sábado, 17 de noviembre de 2018
Enfoque/ Creado el: 2014-02-09 09:05

Una carita feliz por unas cuantas monedas

Aproximadamente 30 mujeres indígenas acompañadas de 15 niños arribaron a la ciudad de Neiva, ocupando las calles para pedir monedas. No es la primera vez que esta comunidad llega a la ciudad, siendo su partida siempre repentina.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 09 de 2014

Una moneda a cambio de un adhesivo amarillo de una carita feliz, es lo que suelen pedir los niños indígenas después de abordar al transeúnte, mientras sus madres esperan sentadas en la esquina de la calle. Este es el cuadro que se observa constantemente en el centro de la ciudad, en la última semana ha aumentado significativamente la presencia de mujeres y niños indígenas pidiendo dinero, comida y pañales, nadie sabe bien dónde se hospedan, por qué escogieron Neiva como ciudad y quién les colabora para orientarse. 

En algunas partes se ubican con carteles, afirmando estar en situación de desplazamiento y ser integrantes de la comunidad Emberá Chamí, son aproximadamente 30 mujeres y 15 niños dicen ser del Alto Andagueda en Chocó, alejados de su tierra desde el mes de noviembre, a causa de la minería ilegal, el tráfico de maderas y los grupos armados al margen de la ley.

Después de pedir ayuda en Ibagué decidieron arribar a Neiva por tiempo indeterminado,  dependiendo de la suerte que tengan los siete hombres que integran el grupo y que pretenden conseguir trabajo en la ciudad. Aseguran no conocer ninguna institución que pueda auxiliarlos, por ello se dedican a pedir ayuda en las calles con el ánimo de recoger por lo menos los $15.000 que dicen pagar por la pieza en un hostal cercano a la plaza Los Libertadores, donde se alojan en hacinamiento.

Las instituciones se pronuncian

La Secretaría de la Mujer, la Infancia y la Familia aseguró que estas madres indígenas se pueden acercar a la Alcaldía de Neiva, donde serán orientadas respecto a las dependencias a las que se pueden dirigir, siendo la Secretaría de Gobierno la principal receptora de estos casos. También pueden dirigirse a Los Comuneros, donde funciona el Centro Regional de Víctimas. En ambos lugares la persona debe solicitar un turno que se asigna dependiendo de la urgencia.

Nelcy Lucero Salamanca, funcionaria de la Secretaría de la Mujer, la Infancia y la Familia, explicó a DIARIO DEL HUILA las limitantes que tienen en estos casos, pues al ser comunidad indígena, son manejados bajo un régimen especial de justicia, así que cuando hay menores de edad pidiendo limosna no se puede recurrir a la Policía de Infancia y Adolescencia. Lo único que se puede realizar son campañas de sensibilización con las madres indígenas junto con un equipo psicosocial para que ellas autoricen que sus hijos vayan a un hogar de paso mientras mejora su situación económica, sin embargo, si ellas no lo desean, los niños no pueden ser captados.

La Unidad de Atención y Orientación a la Población Desplazada maneja un enfoque diferencial considerando prioridad a la comunidad indígena, además cuenta con la presencia de un funcionario del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para que atiendan los casos trabajo infantil. Sin embargo, respecto a este caso específico el Centro Regional no ha podido atender a las familias, pues según ellos al acercarse a las madres indígenas, ellas responden que vienen a Neiva buscando un mejor vivir pero no se describen a sí mismas como desplazadas. La Defensoría del Pueblo manifestó no estar enterada de la situación, sin embargó tomará medidas la semana entrante para identificar a los integrantes de esta comunidad y presentarles la ruta de atención.

La Secretaría de Gobierno asegura no tener ningún reporte de algún desplazado Emberá Chamí y adelantó que para estos casos se está desarrollando el proyecto de la nueva sede del Centro Regional de Atención a Víctimas Desplazadas que se ubicaría cerca al Parque Rebeca en el 2015.

El personero del Pueblo, Jesús Elías Meneses, afirmó recibir pocos casos de madres indígenas desplazadas, incluso asegura que en una ocasión, en el 2012 cuando un grupo que afirmaba ser Emberá Chamí llegó a Neiva, él intento ayudar a estas familias, pero en el momento en que se les pidió documentos, lugar de procedencia y se dio aviso a la Policía Metropolitana, el grupo desapareció de la ciudad repentinamente. Para el personero esta situación es muy sospechosa, lo que le ha llevado a plantear la hipótesis de que detrás de este grupo de mujeres y niños existan manipuladores que administren las ganancias del día y los obliguen, tal vez, a pedir.

El Consejo Regional Indígena del Huila (Crihu), por su parte, afirma tener conocimiento de estas familias Emberá Chamí y aseguran que estos grupos arriban a Neiva ocasionalmente. “Ellos se desplazan por diferentes departamentos de la geografía colombiana, en una ocasión ayudamos a uno de estos grupos a retornar al Chocó. Aquí hay unos problemas de fondo que podemos mencionar abiertamente, primero para ellos es muy difícil quedarse en su territorio, por la fuerte persecución que han tenido, muchos temen regresar a sus territorios, no tienen garantías”, asegura Leonardo Ome, líder indígena del Crihu.

Y añade que “desgraciadamente también unos indígenas se dedicaron a querer sobrevivir en la ciudad, ellos aprendieron un mal vicio, se acostumbraron a pedir limosna en diferentes regiones y sienten que les va bien así, aquí viene entonces una vulneración fuerte a los niños, pues a ellos los ponen a pedir. Planteamos al gobierno la posibilidad de un territorio para ellos que les permita estar tranquilos y desarrollar sus propios modelos productivos. Otro problema es que los están tratando como a cualquier desplazado, muchos de ellos no hablan español ni cargan documentos, ellos te dicen que sí te entienden, pero en realidad solo siguen la corriente, muchos se van sin entender que ruta de atención tomar”.

Para las organizaciones indígenas es difícil calcular el número de desplazados Emberá Chamí en el país, debido a que permanentemente se están moviendo de ciudad en ciudad. El Crihu considera que la situación de los niños es un problema complejo que se liga a la crisis social general de estos pueblos, pues para los cabildos -que es la primera autoridad competente- es complicado castigar por trabajo infantil a una familia que ha sido víctima de desplazamiento y se ha visto obligada a pedir limosna para satisfacer las necesidades básicas.

Ruta de atención

La Personería del Pueblo y la Secretaría de Gobierno compartieron su ruta de atención a víctimas del desplazamiento, independientemente de que sea comunidad indígena, en la Personería se desarrolla, la misma ruta la ley de víctimas 1448 de 2011 establece el siguiente procedimiento para los órganos del Ministerio Público:

1- La persona debe dirigirse a algún Centro Regional de Atención de Víctimas, en Neiva dicha oficina se encuentra en el tercer piso del centro comercial Los Comuneros. De ahí la persona es enviada a la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo o la Personería para rendir la declaración.

2- La declaración es una forma de solicitud, sirve para que aquellas personas sean valoradas en la Unidad de Víctimas en Bogotá para ser incluidas o no, en el Registro Único de Víctimas.

3- Una vez realizada la declaración se le entrega un certificado a la víctima, con ese certificado se hace entrega de la ayuda humanitaria en el Centro de Atención a Víctimas. Esta ayuda puede ser inmediata, de emergencia o de transición. La entrega de esta ayuda durará hasta que la persona sea valorada, el periodo suele ser de 60 días. Dependiendo de la valoración la ayuda puede extenderse a un año.

4- Si la persona no es incluida en el Registro Único, puede llevar la notificación a la Personería en el lapso de los 5 días siguientes, para interponer los recursos de ley, como la Acción de Nulidad.

Entre las ayudas se encuentran kits de aseo, albergues para familias, alimentos, ropa, entre otros.

Los Emberá Chamí

Los Chamí son un grupo étnico perteneciente a los Emberá, habitan los departamentos de  Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca; se estima que está integrado por 5511 habitantes.

Es uno de los 34 pueblos que el Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional declaró en riesgo de extinción física y cultural, a causa del conflicto armado interno y por las gravísimas violaciones a los derechos humanos. La Organización Nacional Indígena de Colombia denunció en el mes de enero el asesinato de dos líderes y amenazas contra uno más de la misma comunidad.

 “Desgraciadamente también unos indígenas se dedicaron a querer sobrevivir en la ciudad, ellos aprendieron un mal vicio, se acostumbraron a pedir limosna en diferentes regiones y sienten que les va bien así, aquí viene entonces una vulneración fuerte a los niños, pues a ellos los ponen a pedir”, Leonardo Ome.

 

Fotos/Carlos Urrea