momento.

Por su parte, Cristóbal Quintero Pérez, cumplió en el 2021, 52 años en el oficio, o “moviendo la mano”, como dice el gremio, es uno de los tres lustrabotas más antiguos, y además, el que representa a las decenas de personas que se dedican a esta loable labor.

Con 69 años de edad, recordó como en un día de campaña, le embelleció los zapatos a uno de los dos Nobel que tiene el país.

“Cuando el doctor Santos estaba en campaña vino y lo lustré, me preguntó que cómo me había ido, hablamos, lo lustré y se fue”, expresó Quintero Pérez, refiriéndose al expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón.

A pesar del reconocimiento que adquirió el expresidente, no es el que Cristóbal más recuerda, pues fue el lustrabotas oficial del exgobernador, excónsul y senador Jaime Lozada Perdomo, asesinado en diciembre del 2005.

La pandemia dejó a los lustrabotas sin trabajo, por eso exigieron a sus clientes “políticos”, que no solo acudan al sitio en tiempos de campaña.

La pandemia dejó a los lustrabotas sin trabajo, por eso exigieron a sus clientes “políticos”, que no solo acudan al sitio en tiempos de campaña.

“Yo era de los lustras oficiales de él, él no quería que lo lustrara otra persona que no fuera yo, él mandaba un escolta y me llevaban a la casa o a la oficina y allá yo lo trabajaba. Él me decía, vaya a la casa que allá Gloria le saca los zapatos de los chinos y los míos para que me los lustre, él me quería mucho”, sostuvo el representante de los lustrabotas del centro de Neiva.

Lustrar los zapatos, una excusa de los clientes

Luis Carrera, es un psicólogo que lleva más de 30 años asistiendo al pasaje a lustrar sus zapatos, el único sitio que, para él, es el indicado para recordar la antigua Neiva, la época de trabajo y los amigos que como él, suelen sentarse luego de tantos años en el mismo sitio a leer la prensa y hablar de “todo un poquito”.

Lo cierto es que pareciera que, por la única razón que no se sienta el profesional en las únicas bancas del Parque Santander, es a embellecer su calzado.

“Yo soy un sicólogo pensionado, trabajé 42 años en una empresa de aquí de Neiva, hoy vengo acá porque llevo más de 30 años viniendo y no se puede perder la costumbre”, enfatizó entre risas Carrera.

El profesional, encontró en el embellecimiento del calzado la oportunidad perfecta para recordar la antigua Neiva que lo vio crecer como académico.

“Es un lugar perfecto, está frente a la Catedral de Neiva, en donde se me vienen a la cabeza los recuerdos de mi infancia, todas las anécdotas que nosotros vivimos acá en la Calle Séptima, además, todavía se puede percibir la brisa del río Magdalena, porque hay que tener en cuenta que anteriormente había más vínculo con el río. Este sitio permite eso”, aseguró.

El cliente, dijo también asistir a este sitio porque a sus espaldas, se logra observar todo el Parque Santander, sitio que anteriormente era frecuentado en plan familiar, a conocer tortugas y babillas que reposaban sobre un vertedero natural de agua en pleno centro de la capital opita.

“Aquí hay muchos recuerdos, a veinte metros de aquí había un nacedero de agua natural, habían babillas y tortugas, yo venía con mis padres y aquí fue donde conocí esos animales”, dijo, mientras de fondo se lograba escuchar la banda del Ejército Nacional entonando música representativa del departamento del Huila.

Al parecer, Luis Carrera no va a dejar de asistir a este sitio sino cuando no pueda caminar, y es que es imposible dejar de asistir a un sitio, que además de recordarle detalles de la infancia, le recuerda a la Neiva antigua, la Neiva a la que con el pasar de los años, el cemento se consumió.

Crisis por la pandemia

“Llevo casi medio día, yo vengo desde temprano a trabajar, y hasta el momento, lo único que tengo son dos mil pesos. La vez pasada me tocó vender el celular por 20 mil pesos porque era la única forma de llevar algo de comida para la casa”, agregó Montenegro.

Los clientes nos vienen a buscar, ahora todo está parado por el tema de la pandemia.

Para Cristóbal, el panorama de olvido en el que se encuentran los lustradores de la ciudad es incierto, no se sabe qué vaya a pasar con ellos y están a la espera de alguna ayuda. “Yo no sé qué les pasa a ellos, Luis Enrique Dussan estuvo aquí, nos dijo que estuviéramos tranquilos y nos prometió unos mercados, pero hasta la fecha no ha llegado nada. El alcalde estuvo también aquí y hasta el sol de hoy, nada que nos ayuda”.