viernes, 21 de septiembre de 2018
Enfoque/ Creado el: 2014-02-03 03:03

Hasta más tarde mamá

Un cálido abrazo, un beso en la mejilla y un “hasta más tarde mamá” fueron las últimas palabras que recuerda Ana María de ese trágico día 25 de enero cuando Sergio emprendió el camino hacia la muerte en el absurdo accidente junto a su compañero Nelson Palomares y su conductor Carlos Gutiérrez.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 03 de 2014

La inesperada partida del joven candidato a la Cámara por el partido de la U, expresidente de la Asamblea Departamental, bachiller de La Fragua y abogado de la Universidad Externado, marchita una esperanza de renovación política regional y de representación de la juventud en el Congreso, desacreditado por sus prácticas clientelistas y de espaldas al cambio social. En el recinto de la Duma Departamental acudieron a darle el último adiós, el 26 de enero, familiares, amigos y líderes políticos que destacaron la condición humana del contertulio de carcajada espontánea que soltaba un chiste y se ponía a cantar o al compañero de riguroso discurso y oratoria limpia, que no le temía a la muerte, ni a la soledad sino al fracaso. Es por ello, que el senador Géchem lamentó la “pérdida irreparable del compañero y amigo” y prometió “no dejar apagar la luz de la esperanza” que sembró en su corta existencia.

Otros reconocieron su visión política que proyectaba para el Huila, cuya ambiciosa meta era ser presidente de la república. Recordado como ser humano extraordinario, sensible a las demandas de la comunidad, ejemplo de liderazgo para las juventudes huilenses y definido por el senador Villalba como “figura promisoria en la faz del firmamento del Huila”. Un joven que nació para ser grande y en cuyos escritos planteo la necesidad de la renovación y otra forma de hacer política, que cautivara a la juventud que vive entre la desigualdad, la exclusión social y el desempleo.

El Comité de Oxford para la lucha contra el hambre (Oxfam) en reciente cumbre de Davos (19/01/2014), que reúne a los más poderosos empresarios y dirigentes del planeta, sostiene que si la desigualdad económica no se controla sus consecuencias serán irreversibles, dando lugar a un “monopolio de oportunidades por parte de los más ricos, cuyos hijos reclamarán los tipos impositivos más bajos, la mejor educación y la mejor atención sanitaria. El resultado sería la creación de una dinámica y un círculo vicioso de privilegios que pasarían de generación en generación.”

El 1% de la riqueza (USD 110 billones) está en manos de 85 personas equivalentes a los recursos de 3570 millones de pobres, esto es la mitad del planeta. En Estados Unidos el 1% más rico acumula el 95% del crecimiento total posterior a la crisis de 2009, mientras el 90% más pobre se ha pauperizado más. En Latinoamérica según Cepal, 164 millones de personas (28,2%) viven en la pobreza. En Colombia se redujo en 1,4 puntos al pasar de 45,7% en el 2009, a 44,3% en el 2011.

Qué decir del elevado desempleo juvenil  que en el sur de Europa y África supera el 50%. En países del mundo árabe el 90% de jóvenes de 19 a 24 años, en USA (25%), en el Reino Unido (22%) y en España (50%). De 200 millones de desempleados en el mundo, 75 millones son jóvenes y cada año 40 millones están aptos para ingresar al mercado laboral.

En Latinoamérica 22 millones de jóvenes (13.7%) no estudian, ni trabajan engrosando las filas del desempleo  que en Colombia representa más de un millón de jóvenes (13%) que no tienen futuro y son presas de los grupos ilegales, la delincuencia y la prostitución.

Es por ello que jóvenes como Sergio Younes que imaginaba una “vida llena de sueños y proyectos que me permita heredar a mis hijos un mejor país que el me tocó (vivir) a mí”, son seres ejemplares para un sector carente de líderes, escépticos frente a la política, desconfiados respecto del futuro y con grandes retos a superar. Sus abuelos marcaron su existencia al lado de su madre que forjó sus valores y como bien lo recuerda en “La foto del día de mi grado, estamos mis dos abuelos, mi mamá y yo”.

Aquel lunes 27 la Catedral Mayor de Neiva estaba a reventar y a las 10 a. m. una suave brisa con 23 grados centígrados de temperatura refrescaba el ambiente en medio de una multitud pluripartidista que se abría paso entre globos blancos y coronas multicolores con gentes de todas las condiciones sociales, vestidos de blanco o negro, en un pendón se leía: “Sergio Younes por siempre en el corazón de los huilenses”. El obispo Froilán Casas señaló en su homilía que “Neiva, nunca había estado tan unida rompiendo las diferencias políticas alrededor de un hombre que nos ha dejado; se fue al cielo” y que el día anterior le había recomendado al conocer su periplo político que “tuviera mucho cuidado con su alimentación y cuidara su salud”.

Su madre, compañera de todas las horas le reclamó: “Sergio me he quedado sola, te me adelantaste, viviré cada día con la ilusión del reencuentro”, y continuó: “quiero reiterar que cojo las banderas y llevaré en alto el proyecto que con tanta ilusión forjaste. Te amaré por siempre” Una ovación sonora lleno la catedral. A las 12 del día en los Jardines del Recuerdo con un sol canicular de 32 °C el cuerpo de Sergio bajaba a la tumba entre los adioses y notas del vallenato clásico “Matilde Lina” interpretado por sus compañeros de colegio, que parodiamos así:

“Un medio día que estuve pensando /  en la pasión que me hacía soñar / las claras aguas del Magdalena / me dieron fuerzas para gritar / llego de pronto a mi pensamiento / esa bella utopía y como nada tenía / la tomara en el congreso” (Mi madre Ana María).

* Exrector profesor asociado Universidad Nacional de Colombia