jueves, 20 de septiembre de 2018
Enfoque/ Creado el: 2015-05-11 03:56

La paradoja de los precios bajos‏

En el próximo Comité Nacional, previsto para esta semana, en vista de la situación en la que nos encontramos, el gremio insistirá ante el gobierno nacional que la activación de instrumentos de intervención directa en el precio, se torna en inaplazable.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 11 de 2015

LUIS GENARO MUÑOZ ORTEGA

Especial para Diario del Huila

Las estrategias emprendidas desde hace varios años encaminadas a transformar nuestro parque cafetero por uno más eficiente, más productivo, más joven y sano, han producido buenos resultados. En efecto, en lo corrido del año se han producido 3,8 millones de sacos, siendo esa cifra 8% superior a la obtenida en los primeros cuatro meses de 2014. Así las cosas, de mayo de 2014 a abril de 2015 la producción alcanzó un nivel de 12,4 millones de sacos, lo que se traduce en 10% más, comparado con su similar periodo anterior.

Por otra parte, las exportaciones de nuestro café siguen siendo positivas. Abarcando el periodo que va de mayo de 2014 a abril de 2015, las ventas fueron un 5% superior al periodo anterior, pues se exportaron 11,1 millones de sacos frente a los 10,6 millones de ese lapso de tiempo.

Estas cifras que despiertan nuestro entusiasmo, se han visto empañadas por la volatilidad de los precios del mercado internacional, toda vez que la cotización del café en la Bolsa de Nueva York cerró el viernes anterior a $1.35 dólares por libra, lo que generó para este fin de semana un precio base de compra por carga de $625.375, un valor que no se compadece con el trabajo y el costo la producción. De esta manera, la coyuntura de una buena producción enfrenta hoy en día la curiosa paradoja de unos precios bajos que ni siquiera la bienvenida apreciación del dólar compensa. Por eso, a pesar de las reales angustias fiscales, será necesario volver a recurrir a mecanismos de intervención directa que garanticen un precio estable que remunere adecuadamente los costos de producción y que a su vez permitan la sostenibilidad de esta actividad de la cual derivan su sustento más de 560 mil familias cafeteras que además generan uno de cada tres empleos en el campo. Los cafeteros estamos comprometidos con una visión de ser rentables y sostenibles. Alcanzar esa meta requiere no solo de los aportes de los mismos cafeteros, sino de una política de Estado que ayude a reducir la incertidumbre que genera la volatilidad de los mercados. No podemos perder lo que hemos avanzado en productividad y en calidad. Debemos consolidarlo con el aporte de la sociedad y del gobierno nacional que sabe y conoce, lo ha demostrado con creces, la importancia que tiene la caficultura para la viabilidad de Colombia como nación.

Por estas y muchas otras razones, en el próximo Comité Nacional, previsto para esta semana, en vista de la situación en la que nos encontramos, el gremio insistirá ante el gobierno nacional que la activación de instrumentos de intervención directa en el precio, se torna en inaplazable.

En otro orden de ideas, el pasado 8 de mayo se cumplieron 50 años de la creación Almacafé, empresa que ha sido testigo de excepción del desarrollo y transformación de nuestro parque cafetero. En 1965 la Federación Nacional de Cafeteros tomó la firme determinación de contar con una empresa autónoma y de patrimonio propio que se encargara de la logística integral de la comercialización del café. Fue así como se creó Almacafé S. A., la cual cuenta con una serie de importantes misiones a su cargo, como son el apoyo a la garantía de compra del café, el apoyo logístico a la comercialización externa e interna, el seguimiento a la trilla, molienda y empaque de café, el ejercer un control de calidad de nuestro grano y, como si lo anterior no fuera poco, brindar un importante apoyo logístico a las estrategias de valor agregado emprendida por la Federación.

A su vez, en los puertos de Buenaventura, Santa Marta, Cartagena y Bogotá, Almacafé También presta el servicio de agenciamiento aduanero a la Federación y los exportadores privados, alcanzando un 75% de participación entre estos. Fue en Almacafé Popayán en donde tuve el privilegio de conocer la institucionalidad cafetera. Felicito a todos aquellos que, en buena hora, tuvieron la feliz idea de crear esta empresa dinámica y ejemplar, así como congratular a todas las personas que durante este medio siglo han hecho -y hacen- de Almacafé un ejemplo de tesón, constancia y seriedad, y verdadero un motor de progreso para nuestro emblemático grano.

Ayer se celebró en el país el Día de la Madre, fiesta que debe ser todos los días, porque cada mañana cuando abrimos los ojos recordamos a quien nos dio la vida y nos llevó de su mano por ese difícil camino del crecimiento, recordamos a esos seres maravillosos que nos legaron nuestro lenguaje, costumbres y convicciones religiosas enseñándonos las primeras oraciones. Para la caficultura nacional este día tiene un profundo significado porque gracias a su presencia se garantiza la permanencia de las familias, el arraigo de las buenas costumbres y la construcción de hogares sanos y trabajadores. Su ejemplo de bondad, sacrificio y entrega son un faro para todas las personas de bien que ven en ellas el reflejo de las mejores virtudes. Los hombros de miles de madres cafeteras han sido testigo de las labores propias del cultivo, la cosecha, el beneficio y la venta del café y por sus manos han pasado los granos que uno a uno hacen del nuestro el país con el mejor café suave del mundo. No me cabe la menor duda de que este es uno de los secretos de nuestra calidad y uno de los motivos para seguir ofreciendo solo lo mejor que tenemos. Es una realidad la cada vez mayor presencia de la mujer entre la dirigencia cafetera de nuestro gremio, lo que nos llena de orgullo y satisfacción. Por eso, al felicitar a las madres cafeteras en su día, les puedo decir que su vigor y fortaleza son la garantía para el presente y el futuro de la caficultura nacional. Cuando nos dicen que Colombia produce el mejor café del mundo todos sabemos que esto es posible gracias a la presencia de miles de mujeres que día a día, con la frente en alto, nos entregan a manos llenas su dulzura y que han sabido compartirla para que millones de personas aprecien su enorme calidad.

Foto principal / Luis Genaro Muñoz Ortega, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros