martes, 25 de septiembre de 2018
Enfoque/ Creado el: 2014-08-04 04:57

Aprendices SENA, constructores de progreso

Con un nuevo proyecto, esta vez en el municipio de Algeciras, 17 aprendices de Construcción de Edificaciones ayudan a una comunidad a resolver una de sus más sentidas necesidades.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 04 de 2014

Cincuenta personas de Ciudad Barranquilla, San Juanito y Voluntariado Social, tres de los sectores más vulnerables de Algeciras, han sido involucradas en un proceso de transformación social que derivará en el elevamiento de su calidad de vida.

Ellas, pertenecientes a 11 familias lugareñas, fueron seleccionadas como parte de un proyecto de mejoramiento de vivienda liderado por el SENA, la Alcaldía del Municipio y, por supuesto, la comunidad.

Este ejercicio es el resultado de la propuesta planteada por 17 aprendices de Construcción de Edificaciones, quienes una vez terminada su etapa lectiva decidieron aplicar todos los conocimientos adquiridos en beneficio de algunos de los habitantes menos favorecidos de la localidad.

“Estamos dando un paso importante, en el marco de la formación, para que el aprendizaje no se nos quede en los ambientes sino que trascienda y produzca más impacto. Trabajamos en articulación con los entes territoriales y la sociedad, generamos capacidades en la gente para que tenga oportunidades de trabajo y damos una solución capaz de elevar los niveles de vida y mitigar la pobreza”, declara el director Regional del SENA en el Huila, Luis Alberto Tamayo.

El mejoramiento de baños y cocinas, aptos para el uso humano, inició con el saber, la fuerza y el tesón de estos aprendices y con el anhelo de esta población, que hoy ve cómo es posible unir esfuerzos para transformar las necesidades en realidades.

“Esto es magnífico; es una gran ayuda para quienes no tenemos con qué. Nos están apoyando en lo que no hemos podido hacer”, asegura Maximiliano Gaitán, un agricultor de 53 años de edad, residente en Voluntariado Social.

Para él, como para el resto de los beneficiarios de esta iniciativa, es fundamental que entidades como el SENA se preocupen por contribuir a la búsqueda de soluciones.

“San Juanito es uno de los barrios más necesitados del municipio. Yo, por ejemplo, no tengo cocina; preparo los alimentos sobre unas tablitas. Es por eso por lo que valoro mucho el aporte del SENA, porque siempre le colabora a la gente”, agrega María Anita Melo, una agricultora de 40 años de edad, habitante de San Juanito.

Su versión coincide con la de otros algecireños, quienes destacan la forma en que esta entidad les permite a los colombianos formarse, para ser alguien y ayudar a los demás.

“Estamos hablando de una población de escasos recursos, en la cual aplica muy bien este tipo de propuestas, generadoras de desarrollo. El SENA está cumpliendo una función social, porque les da a estos jóvenes la posibilidad de formarse y, a la vez, de beneficiar a sus coterráneos”, apunta Germán Ricardo Castañeda, inspector de Obras del Municipio de Algeciras. 

En efecto, el propósito de los impulsores de esta idea, que hoy comienza a materializarse, es ofrecer una oportunidad a las personas más necesitadas y elevar su calidad de vida.

“Ésta es una comunidad que toma decisiones y ejecuta acciones de manera articulada, movida por propósitos comunes. Es la decisión de participar en la solución y no sólo de criticar desde la orilla, esperando que otros lo hagan”, complementa el subdirector del Centro de la Industria, la Empresa y los Servicios, Fermín Beltrán.

 

El toque femenino

“Nosotros hicimos el proyecto y las visitas y recolectamos la documentación. Tuvimos en cuenta la necesidad. El trabajo se queda en nuestro pueblo y le damos la mano a esta gente que tanto lo necesita. Es algo muy grato y nos sentimos felices”, manifiesta Adriana Delgadillo, aprendiza de Construcción de Edificaciones.

Adriana integra el grupo de 17 aprendices, ocho hombres y nueve mujeres, encargados del proceso. Esto se constituye en un valor agregado de la iniciativa, por cuanto su desarrollo depende en buena parte del trabajo de ellas, culturalmente consideradas como el sexo débil.

“Las mujeres han trabajado a la par con los hombres. Ellas han participado en la excavación, la fundición de concreto, la figuración de hierros, el alzado de mampostería y el manejo de formaleta”, declara Juan Carlos Gómez, instructor del Centro de la Industria, la Empresa y los Servicios.

Él, quien se refiere a la labor adelantada por estos jóvenes, reconoce la importancia del ejercicio. “Estamos trabajando por brindar un ambiente favorable a las familias y por formar a unos muchachos que tienen el don para ayudar”, añade.

Sin duda, esta obra se consolida como un proceso multipropósito que, además, alcanza un valor diferencial.

“Las mujeres han invadido éste y muchos otros escenarios, con capacidad de trabajo, responsabilidad, ejecutoria, pasión y amor. Se han vuelto unas coequiperas extraordinarias, que coadyuvan a la economía de la familia e imparten racionalidad y organización en cualquier proyecto”, puntualiza el Director Regional del SENA en el Huila.